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martes, 28 de septiembre de 2010

Campodónico: de la derecha a la extrema izquierda

El 17 de abril se organizo el “I Encuentro Nacional de la Izquierda por la Refundación de la Republica”. De acuerdo con la página web del Partido Comunista Peruano, Humberto Campodónico estuvo dentro del grupo que presidio la jornada, los cuales –según el link- forman parte también del comité directivo provisional:

El evento fue presidido por un grupo representativo de compañeros elegidos por unanimidad, conformado por Teresita Antazú, dirigente de los pueblos amazónicos, Diana Miloslavich de las organizaciones de mujeres, Mario Huamán Rivera Secretario General de la CGTP, Humberto Campodónico y Héctor Béjar, connotados intelectuales y luchadores sociales, Nilver López Presidente del Movimiento Nueva Izquierda y Andrés Luna Vargas dirigente de los productores agrarios del norte en representación de los movimientos regionales.”

Noten que aquí esta lo más radical de la izquierda local. Lo interesante, sin embargo, es notar que uno de los miembros de este comité directivo fue parte del equipo económico de Luis Castañeda Lossio a principios de esta década. Así lo cuenta Caretas:

EN los predios de Solidaridad Nacional los coordinadores principales del equipo fueron Graciela Fernández Baca (política económica y tributación); Humberto Campodónico (economía, regulación y servicio público); y Javier Sota Nadal, en temas de educación, ciencia y tecnología.” Los Equipos, Caretas, 30 de marzo del 2000.

Para cualquiera que lea la columna de Campodónico, debería ser una sorpresa encontrar que alguien quien es particularmente duro con la derecha en sus artículos, haya colaborado con uno de sus principales representantes al más alto nivel. Los memoriosos habrán de recordar que Campodónico postuló al Congreso con Castañeda en el 2000, pero no tuvo fortuna. Yo aun recuerdo cuando Campodónico, en plena época electoral, entraba a las aulas de la Facultad de Economía de San Marcos para pedir a los estudiantes que voten por él, así como recuerdo una carta que envió a las casas de los estudiantes con el mismo propósito.

Aprovechar el puesto de profesor universitario para hacer proselitismo a favor de su candidatura, me pareció de muy mal gusto.

domingo, 22 de agosto de 2010

In Memorian: Arnold Zellner

Hace unos días, exactamente el 11 de agosto, falleció Arnold Zellner, uno de los econometristas más importantes del siglo pasado. Zellner era profesor emérito de la escuela de negocios de la Universidad de Chicago y profesor adjunto de econometría de mi departamento académico en Berkeley, en donde a pesar de su edad avanzada (Arnold nació en 1927) ensenaba econometría bayesiana (ARE214 se llama el curso) durante la primavera. La última vez que dicto ARE214 en Berkeley lo hizo junto a Jeff LaFrance entre enero y mayo de este año.

Las contribuciones de Zellner a la econometría y a la estadística son muchas, pero seguro la que más le dio reconocimiento fue la creación del método SUR (Seemingly unrelated regression). Además, habría que incluir sus trabajos en el método mínimos cuadrados en 3 etapas, sobre modelos estructurales para series de tiempo y en la econometría bayesiana, sin contar sus contribuciones a la epistemología. Arnold estuvo tras la fundación de varios de los journals de econometría más importantes de la profesión.

Tuve la oportunidad de charlar con Arnold a principios de año. Yo recién volvía de Lima y pase a visitar a una amiga que era estudiante visitante y para mi sorpresa en la oficina que ocupaba estaba ahora Zellner. Luego de decirme que la amiga que buscaba ya no se encontraba en esa oficina, me empezó a contar sobre sus últimos trabajos en lo que él llamaba “modelos macroeconómicos marshallianos” (increíble, a esa edad seguía produciendo!). Arnold se quejaba de que la macroeconomía moderna se había concentrado solo en la oferta y demanda agregadas descuidando la condición de entrada y salida sugerida por Marshall. Su trabajo, junto con el de muchos de sus estudiantes, estaba dirigido a tratar de corregir esa falencia. Le comente en las cosas en la que estaba trabajando, le pregunte sobre su posición sobre el modelo de resultados potenciales en estadística y sobre la econometría bayesiana. Como todo econometrista de la vieja escuela, sonrió cuando le comentaba sobre la estrategia de identificación de mi paper. Se quejo de que los estudiantes ahora se preocupan más por la fuente de variación para identificar un efecto que por la teoría económica, y que por ello las nuevas generaciones estaban dejando de lado los temas relevantes. Terminó dándome un consejo: “ármate una matriz con los temas de investigación que te interesan, y clasifícalos según la relevancia para el bienestar de la gente por un lado y la complejidad econométrica por otro. Un paper sin solidez econométrica que aborda un tema importante puede ser tan carente de interés como uno con buena econometría pero con un tema irrelevante. Cuando tengas un paper con un tema interesante y buena econometría, tendrás el 90% de tu disertación hecha.”

Quedé en ir a su clase como alumno libre. Nunca fui. Mis otras clases y mi proyecto de investigación de segundo año me tuvieron demasiado ocupado como para dedicarle tiempo a la econometría bayesiana. Uno de mis mejores amigos si la llevó y regularmente me comentaba lo motivador que era Arnold con sus estudiantes. Era de aquellos profesores que te podían escribir mails largos con comentarios detallados a tu proyecto de investigación, algo muy raro en el doctorado. Llevaré esa clase el otro año –me decía a mi mismo durante aquel semestre-, cuando el peso de las clases sea menor.

Esa sería la única y última vez que vería a Zellner. Muchas veces pase por la puerta de su oficina esperando que no me viera y me preguntara porque no iba a su clase. No me lo volví a topar durante el semestre y de no ser por un correo de Jeff Perloff anunciando a todos los miembros del departamento el triste deceso de Arnold, probablemente no me hubiera acordado de él.

La clase de Zernell en Berkeley se dictará con seguridad el próximo semestre, aunque esta vez sin él. De todas formas, estaré ahí Arnold, como lo prometiera aquella vez.

Descansa en paz, Arnold. Gracias por el consejo de aquel día.

Más sobre Arnold Zellner:

Un survey sobre modelos macroeconómicos marshallianos, puede verse aquí:

http://economics.ucr.edu/seminars/winter06/econometrics/ArnoldZellner3-10-06.pdf

Una entrevista:

http://faculty.chicagobooth.edu/arnold.zellner/more/Interviews/Conversation_with_Arnold_Zellner.pdf

Una nota sobre su defunción en la web de UC Berkeley y de la Universidad de Chicago:

http://nature.berkeley.edu/blogs/news/2010/08/in_memoriam_of_arnold_zellner.php

http://news.uchicago.edu/news.php?asset_id=2064

domingo, 13 de diciembre de 2009

Paul Samuelson: 1915-2009

Paul Samuelson, probablemente el economista más importante del siglo XX, ha muerto el día de hoy a la edad de 94 años. Los dejo con una nota del New York Times y un capítulo dedicado a Samuelson en el libro “Fifty Major Economist” de Steven Pressman (Routledge, 2006).

Descanse en paz.

Paul Samuelson NY Times height="500" width="100%" > value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24046796&access_key=key-sabk6zkqw5jj2k5ye13&page=1&version=1&viewMode=list">

Samuelson Fifty Major height="500" width="100%" > value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24046771&access_key=key-2opyuj7pwrfgmabzx3m2&page=1&version=1&viewMode=list">

lunes, 12 de octubre de 2009

Otro premio Nobel en Economía para Berkeley

Acabo de enterarme de la noticia. Elinor Ostrom y Oliver E. Williamson acaban de ser galardonados con el premio Nobel en Economia. Creo que no muchos esperaban que Ostrom sería galardonada pero ciertamente Williamson era desde hace mucho tiempo un fuerte candidato al premio. Motivo de alegría para Berkeley, sobre todo en este momento de dificultades financieras por los recortes presupuestales. A pesar de la crisis, Berkeley seguirá siendo una de las mejores universidades del planeta.

Algunos links:

http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2009/

http://online.wsj.com/article/SB125534373296580027.html?mod=rss_economy

Actualizacion 1

Hoy suspendieron mi clases de political economics por la celebracion que hay respecto al Nobel otorgado a Willianmson. Hay mucha alegria por el logro. Williamson es el quinto economista de Berkeley que obtiene el Nobel. Antes lo obtuvieron Debreu, Harsanyi y más recientemente Akerlof y McFadden. Aquí va la nota de prensa que ha emitido la universidad al respecto:

http://www.berkeley.edu/news/media/releases/2009/10/12_nobel.shtml

Actualizacion 2

domingo, 6 de septiembre de 2009

Autobiografías de economistas disidentes: Nicholas Georgescu-Roegen

Ayer publiqué un post sugiriendo evitar la lectura de economistas marginales, pensando especialmente en estudiantes de pre-grado interesados en seguir estudios de post-grado en el exterior. Con este post quiero iniciar una nueva sección en donde colgaré textos autobiográficos sobre economistas que no forman o formaron parte de la corriente principal.

Tengo el hobby de leer las biografías de autores que me llaman la atención porque tengo la impresión que es una buena forma de entender las motivaciones que llevaron a un autor determinado a interesarse por sus temas de estudio y entender un poco el contexto que este enfrentó a la hora de desarrollar su trabajo académico. En lo particular me funcionó durante el pre-grado para desarrollar cierta cultura económica.

Hoy comparto la autobiografía de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los padres de lo que se conoce como la “economía ecológica”. Fue discípulo de Schumpeter durante una estancia en Harvard y luego profesor de la Vanderbilt University , en donde tuvo entre sus alumnos a peruanos como Adolfo Figueroa y Jorge Osorio. De hecho su influencia es notable en los trabajos sobre economía peruana del primero. Un artículo suyo en el Oxford Economic Papers sobre mercados laborales en economías sobrepobladas me fue sumamente útil cuando andaba metido en el tema.

Para mas referencias, ver:

http://homepage.newschool.edu/het//profiles/georgescu.htm

Autobiografia de Nicholas Georgescu-Roegen height="500" width="100%" > value="http://d.scribd.com/ScribdViewer.swf?document_id=19453848&access_key=key-7x5vphkanw1nmbbtkdw&page=1&version=1&viewMode=">

sábado, 24 de enero de 2009

Daron Acemoglu sobre las lecciones de la crisis internacional para la teoría económica

Después de escuchar tantas tonterías y visiones exageradamente pesimistas sobre la crisis internacional, contando a más de un izquierdista local tratando de llevar agua para su molino, es refrescante leer un artículo como el que acaba de colgar Daron Acemoglu, probablemente el mejor economista académico en estos días, en su página web, titulado "The Crisis of 2008: Lessons from and for Economics". Acemoglu sin dejar de ser crítico con la teoría económica moderna, no se entrega a la crítica mal fundamentada, como aquella que confunde el libre mercado con mercados desregulados. De acuerdo con Acemoglu, la teoría económica tiene mucho que decir sobre la crisis pero esta ha estado casi ausente en los debates sobre esta:

“I would like to argue that several economic principles related to the most important aspect of economic performance, the long-run growth potential of nations, are still valid and hold important lessons in our intellectual and practical deliberations on policy. But, curiously, these principles have played little role in recent academic debates and have been entirely absent in policy debates. As academic economists, it is these principles and the implications of current policies for the growth potential of the global economy that we should be reminding policymakers of.”

Este párrafo me parece particularmente bueno:

“Few among us will argue today that market monitoring is sufficient against opportunistic behavior. Many inside and outside academia may view this as a failure of economic theory. I strongly disagree with this conclusion. On the contrary, the recognition that markets live on foundations laid by institutions -that free markets are not the same as unregulated markets- enriches both theory and its practice. We must now start building a theory of market transactions that is more in tune with their institutional and regulatory foundations. We must also turn to the theory of regulation of both firms and financial institutions with renewed vigor and hopefully additional insights gained from current experience. A deep and important contribution of the discipline of economics is the insight that greed is neither good nor bad in the abstract. When channeled into profit-maximizing, competitive and innovative behavior under the auspices of sound laws and regulations, greed can act as the engine of innovation and economic growth. But when unchecked by the appropriate institutions and regulations, it will degenerate into rent-seeking, corruption and crime. It is our collective choice to manage the greed that many in our society inevitably possess. Economic theory provides guidance in how to create the right incentive systems and reward structures to contain it and turn it into a force towards progress.”

A leerlo completo, sobre todo nuestros “Campodonicos” locales.

martes, 21 de octubre de 2008

Especial de The Economists' Voice sobre la Crisis Financiera

Viene con articulos de Varian, Stiglitz y Zingales, entre otros, sobre la crisis financiera.

http://www.bepress.com/ev/vol5/iss5/

The Economists' Voice
Volume 5 / Issue 5 (September 2008)
Financial Regulation, Financial Crisis, and Bailouts

New and related articles

Columns
Hedge Fund Wizards
2Dean P. Foster and H. Peyton Young

Investment Banking Regulation After Bear Stearns
4Dwight M. Jaffee and Mark Perlow

Why Paulson is Wrong
6Luigi Zingales

Dr. StrangeLoan: or How I Learned to Stop Worrying and Love the Financial Collapse
8Aaron S. Edlin

Questioning the Treasury's $700 Billion Blank Check: An Open Letter to Secretary Paulson
10Aaron S. Edlin

Auction Design Critical for Rescue Plan
12Lawrence M. Ausubel and Peter Cramton

A Better Plan for Addressing the Financial Crisis
14Lucian A. Bebchuk

Please Think This Over
16Edward E. Leamer

Good Bailouts and Bad
18David O. Beim

We Aren't Done Yet: Comments on the Financial Crisis and Bailout
20Joseph Stiglitz

Quashing the Financial Firestorm
22Aaron S. Edlin

Pitfalls of the Paulson Plan
24Jonathan Carmel

Compensation and Incentives in the Mortgage Business
26John M. Quigley

The Case against Housing Price Supports
28Edward L. Glaeser and Joseph Gyourko

Letters
Letter: Another Take on "Why Paulson is Wrong"
30Allen H. Barton

Letter: How to Drink the Sub-Prime Kool-Aid
32Hal R. Varian

Letter: Republican Opposition to Debt Reduction in Financial Crises--The Great Depression and Today
34Howard L. Rosenthal

Letter: The Dangers of Forgetting Moral Hazard
36Manfredo A. Dix

Letter: The Bailout and What Next
38Lok Sang Ho

viernes, 17 de octubre de 2008

Geografía y teoría económica: A propósito del premio nobel en economía para Paul Krugman

He deserves it”. Esto fue lo que me respondió Brian Wright, mi profesor de economía del bienestar aplicada en Berkeley, al preguntarle sobre el premio nobel en economía otorgado hace unos días a Paul Krugman. No cabe duda que Krugman es una de las mentes más brillantes de la profesión –prosiguió Brian- para luego contarnos una sabrosa anécdota, muy motivadora para quienes estamos metidos en este hobbie caro e ingrato que le llaman ciencia.

Cuenta Brian que a fines de los 70 su esposa estaba en Yale haciendo un post-doctorado y que un día esta se encontró en la estación de trenes a un joven economista que le contó –algo deprimido- que varias revistas a las que había sometido artículos suyos le habían enviado cartas de rechazo y que la universidad de Yale había decidido no otorgarle una plaza académica. La mujer de Brian se quedó con la imagen de aquel joven apesadumbrado por su mala fortuna. Ese pobre muchacho era ni más ni menos que el mismísimo Paul Krugman! Si Brian pretendía prepararnos para el ingrato mundo de la academia, en donde la tasa de rechazo de un artículo es cercana al 70%, creo que por lo menos esta vez acertó con el ejemplo de Krugman.

Dejando las anécdotas de lado, conviene comentar un poco las ideas por las cuales Krugman ha sido elevado a esa suerte de Olimpo intelectual que es el Nobel. En particular, una de las contribuciones más importantes de Krugman han sido sus trabajos en el campo de la geografía económica. De hecho, Krugman es considerado como uno de los exponentes más importantes de la llamada “Nueva Geografía Económica”. Este enfoque tiene origen en su libro “Geography and Trade”, publicado originalmente en 1991, complementado posteriormente por una serie de artículos y libros, en especial el libro “The Spatial Economy: Cities, Regions and International Trade” (Fujita, Krugman y Venables 1999).

De acuerdo con Krugman, la “Nueva Geografía Económica” basa su programa de investigación en las dos preguntas clásicas de la economía espacial (Moncayo 2001):
• ¿Por qué se concentra la actividad económica en una determinada localización en vez de distribuirse uniformemente por todo el territorio?
• ¿Qué factores determinan los sitios en los que la actividad productiva se aglomera?
A estas interrogantes, Krugman añade la siguiente:
• ¿Cuáles son las condiciones para la sostenibilidad o la alteración de tales situaciones de equilibrio?

En el fondo, las preguntas planteadas por Krugman no expresan otro cosa que la inquietud por entender las desigualdades espaciales características del mundo real. De hecho, como afirman Henderson, Shalizi y Venables (2000), “The most striking factual the economic geography of the world is uneven distribution of activity”. Si ello es así, entonces la pregunta relevante en términos de nuestra discusión puede plantearse como sigue:
Why do these spatial inequality exist, and why are spatial differences in land rents and mages not bid away by firms and individuals in search of low cost or high income locations?” (Herderson, Shalizy y Venables 2000).

Para Krugman, la solución de esta pregunta pasa por entender los factores que explican la concentración espacial. Para ello, este autor ha construido diversos modelos en los que analiza la interacción entre las fuerzas que favorecen la concentración (llamadas “fuerzas centrípetas”) y aquellas que estimulan la desconcentración (conocidas como “fuerzas centrífugas”). Estas pueden verse en el siguiente cuadro:

Según Krugman (1999), las “fuerzas centrípetas” listadas en la primera columna son las tres clásicas fuentes marshallianas de economías externas. Un amplio mercado local crea, por un lado, eslabonamientos hacia atrás (esto es, lugares en mejor acceso a mercados amplios son preferidos para la producción de bienes sujetos a economías de escala) y, por otro, eslabonamientos hacia atrás (un amplio mercado local sirve como base para la producción de bienes intermedias, disminuyendo los costos por la corriente de productores. Asimismo, la concentración industrial sirve como base para un mercado de trabajo denso, especialmente para las destrezas especializadas, debido a que es mucho más fácil para los trabajadores encontrar empleadores y viceversa. Adicionalmente, la concentración local de la actividad económica puede crear economías externas puras a través de las “information spillovers”.

La segunda columna del cuadro contiene las “fuerzas centrífugas”. Los factores inmóviles, como por ejemplo la tierra y los recursos naturales, van en contra de la concentración tanto por el lado de la oferta (alguna producción podría ir donde están los trabajadores), como por el lado de la demanda (factores dispersos crean mercados dispersos, y alguna producción podría tener un incentivo para localizarse cerca de los consumidores). Concentraciones de la actividad económica, incrementan la demanda por tierra local, elevan la renta de la tierra y también desalientan la concentración adicional y las concentraciones de la actividad económica pueden generar deseconomías externas puras como la congestión.

De esta manera, la concentración de la actividad económica es resultado de la tensión, entre las fuerzas centrípetas y centrífugas. Ello determinará la estructura espacial que se moldee en una economía determinada.

Todo lo discutido puede resumirse, siguiendo a Fujita, Krugman y Venables (1999), en dos grandes ideas:
The first idea is that, in a world where increasing returns and transport cost are both important, forward and backward linkages can create a circular logic of agglomeration. That is, other things being the same, producers want to locate close to their suppliers and to their customers –which means that they want to locate close to each other. The second idea is that the immobility of some resources – land certainly, and in many cases labor-acts as a centrifugal force opposes the centripetal force of agglomeration. And the tension between these centrifugal and centripetal forces shapes evolution of the economy’s special structure”.

De esta forma podremos disponer de un menú de opciones a la hora de modelar teóricamente esta problemática menú que surge de las diversas combinaciones entre fuerzas centrípetas y centrífugas. De hecho Krugman ha hecho esto en los diversos trabajos que ha venido publicando desde su trabajo seminal de principios de los noventa.

Esta visión puede ser complementada con el trabajo de Henderson, Shalizi y Venables (2000), quienes resaltan, además de las fuerzas que llevan a la concentración, los resultados de dicho proceso. El cuadro siguiente presenta esta visión.

Si las fuerzas de aglomeración operan primariamente dentro de una industria particular y los factores son móviles, entonces el resultado será la aglomeración de industrias en locaciones especializadas. Las diferencias interlocacionales de los precios de los factores son pequeñas porque cada uno de estos centros solo contienen una pequeña fracción de posibles actividades, y porque muchos factores son móviles (celda superior izquierda del cuadro 2).

En el otro extremo, si los eslabonamientos en un nivel muy amplio y si los factores (especialmente el trabajo) son inmóviles, entonces la aglomeración (cuando esta ocurre), podría estar asociada con desigualdades en los precios de los factores y en los ingresos reales (celda inferior izquierda).

Entre ambos extremos, se encuentra, por un lado, la formación de ciudades y, por el otro, la tensión entre las ventajas comparativas y los clusters industriales. La primera es producto de la combinación de fuerzas de aglomeración amplias conjuntamente con débiles fuerzas de dispersión mientras que la segunda es resultado de la combinación inversa.

La “Nueva Geografía Económica” ha sido criticada por no resolver el viejo problema de la aglomeración originaria. ¿Por qué la especialización y la concentración se producen en una determinada localidad y no en otra? Así, se ha identificado como una falencia de la propuesta teórica de esta escuela el hecho de que no dé cuenta de la pregunta señalada líneas arriba, y que se tenga que apelar a la noción de “accidente de la historia” para salir del apuro. Sin embargo, creo también que en realidad dicha salida es innecesaria. Estos modelos no han sido formulados con el propósito de dar cuenta del problema de la acumulación originaria, por lo cual es epistemológicamente incorrecto sostener dicha crítica. El “accidente de la historia” al que se recurre puede ser fácilmente reemplazado por otros factores explicativos relacionados con elementos propios de la organización política y social sobre la que descansa el sistema económico.

Sin duda, estamos frente a un campo de investigación económica fascinante y de enorme relevancia para un país tan heterogéneo geográficamente como el nuestro. Uno de los que más ha trabajado en esa dirección ha sido el profesor Gonzales de Olarte, aunque un poco mas desde una perspectiva de economía regional. En otro post comentare algunas de las cosas que sobre el tema se ha escrito en el país.

miércoles, 16 de julio de 2008

¿Se puede reducir la desigualdad? Algunas reflexiones a partir del evento del IEP (I)

El día lunes pasado asistí a un evento del IEP del que me enteré por medio del blog de Martin Tanaka. El tema no podía ser más interesante: ¿Cómo reducir la desigualdad? Sin embargo, para ser sincero, el evento en si mismo me pareció un poco flojo y además no tan bien diseñado (no se permitieron intervenciones del público asistente, entre quienes estaban gente que podría aportar más al tema como era el caso de Javier Iguiñiz). La primera clarinada de alerta fue no ver entre los panelistas a especialistas en la materia: salvo parcialmente Jurgen Schuldt (quien comentó además que el no entendía porque lo habían invitado no siendo especialista en la materia), ninguno de los otros ponentes (Elmer Cuba, Hugo Santamaría y Humberto Campodónico) tienen investigaciones sobre el tema. Creo que el IEP pudo haber invitado a Richard Webb y Adolfo Figueroa de la vieja guardia, o a Javier Escobal o a Jaime Saavedra (quien me comentó que estaría por acá para estas fechas la última vez que lo vi en Washington, DC) de la generación más joven. No fue extraño observar como la discusión terminó derivando en un debate sobre la orientación de la política económica más que sobre la distribución del ingreso en si, tema cuyo análisis exige en principio un tratamiento sobre aspectos de largo plazo. Tengo la impresión de que la ausencia de especialistas afectó la calidad del evento.

Aquí comparto algunas impresiones sobre lo discutió y lo que se pudo haber discutido.

1. No hubo claridad sobre el tratamiento del tema, mucho menos un diagnostico claro acerca de la extensión de la desigualdad y una evaluación de sus determinantes. Hugo Santamaría empezó la discusión sobre el tema de manera incorrecta: hablo sobre pobreza y casi nada sobre distribución. Jurgen Schuldt hizo una presentación más clara de los conceptos distributivos y llamó la atención sobre las diferentes entradas al tema (distribución personal, espacial y factorial del ingreso), pero luego se perdió en la generalidad al invocar una suerte de retorno a teóricos dependentistas como Samir Amin. Elmer Cuba hizo, a mi entender, la mejor entrada en términos de ilustrar la complejidad del fenómeno distributivo marcando las diferencias entre conceptos como exclusión, pobreza y desigualdad para luego introducir el concepto de igualdad de oportunidades, aunque se quedo corto a la hora de abordar el tema distributivo en si mismo. Finalmente Humberto Campodónico, discutió de casi todo (empresas públicas, precios de alimentos, utilidades mineras y etc.) pero muy poco sobre el tema en si, aunque si menciono algunas ideas sobre como aumentar los salarios u otras medidas para incrementar el ingreso de los trabajadores, aunque no quedo claro en que medida ello haría mas equitativa la distribución de los ingresos.

2. La desigualdad supuesta y la ausencia de los datos. Creo que una de las características básicas de la mayoría de las intervenciones consistía en dar por verdaderas afirmaciones que no han sido testeadas empíricamente, como por ejemplo un supuesto implícito de que la desigualdad ha aumentado. Los datos sobre distribución del ingreso estuvieron casi ausentes en la discusión, a no ser de una referencia de Jurgen sobre la distribución funcional del ingreso y uno que otro dato suelto soltado por los ponentes. La poca evidencia presentada y el uso de datos de una sola aproximación (distribución funcional) no permitía tener un panorama completo de la problemática bajo análisis.

3. ¿Igualdad de que? Salvo Elmer Cuba, no hubo una discusión respecto a que dimensión de la desigualdad es relevante. Se menciono que lo importante seria la desigualdad de activos y Cuba introdujo también el tema de la igualdad de oportunidades. A pesar de ello, el tema se terminó concentrando en medidas para abordar la desigualdad de activos y la de ingresos. No quedó claro porque la desigualdad es un problema y en que medida su reducción es un objetivo de política deseable, salvo una alusión de Cuba respecto a que no tendría nada de malo que los más productivos tengan mayores ingresos. En el fondo, el no aclarar de partida la dimensión normativa de la distribución oscureció un poco el debate.

4. Ganó la coyuntura. Como mencionaba líneas arriba, el debate terminó siendo dominado por asuntos de coyuntura (como es el caso del reciente paquete legislativo) y de paso con algunas afirmaciones y lugares comunes sobre el modelo de desarrollo (como la de Campodónico diciendo que estaba demostrado el fracaso del Consenso de Washington). Hace algunos años atrás, el profesor Figueroa demostraba que a pesar de los continuos y en ocasiones extremos cambios en la política económica y el patrón de desarrollo (desde un liberalismo librecambista a un modelo interventor estatista), la desigualdad permanecía como una variable relativamente insensible. Esto sugiere que es necesario ir más allá del corto plazo si es que queremos resolver los problemas distributivos del país, si es que estos son tales. La discusión basada en la coyuntura ayuda muy poco en esa dirección, y las discusiones sobre el cambio del modelo como vía para la mejora en la distribución no parecen ser muy relevantes si tenemos en cuenta los resultados del estudio de Figueroa.

5. ¿Como redistribuir? Elmer Cuba mencionó de partida la idea de que la redistribución del ingreso debería estar basada mas en la acción estatal a través de impuestos que en una aventura revolucionaria como antaño, por lo que una redistribución de activos clásica como pensaba la izquierda en los 70’s y 80’s no funcionaría. De esta manera, una buena parte del debate tuvo que ver con el rol redistributivo del Estado. Me parece que, tanto entre ortodoxos y heterodoxos, existe ya un consenso en que el Estado tiene que asumir un rol importante en esa dirección (aunque con diferencias respecto al alcance del mismo, con Cuba y Santamaría sugiriendo un Estado proveedor de servicios sociales básicos e infraestructura, mientras Campodónico reivindicaba el uso de empresas publicas como una alternativa de incrementar la recaudación para financiar medidas redistributivas), aunque tengo la impresión de que existe un exceso de optimismo respecto a la real capacidad que este efectivamente tiene en esa tarea, tanto de la izquierda como de la derecha. Me parece que una discusión sobre la economía política de la redistribución hubiera sido interesante, porque tengo la impresión de que en el caso del Estado peruano ello no es cierto. Ni siquiera las medidas redistributivas más radicales llevadas a cabo por nuestro Estado, como es el caso de la reforma agraria, tuvieron un impacto importante en la distribución del ingreso, como mostrara el profesor Figueroa en el libro que publicara con Richard Webb sobre el tema. Por otro lado, creo también que hubo un exceso de confianza sobre algunas medidas redistributivas sugeridas por Campodónico como el salario mínimo o las pensiones no contributivas. Discutiré ello en otro post.

6. ¿Adiós a lo Lakatos? Algo que me llamó poderosamente la atención fue la naturaleza de las intervenciones de Jurgen Schuldt. Como mencioné más arriba, me sorprendió mucho su sugerencia explícita de volver al dependentismo como aproximación analitica. Creo que si bien Jurgen no se dejo llevar mucho por la discusión de corto plazo que dominó el resto de las intervenciones, sus aproximaciones de largo plazo basadas en un programa de investigación regresivo como el de los teóricos de la dependencia me dejo un poco decepcionado. Me recordó la frase de Lakatos, respecto a que el cambio cientifico no ocurre necesariamente porque una teoria sea mejor que la otra, si no porque los defensores de las teorias viejas van pasando al retiro aun conservando sus creencias. Por otro lado, Campodónico pareciera que dejo de ser economista y se ha convertido en un político más. Me sorprendieron mucho sus referencias al comportamiento de las empresas públicas de países como Chile (Codelco) y Brasil (Petrobras) para justificar una mayor intervención estatal, obviando el hecho de que dichos paises tienen una burocracia e institucionalidad que largamente superan en calidad a la nuestra. En la ausencia de tales condiciones, es difícil pensar que en el Perú las empresas públicas vayan a tener similar desempeño sin convertirse en la caja chica de los gobiernos como ocurre con Petroperú. No tenemos las mismas instituciones, por lo tanto el argumento de Campodónico no funciona.

Bueno, hasta aquí dejo mis percepciones. En otro post ensayaré una respuesta a la pregunta planteada por el IEP y que siento no fue respondida adecuadamente por los ponentes invitados.

viernes, 4 de julio de 2008

Los narradores de cuentos

En el Perú, como ocurre en otros países de la región, la comunidad académica suele tener acceso a los medios masivos de comunicación para discutir cuestiones de política pública relacionadas con las distintas especialidades del saber humano. En especial, los economistas solemos ser convocados a la hora de discutir cuestiones de políticas vinculadas con nuestra ciencia, lo cual no es una limitante para que especialistas de otras ciencias o inclusive aquellos formados exclusivamente en periodismo puedan opinar sobre cuestiones económicas. En particular, considero que en la discusión de cuestiones de política todos los ciudadanos tenemos derecho a opinar y a discutir mas allá de nuestra nivel académico o el tipo de formación académica, aunque es ciertamente rol de los especialistas el aportar con elementos de naturaleza técnica al debate. En ese sentido, es una responsabilidad muy grande la que tienen aquellos economistas que participan en el debate público a través de los medios de comunicación masiva.

Idealmente, se esperaría que el especialista abone argumentos y presente evidencia para ilustrar las implicancias de medidas de política, en especial información que nos permita aproximarnos a una evaluación de los costos y beneficios de las mismas. Nadie espera que dicha información sea políticamente neutra pues los especialistas, como cualquier otra persona, tienen sus propias preferencias políticas. A priori, ello no debe ser motivo de preocupación, pues como es reconocido en la epistemología moderna, todos los científicos tienen un conjunto de creencias y valores; esto es, la ciencia no es axiológicamente neutra. Así por ejemplo, el filósofo húngaro Imre Lakatos sugiere que todo programa científico de investigación esta compuesto por un “núcleo”, conformado por el conjunto de creencias y valores no testeables empíricamente que son compartidas por una comunidad científica, y un “cinturón protector” conformado por teorías empíricamente testables derivadas del núcleo. El asunto radica en que, más allá de nuestras creencias particulares, la competencia entre teorías rivales y la interacción de estas con la evidencia empírica, debería en principio permitir el progreso del conocimiento, para lo cual es imprescindible un respeto básico por la evidencia empírica y una buena dosis de autocritica científica para indicar las limitaciones de nuestro conocimiento sobre un tópico determinado.

El problema empieza cuando el aporte técnico es subrepticiamente reemplazado por la propaganda política; cuando se pretende vender gato por liebre. Muchos de nuestros analistas económicos, en vez de aportar con argumentos técnicos basados en los avances más recientes de la disciplina y a través de ello brindar mayores elementos de juicio a la opinión pública, reproducen los vicios que caracterizan a la mayoría de nuestros analistas políticos y “opinólogos”. De ahí que sea común encontrar analistas que desde sus columnas de opinión se manden con todo en contra del actual modelo económico, acusándolo de ser causante de una mayor pobreza y desigualdad, y echándole la culpa de todos los males del país sin tener ni ofrecer evidencia solida para sostener lo anterior. Lo mismo ocurre con los de la tienda política rival. El debate entre especialistas ha sido reemplazado por un dialogo de sordos entre propagandistas.

Con ello no estoy sugiriendo que el modelo sea una maravilla, pues de hecho tengo la impresión de que ello no es así, pero no tengo evidencia sólida como para sostener mi posición. Ante esa situación, un científico social debería optar por la prudencia, indicar las hipótesis que tiene y señalar la data que necesitaría para someter sus hipótesis al test empírico. Sin embargo, ello no sucede con la mayoría de nuestros analistas, para quienes la ausencia de evidencia empírica que sostenga sus posiciones parece ser un asunto menor. Inclusive, algunos de ellos asumen por verdad aquello que no ha sido demostrado categóricamente con los datos.

Para muestra un botón. Veamos lo que dice Humberto Campodónico en un artículo reciente para ilustrar mi punto:
“No nos engañemos, entonces. El gobierno no solo ha profundizado la reforma neoliberal, llevando el péndulo hasta la derecha más extrema. También la blinda contra cambios futuros que planteen un equilibrio entre Estado y mercado (poner el péndulo al medio) ahora que ya está probado el fracaso del economicismo neoliberal. El Consenso de Washington vive y colea en el Perú como un recién nacido.” Se ha completado la reforma incompleta (subrayado mío).

Es sorprendente la seguridad con la que Campodónico afirma que esta demostrado que el modelo liberal no funciona. ¡Y lo dice sin que se le mueva un solo musculo de la cara! Como discutí en este post, para poder tener la capacidad de ser tan categóricos como Campodónico, deberíamos ser capaces de construir un escenario contra-factual para poder establecer si es que los outcomes en términos del PBI, pobreza y desigualdad, para mencionar solo algunos, hubieran sido mejores en cualquier escenario alternativo. Cuando ello no es así, cualquier intento de evaluación es en principio criticable y no concluyente, por lo que el optimismo y seguridad de Campodónico al afirmar que ello esta demostrado es sencillamente muy ingenuo. ¿Dónde están los datos? ¿Cuál es la evidencia?

Ahora, Campodónico –como muchos de sus colegas articulistas- no es un economista académico. No publica artículos en revistas académicas de la profesión. Tampoco se caracteriza por usar métodos empíricos, si no mas bien es un “descriptivista”, o lo que podríamos llamar “contadores de historias”; es decir, analistas sociales que juntan unos cuantos datos y cuentan una historia que se ajuste a estos (mas o menos, el 90% de la academia peruana caería en este ultima categoría). Ciertamente, ello no tiene nada de malo per se. El análisis descriptivo es sumamente útil a la hora de formular hipótesis de trabajo que pueden servir luego para el análisis científico más sofisticado, pero no es para nada concluyente ni mucho menos científico, pues esto último exige pasar el test empírico y superar algún criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia como el sugerido por Popper. El problema esta cuando se pretende ser tan concluyente como Campodónico tan solo con algunos cuantos datos y una historia. Esa es la diferencia entre un economista y/o científico social que “cuenta historias” (lo cual es válido en tanto sea una primera aproximación al análisis de un tema) y uno que “cuenta cuentos”.

viernes, 20 de junio de 2008

Entrevistando a científicos sociales: Daron Acemoglu

Hoy día inauguro una nueva sección en este humilde blog: entrevistas a científicos sociales, fundamentalmente economistas. En lo personal, encuentro este tipo de aproximación interesante. Recuerdo que hace unos años, cuando aun estaba en la universidad, participe de una entrevista televisada a Richard Webb en el canal del Estado. En aquella ocasión, el entrevistador era otro economista, Pablo Secada, y el publico estaba conformado por estudiantes de economía de las principales universidades de Lima. Me pareció muy interesante la experiencia, porque uno puede hacerse una mejor idea sobre la obra de un autor si entiende un poco las motivaciones que hay detrás. Además, dado que la entrevista era realizada por otro economista, la orientación de la misma era muchísimo más interesante de lo que uno eventualmente se encuentra cuando lee entrevistas hechas por no iniciados. Desde aquella ocasión, quede muy interesado por lo que los epistemólogos llaman “sociología de la ciencia”.

La idea de esta nueva sección es compartir con ustedes alguna entrevista realizada por algún científico social a algún colega suyo que este contribuyendo a expandir la frontera del conocimiento. Dado que hace unos días publique un post sobre la literatura de frontera que estudia el rol de las instituciones sobre el desarrollo mediante el uso de estrategias empíricas sofisticadas, el día de hoy empezare compartiendo una entrevista hecha por Brian Snowdon a Daron Acemoglu, ganador de la medalla Bates y candidato de peso al premio Nobel de Economía en el futuro, una de las autoridades mundiales en esta literatura. La entrevista apareció en la edición de abril-junio del 2004 de la revista World Economics, una revista de relativamente difícil acceso. Es bastante largo el texto (49 paginas!), pero vale la pena porque incluye un buen resumen de la literatura hecha por el autor de la entrevista. Disfrútenla!

Explaining the "Great Divergence"

I understand from reading your CV that you were educated at the University of York and the LSE in the UK. What attracted you to study economics? Did anyone or anything in particular inspire your interest?

What inspired me to become an economist is, by a strange coincidence, exactly the same as what I am working on right now. I became interested in politics and economic development, both from an historical perspective and from the point of view of trying to understand what was happening to poor countries around the world. This was when I was a high school student in Turkey. I started to read a lot of historical literature and also the Marxist and dependency school literature. That was very appealing at the time and I was drawn into economics because I wanted to know more. When I first went to York I began to study Politics and Economics because I believed that both disciplines were necessary in order to understand development problems. After about six months or so I found that I was becoming increasingly drawn towards economics. Undergraduate politics can be a lot of fun but I found it a little bit frustrating because there was little sense of what was right and what was wrong. The ideas were more open. That is not a shortcoming per se but at that time I wanted answers.

When my Professors disagreed with my arguments I could not understand why. So I switched to economics. Within economics I was slowly drawn towards the more macro topics like unemployment and growth. But I never lost my interest in development and political economy issues. That was always there in the background. After a while I started revisiting these topics.

Were there any particular economists who influenced you?

There is no one person who has influenced me throughout my career but there have been specific people at certain points in time. Although I found their work difficult at the time, I was influenced by the formal and rigorous approaches of Kenneth Arrow, Gerard Debreu and Paul Samuelson.

Later, when I turned to labour economics and human capital, Gary Becker was a major figure. When I started working on political economy the work of Bob Bates influenced me enormously.


Descargar la entrevista completa aqui