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viernes, 3 de octubre de 2008

El Marxismo desfasado de Carlín y la jornada de 4 horas

Tenía este post pendiente desde hace un tiempo atrás, pero aprovechando la entrevista hecha a Carlin en Utero TV me animo a escribir algo sobre la propuesta de 4 horas que sostiene el autor. A pesar de que comparto la idea de que los aumentos de productividad deberían estar asociados a reducciones de la jornada laboral, me parece que Carlin se equivoca al tomar como punto de referencia a Marx. La razón es simple: la teoría de Marx sobre la tendencia decreciente de la tasa de ganancia no tiene soporte empírico y está basada en una serie de supuestos bastante endebles, por lo menos en la argumentación que el mismo Marx hace en el Capital. Aquí van mis argumentos:

1. La teoría de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia es falsa. Este es el núcleo teórico sobre el que Carlin pretende basar su propuesta. En realidad, la lectura que Carlín tiene de Marx está bastante desfasada y no toma en cuenta el trabajo de economistas marxistas modernos como el realizado por los marxistas analíticos. Carlín se quedo en el marxismo de Marx y la lectura que nos ofrece de Marx, por lo menos en los comentarios que escribe en su blog Manifiesto del Siglo XXI, sugieren una lectura que no ha incorporado lo avanzado por los economistas que discutieron la propuesta de Marx en los últimos 50 años. No hay nada nuevo ni sugerente, mas allá de la usual exegesis a la que nos tienen acostumbrados los marxistas (después se quejan de porque los demás economistas y científicos sociales no los tomamos muy en serio!).

Veamos. Conceptualmente, la exposición de Marx (y que es la que Carlín ilustra en la entrevista) se basa en el supuesto de que el producto neto es constante y es ese supuesto el que permite armar el cuadro que muestra que la tasa de ganancia cae con la introducción de maquinaria. Cuando esto deja de ser cierto, no hay razón alguna para esperar que la tasa de ganancia vaya a caer, pues esto dependerá de que como especifiquemos la relación entre la tasa de ganancia y el producto por trabajador. Esto no es fácil de ver a primera instancia, pero para los interesados recomiendo la mejor exposición sobre el tema que he visto en el libro de Mark Blaug, Economic Theory in Retrospect, Capitulo 7. Otras críticas serias pueden encontrarse en el trabajo de la economista británica Joan Robinson, An Essay on Marxian Economics, y el famoso libro de Paul Sweezy, The Theory of Capitalist Development, los mismos que concuerdan en afirmar que la llamada ley de tendencia decreciente de ganancia no tiene nada de ley científica.

De un punto de vista estadístico, la relación sugerida por Marx tampoco es cierta. En 1956, J.M. Gillman escribió un libro con una de los primeros intentos de testear empíricamente esta relación y el resultado fue negativo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es posible establecer una relación causal a partir de la evidencia existente. Sin embargo, la evidencia existente no parece soportar la hipótesis.

2. El que la teoría de Marx sea falsa (o, en el mejor de los casos, infalsable), no significa que al argumento de reducción de la jornada laboral no sea admisible. Hay que descartar la paja del trigo. Mientras puedo aceptar el argumento del Carlín, no aceptare que de paso me pretenda vender la teoría marxista en la que se basa. Y esto es así porque no hay nada en la teoría económica moderna que no nos permita admitir el argumento de Carlin. En particular, el incremento de la productividad del trabajador puede llevar a modificaciones en su asignación ocio-ingreso. Todo estudiante de primer año de economía aprende que, un aumento en el ingreso (en este caso, derivado de incrementos en la productividad), puede llevar a cambios en la oferta laboral, los cuales dependiendo de la magnitud del efecto ingreso, puede explicar perfectamente la reducción de la jornada laboral. De ahí que la crítica que Carlín hace a los economistas en la entrevista refleje su ignorancia sobre la profesión.

Sin embargo, eso no significa que el resto de los argumentos de Carlín sean ciertos. En particular, su argumento respecto a que la jornada laboral este incrementándose no resiste a la evidencia empírica global. Veamos los datos colectados al respecto por el historiador económico Angus Maddison en su web http://www.conference-board.org/economics/database.cfm :

a) El número de horas trabajadas por trabajador en USA se redujo de 2008 horas por año en 1950 a 1777 horas anuales en el año 2007. Una reducción de 230 horas anuales.

b) Para el caso peruano, dicha caída fue de 2157 horas en el año 1950 a 1926 horas en 1998, ósea, poco más de 200 horas. No hay datos hacia el 2008.

No he visto que Carlín presente evidencia sistemática al respecto, por lo menos no en su blog. La tendencia global indica que las horas de trabajo al año en los últimos 50 años ha estado cayendo, salvo para el caso de unos pocos países. Habría que revisar con más detalle la evidencia, pero a primera vista contradice uno de sus argumentos básicos.

Me parece condenable la crítica que muchos hacen a Carlín por su condición de arquitecto, como si ello le restara capacidad para abordar temas tan fascinantes como este. Sin embargo, lo que si encuentro condenable es la exegesis vulgar y el aparente desconocimiento del marxismo moderno que se desprende de los argumentos esbozados en los artículos de su blog, así como sostener hipótesis que no resisten la evidencia empírica. Carlín no puede seguir tan literalmente a Marx en un tema tan controversial que ha sido ampliamente estudiado por teóricos marxistas y no marxistas, y mostrar desconocimiento de la literatura que muestra las debilidades del pensamiento marxista en este aspecto. Mucho peor todavía es basar una propuesta tan ambiciosa como la que siguiere con una base científica tan endeble.

Creo que a Carlín no le vendría nada mal revisar mejor la literatura y la evidencia empírica para la próxima que se mande con un rollo como este.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Los chamanes o sobre la actitud pseudocientífica en el Perú

Hace un tiempo atrás, el filósofo argentino Mario Bunge, en una entrevista al Clarín, decía lo siguiente:
“Brujos y chamanes los hay en todas partes: en el comercio, en la universidad. Pero, desde luego, prosperan más en el Tercer Mundo que en el Primero.” Bunge se refería a la predilección que existe en algunos países de la región por el cultivo de posturas pseudocientíficas e irracionales como “…alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico (recientemente rebautizado como "diseño inteligente"), grafología, memética, ovnilogía, parapsicología, psicoanálisis.” De ahí que no sea casualidad que en el Perú un psicoanalista como Bruce goce de tanto prestigio e inclusive la haga de analista político. A ello, yo le añadiría también a aquellos analistas que, a pesar de haber sido entrenados en una disciplina científica como la economía, adoptan una actitud pseudocientífica a la hora de elaborar proposiciones respecto a un aspecto relevante de la realidad social. A estos analistas podemos llamarlos, siguiendo a Bunge, chamanes.

¿Cómo identificar a un chaman? Podemos aplicar los mismos criterios que Bunge nos sugiere para identificar una pseudociencia, pero aplicados a la actitud académica del analista mas que a un campo de conocimiento en particular. Aquí va la lista sugerida:
“1. Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma inmaterial, superyó, creación divina, memoria colectiva y necesidad histórica.

2. Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad de Duke funcionó el laboratorio parapsicológico del botánico J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del Dr. Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

3. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace sólo en detalles y como resultado de disensiones en la grey.

4. Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.

5. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan leyes generales.

6. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesia contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que sólo un cerebro individual puede recordar.

7. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen trato con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias en sí forman un sistema de componentes interdependientes.

8. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al "principio del placer". Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.”

No es muy difícil encontrar chamanes en el Perú. Junto a un grupo reducido de analistas muy capaces, co-existe una amplia de variedad de analistas poco serios y con actitud pseudocientífica. El gran problema con estos analistas es que desacreditan la profesión y contribuyen a generar corrientes de opinión que no están basadas en el uso de evidencia científica. Son, por tanto, problema serio y no estaría mal empezar una campaña parecida a la de “adopta tu congresista”. Podríamos llamarla “adopta a tu chaman”. Podríamos empezar con analista de la República que cree que esta “demostrado” que el modelo neoliberal ha llevado a un incremento de la desigualdad en el Perú sin tener data concluyente al respecto.