Mostrando las entradas con la etiqueta Pseudociencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Pseudociencia. Mostrar todas las entradas

sábado, 15 de noviembre de 2008

Yo también quiero tener mi columna para escribir tonterías

“Está probado que las políticas del FMI y del Banco Mundial, orientadas a que el "libre mercado" decida la asignación de recursos, desembocan en que los países se conviertan en importadores netos de alimentos, como el Perú.” Humberto Campodónico en Conveagro plantea diálogo para un cambio de rumbo.

Yo nunca he visto algún paper serio argumentando lo anterior. Sería interesante que Campodónico comparta la literatura (que aparentemente solo él conoce) para saber cuál fue el modelo teórico y la evidencia empírica que soporta la conclusión de que está DEMOSTRADO (ojo, no dice que hay cierta evidencia que nos permite formular a nivel de hipótesis lo anterior o siquiera alguna de esas hipótesis tentativas que formulan los científicos. No, para Campodónico ya está demostrado).

“Los datos demuestran claramente que el modelo económico genera una concentración de ingresos en los sectores más altos y que es allí donde hay que cortar el consumo y no en el presupuesto 2009, porque eso golpea a los pobres. Pero eso es como pedirle peras al olmo porque este es el gobierno de los ricos.” Humberto Campodónico en El gobierno de los ricos.

Este es un ejemplo de lo que un economista serio no debería de hacer. Campodónico comenta los resultados de una encuesta que cubre solo 3 periodos (del 2005 en adelante) y saca una conclusión que se aplica a un modelo que ya tiene 18 años de implementado! Un análisis serio exigiría gruesamente comparar la información anterior a la implementación del modelo liberal y contrastarla con información después de dicha implementación (en concreto, analizar información de las encuesta de niveles de vida de Cuanto de 1985-1986 con las posteriores a 1990. Eso ya lo hicieron Escobal, Saavedra y Torero, quienes encuentran precisamente lo contrario a lo que Campodónico afirma alegremente sin evidencia seria alguna). Ejemplo de mala ciencia y de poca seriedad.

“Pero lo que no dice Franco ni García previó es que, con la crisis del capitalismo mundial, hemos entrado a la época de vacas flacas y que hay poco, muy poco, por distribuir. Lo que viene probablemente es un proceso de cambios que ponen en cuestión el modelo económico y el Estado neoliberal. Sugiero aquí un conjunto de hipótesis de lo que probablemente se viene con la crisis del capitalismo mundial, una vez abandonada la idea optimista, para no calificarla de otra manera, de que el Perú es un país blindado. Esta tesis es tan peregrina como la de afirmar que en el mundo llueve a cántaros, pero el Perú no se moja. Todo no puede ser igual que antes. Muchas cosas van a cambiar. Después del colapso de Wall Street nada puede ser lo mismo.” Sinesio Lopez en Hipótesis sobre lo que se viene.

No sabía de la afición de Sinesio por la futurología. Tomemos nota y veamos qué pasa. Mi impresión particular es que no pasara nada. Es más, tengo la impresión de que este asunto de la crisis se está sobredimensionando. No cabe duda que el alarmismo vende, no es vano libros de mala calidad como el Horror Económico de Viviane Forrester o el Fin del Trabajo de Jeremy Rifkin se vendieron como pan caliente. Después dicen que la economía en la ciencia lúgubre.

“¿Y por qué aquí funcionó la sustitución de importaciones y en el Perú fracasó tan estrepitosamente con Velasco? Bueno, aparte de ciertas características culturales coreanas que no compartimos (laboriosidad, disciplina, perfeccionismo, orden), aquí hubo otros elementos importantes: el modelo se orientó pronto a la exportación (leer al economista Pablo Bustelo) y no se agredió con estúpidas teorías marxistas al empresariado. No hubo agresivos discursos clasistas, revanchismo social por resentimientos o socialistoides esquemas idiotas, diseñados por los marinos Dellepiane y Jiménez de Lucio, como la Propiedad Social a la yugoslava, la estabilidad laboral inmediata (tres meses) y absoluta o la Comunidad Laboral (copropiedad), como tampoco una deificación del sindicalismo comunista más ramplón, liderado por la CGTP (gigantes como Moraveco, Manilsa, Papeles Paracas e Inresa desaparecieron por la hostilidad sindicalera). Además, en Corea siempre hubo una obsesión por mejorar la educación pública y no existió una basura como el SUTEP estropeándola.” Aldo Mariátegui en Un poco de Corea.

Hace tiempo no leía tantos lugares comunes juntos en un solo párrafo. Demasiada paja entre poco trigo. A veces creo que Aldo Mariategui es el Campodonico de la derecha (por la seguridad con la que afirma cosas sin sustento, aunque debo admitir que no le he leído decir nunca que sus afirmaciones están demostradas como lo hace Campodónico), con la salvedad de que al menos tiene la excusa de no haber sido entrenado como economista (aunque ciertamente eso no te da derecho a decir cojudeces). La idea de que la cultura o la geografía tienen un impacto profundo en el desarrollo económico de los países cada vez tiene menos soporte entre los especialistas (contra-ejemplos de ello hay un montón). Por otro lado, argumentar que la orientación ideológica del velasquismo explica el fracaso de sus políticas no es otra cosa que un reduccionismo simplón. Por ejemplo, Mariano Tommasi –mi asesor de tesis en San Andrés- y Pablo Spiller de la Escuela de Negocios aquí en Berkeley, tienen una teoría interesante sobre el proceso de formulación de políticas públicas que sostiene que no importa mucho las características externas de estas (por ejemplo, si la política comercial es abierta o proteccionista) sino mas bien sus atributos internos; esto es, su flexibilidad, coherencia, sostenibilidad intertemporal, etc. En suma, no existe una receta. Lo que importaría entonces es que las políticas que implementemos, sean cual sea su orientación, tengan las características arriba señaladas, lo cual depende de la naturaleza de la espacio de transacciones en donde estas se formulan. Es un poco largo explicar la propuesta de Mariano (lo hare en otro post), pero en suma la idea es que lo que importa es que el sistema político sea lo suficientemente flexible como para permitir cambiar una política si esta no funciona, mas allá de la orientación ideológica. Lo que sucede en países como el Perú es que oscilamos entre los extremos de inflexibilidad (como por ejemplo, incluir contratos de estabilidad tributaria en la Constitución) o extrema volatilidad (Gonzales de Olarte lo ilustra bien en el Péndulo Peruano), lo cual es producto de una arena política con actores que tienen horizontes intertemporales de muy corto plazo y por ende proclives al oportunismo político. Un sistema político con actores con horizontes intertemporales más largos nos prevendría del oportunismo político y de las rigideces que observamos (y los costos que ello implica).

En un proximo post no se pierdan a Giacosa, mas de Campodonico y algunas perlas de la columna de Actualidad Economica de la Republica. Voy a incluir tambien a algunos liberales como Carlos Adrianzen. Hay mucho material!

Esto va para los economistas. La última vez que estuve en Lima tuve la suerte de reunirme con el profesor Figueroa y una de las cosas de las que hablamos fue sobre esta suerte de tensión entre el economista académico y el economista mediático. Son muy pocos los que logran ser coherentes en ambos planos (se me viene a la cabeza Krugman), pero tengo la impresión de que la mayoría de los columnistas económicos en el país se dejan llevar demasiado por sus preferencias políticas. Esa idea de economistas de izquierdas o derechas me parece antinatural por esa misma razón. Cualesquiera sean mis creencias, uno no debería de dejar de lado la teoría económica y la evidencia empírica a la hora de escribir sobre algún aspecto económico de la realidad. No hacerlo, seria estafar al lector, vender cebo de culebra (quizás por alguna agenda partidaria en particular) y dejar mal parada a la profesión.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Los chamanes o sobre la actitud pseudocientífica en el Perú

Hace un tiempo atrás, el filósofo argentino Mario Bunge, en una entrevista al Clarín, decía lo siguiente:
“Brujos y chamanes los hay en todas partes: en el comercio, en la universidad. Pero, desde luego, prosperan más en el Tercer Mundo que en el Primero.” Bunge se refería a la predilección que existe en algunos países de la región por el cultivo de posturas pseudocientíficas e irracionales como “…alquimia, astrología, caracterología, comunismo científico, creacionismo científico (recientemente rebautizado como "diseño inteligente"), grafología, memética, ovnilogía, parapsicología, psicoanálisis.” De ahí que no sea casualidad que en el Perú un psicoanalista como Bruce goce de tanto prestigio e inclusive la haga de analista político. A ello, yo le añadiría también a aquellos analistas que, a pesar de haber sido entrenados en una disciplina científica como la economía, adoptan una actitud pseudocientífica a la hora de elaborar proposiciones respecto a un aspecto relevante de la realidad social. A estos analistas podemos llamarlos, siguiendo a Bunge, chamanes.

¿Cómo identificar a un chaman? Podemos aplicar los mismos criterios que Bunge nos sugiere para identificar una pseudociencia, pero aplicados a la actitud académica del analista mas que a un campo de conocimiento en particular. Aquí va la lista sugerida:
“1. Invoca entes inmateriales o sobrenaturales inaccesibles al examen empírico, tales como fuerza vital, alma inmaterial, superyó, creación divina, memoria colectiva y necesidad histórica.

2. Es crédula: no somete sus especulaciones a prueba alguna. Por ejemplo, no hay laboratorios homeopáticos ni psicoanalíticos. Corrección: en la Universidad de Duke funcionó el laboratorio parapsicológico del botánico J. B. Rhine; y en la de París existió el laboratorio homeopático del Dr. Benveniste. Pero ambos fueron clausurados cuando se descubrió que habían cometido fraudes.

3. Es dogmática: no cambia sus principios cuando fallan ni como resultado de nuevos hallazgos. No busca novedades, sino que queda atada a un cuerpo de creencias. Cuando cambia lo hace sólo en detalles y como resultado de disensiones en la grey.

4. Rechaza la crítica, matayuyos normal en la actividad científica, alegando que está motivada por dogmatismo o por resistencia psicológica. Recurre pues al argumento ad hominem en lugar del argumento honesto.

5. No encuentra ni utiliza leyes generales. Los científicos, en cambio, buscan leyes generales.

6. Sus principios son incompatibles con algunos de los principios más seguros de la ciencia. Por ejemplo, la telequinesia contradice el principio de conservación de la energía. Y el concepto de memoria colectiva contradice la perogrullada de que sólo un cerebro individual puede recordar.

7. No interactúa con ninguna ciencia propiamente dicha. En particular, ni psicoanalistas ni parapsicólogos tienen trato con la neurociencia. A primera vista, la astrología es la excepción, ya que emplea datos astronómicos para confeccionar horóscopos. Pero toma sin dar nada a cambio. Las ciencias en sí forman un sistema de componentes interdependientes.

8. Es fácil: no requiere un largo aprendizaje. El motivo es que no se funda sobre un cuerpo de conocimientos auténticos. Por ejemplo, quien pretenda investigar los mecanismos neurales del olvido o del placer tendrá que empezar por estudiar neurobiología y psicología, dedicando varios años a trabajos de laboratorio. En cambio, cualquiera puede recitar el dogma de que el olvido es efecto de la represión, o de que la búsqueda del placer obedece al "principio del placer". Buscar conocimiento nuevo no es lo mismo que repetir o siquiera inventar fórmulas huecas.”

No es muy difícil encontrar chamanes en el Perú. Junto a un grupo reducido de analistas muy capaces, co-existe una amplia de variedad de analistas poco serios y con actitud pseudocientífica. El gran problema con estos analistas es que desacreditan la profesión y contribuyen a generar corrientes de opinión que no están basadas en el uso de evidencia científica. Son, por tanto, problema serio y no estaría mal empezar una campaña parecida a la de “adopta tu congresista”. Podríamos llamarla “adopta a tu chaman”. Podríamos empezar con analista de la República que cree que esta “demostrado” que el modelo neoliberal ha llevado a un incremento de la desigualdad en el Perú sin tener data concluyente al respecto.

viernes, 4 de julio de 2008

Los narradores de cuentos

En el Perú, como ocurre en otros países de la región, la comunidad académica suele tener acceso a los medios masivos de comunicación para discutir cuestiones de política pública relacionadas con las distintas especialidades del saber humano. En especial, los economistas solemos ser convocados a la hora de discutir cuestiones de políticas vinculadas con nuestra ciencia, lo cual no es una limitante para que especialistas de otras ciencias o inclusive aquellos formados exclusivamente en periodismo puedan opinar sobre cuestiones económicas. En particular, considero que en la discusión de cuestiones de política todos los ciudadanos tenemos derecho a opinar y a discutir mas allá de nuestra nivel académico o el tipo de formación académica, aunque es ciertamente rol de los especialistas el aportar con elementos de naturaleza técnica al debate. En ese sentido, es una responsabilidad muy grande la que tienen aquellos economistas que participan en el debate público a través de los medios de comunicación masiva.

Idealmente, se esperaría que el especialista abone argumentos y presente evidencia para ilustrar las implicancias de medidas de política, en especial información que nos permita aproximarnos a una evaluación de los costos y beneficios de las mismas. Nadie espera que dicha información sea políticamente neutra pues los especialistas, como cualquier otra persona, tienen sus propias preferencias políticas. A priori, ello no debe ser motivo de preocupación, pues como es reconocido en la epistemología moderna, todos los científicos tienen un conjunto de creencias y valores; esto es, la ciencia no es axiológicamente neutra. Así por ejemplo, el filósofo húngaro Imre Lakatos sugiere que todo programa científico de investigación esta compuesto por un “núcleo”, conformado por el conjunto de creencias y valores no testeables empíricamente que son compartidas por una comunidad científica, y un “cinturón protector” conformado por teorías empíricamente testables derivadas del núcleo. El asunto radica en que, más allá de nuestras creencias particulares, la competencia entre teorías rivales y la interacción de estas con la evidencia empírica, debería en principio permitir el progreso del conocimiento, para lo cual es imprescindible un respeto básico por la evidencia empírica y una buena dosis de autocritica científica para indicar las limitaciones de nuestro conocimiento sobre un tópico determinado.

El problema empieza cuando el aporte técnico es subrepticiamente reemplazado por la propaganda política; cuando se pretende vender gato por liebre. Muchos de nuestros analistas económicos, en vez de aportar con argumentos técnicos basados en los avances más recientes de la disciplina y a través de ello brindar mayores elementos de juicio a la opinión pública, reproducen los vicios que caracterizan a la mayoría de nuestros analistas políticos y “opinólogos”. De ahí que sea común encontrar analistas que desde sus columnas de opinión se manden con todo en contra del actual modelo económico, acusándolo de ser causante de una mayor pobreza y desigualdad, y echándole la culpa de todos los males del país sin tener ni ofrecer evidencia solida para sostener lo anterior. Lo mismo ocurre con los de la tienda política rival. El debate entre especialistas ha sido reemplazado por un dialogo de sordos entre propagandistas.

Con ello no estoy sugiriendo que el modelo sea una maravilla, pues de hecho tengo la impresión de que ello no es así, pero no tengo evidencia sólida como para sostener mi posición. Ante esa situación, un científico social debería optar por la prudencia, indicar las hipótesis que tiene y señalar la data que necesitaría para someter sus hipótesis al test empírico. Sin embargo, ello no sucede con la mayoría de nuestros analistas, para quienes la ausencia de evidencia empírica que sostenga sus posiciones parece ser un asunto menor. Inclusive, algunos de ellos asumen por verdad aquello que no ha sido demostrado categóricamente con los datos.

Para muestra un botón. Veamos lo que dice Humberto Campodónico en un artículo reciente para ilustrar mi punto:
“No nos engañemos, entonces. El gobierno no solo ha profundizado la reforma neoliberal, llevando el péndulo hasta la derecha más extrema. También la blinda contra cambios futuros que planteen un equilibrio entre Estado y mercado (poner el péndulo al medio) ahora que ya está probado el fracaso del economicismo neoliberal. El Consenso de Washington vive y colea en el Perú como un recién nacido.” Se ha completado la reforma incompleta (subrayado mío).

Es sorprendente la seguridad con la que Campodónico afirma que esta demostrado que el modelo liberal no funciona. ¡Y lo dice sin que se le mueva un solo musculo de la cara! Como discutí en este post, para poder tener la capacidad de ser tan categóricos como Campodónico, deberíamos ser capaces de construir un escenario contra-factual para poder establecer si es que los outcomes en términos del PBI, pobreza y desigualdad, para mencionar solo algunos, hubieran sido mejores en cualquier escenario alternativo. Cuando ello no es así, cualquier intento de evaluación es en principio criticable y no concluyente, por lo que el optimismo y seguridad de Campodónico al afirmar que ello esta demostrado es sencillamente muy ingenuo. ¿Dónde están los datos? ¿Cuál es la evidencia?

Ahora, Campodónico –como muchos de sus colegas articulistas- no es un economista académico. No publica artículos en revistas académicas de la profesión. Tampoco se caracteriza por usar métodos empíricos, si no mas bien es un “descriptivista”, o lo que podríamos llamar “contadores de historias”; es decir, analistas sociales que juntan unos cuantos datos y cuentan una historia que se ajuste a estos (mas o menos, el 90% de la academia peruana caería en este ultima categoría). Ciertamente, ello no tiene nada de malo per se. El análisis descriptivo es sumamente útil a la hora de formular hipótesis de trabajo que pueden servir luego para el análisis científico más sofisticado, pero no es para nada concluyente ni mucho menos científico, pues esto último exige pasar el test empírico y superar algún criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia como el sugerido por Popper. El problema esta cuando se pretende ser tan concluyente como Campodónico tan solo con algunos cuantos datos y una historia. Esa es la diferencia entre un economista y/o científico social que “cuenta historias” (lo cual es válido en tanto sea una primera aproximación al análisis de un tema) y uno que “cuenta cuentos”.

lunes, 16 de junio de 2008

Las espinas de Durand

Simple y atractivo; engañoso”. Así empieza el último artículo del sociólogo Francisco Durand, disponible en el blog de Actualidad Económica. Confieso que lo empecé a leer emocionado, pensando que el autor ofrecería una crítica sustentada al discurso oficial, según el cual las cosas marchan bien en el Perú.

Prosigue el autor:
Estamos frente a un ídolo de autoridad: creer en algo si alguien importante lo dice. Para alejarnos del ídolo, preferimos ver otros indicadores y mejores métodos. Contra lo que afirma el discurso oficial, descubrimos que la bonanza oculta serios problemas del propio modelo económico y los refuerza.” (los subrayados son míos)

Mi emoción se desborda. ¿Qué será? ¿Nueva evidencia? ¿Mejores indicadores alternativos? ¿Hipótesis más audaces que den cuenta del fenómeno de interés? ¿Cuál es el gran descubrimiento que Durand, cual oráculo moderno, ofrece revelar? Veamos:

Un análisis realista debe empezar entendiendo que el modelo neoliberal criollo centra el crecimiento en oligopolios y oligopsomios en su mayoría extranjeros que concentran y concentran el poder económico. Persistir en el modelo es reforzar estos rasgos, impidiendo el verdadero crecimiento con bienestar y bloqueando las oportunidades para todos. Los monopolios, y sus defensores, que los consideran intocables, impiden el desarrollo empresarial nacional acelerado de las pequeñas y medianas empresas y una más efectiva y permanente reducción de la pobreza.” (los subrayados son míos)

Desilusión. Ok, monopolios y oligopolios. ¿Que más? ¿Eso es todo? ¿Dónde esta la evidencia? Veamos otra vez:

Para ver mejor esta dura realidad cambiemos el método palaciego y empresarial del jardín (mirar solo los casos de éxito, las flores) por otro panorámico (que también mire a la hierba mala). El análisis de la cúpula del poder económico y ciertos indicadores nos habla de bonanza con asimetrías y problemas. Tatsuya Shimizu (Instituto de Desarrollo Económico de Tokio) comprueba que entre 1987 y el 2001 las multinacionales del Perú pasaron de 25 empresas a 41 de las top 100 y que su porcentaje de ventas subió de 20.6% a 48.5%. Igual tendencia se observa en América Latina según informes de la CEPAL, indicando una fuerte extranjerización económica entre las empresas top. En el Perú es más extrema, hay menos éxito nacional y más posibilidades de nacionalismo económico.” (los subrayados son míos)

A ver. Según Durand, hay más extranjerización dentro de los grupos de poder económico y presenta cierta evidencia al respecto. Bueno, ¿y cual es la critica entonces? ¿Por qué el modelo esta mal? O, mejor dicho, ¿Cuál es la relación existente entre extranjerización y la debilidad del modelo económico por un lado y el progreso mostrado por el país en términos de crecimiento económico y reducción de la pobreza?

Tal y como esta planteado, pareciera que Durand cree que existe una especie de juego de suma cero entre el capital extranjero y el local, y que la presencia del primero inhibe el desarrollo de este ultimo. Si es así, ¿Cuál es la evidencia? Y si fuera cierto, ¿Cuál es la relación entre el grado de concentración del gran capital y el desarrollo de las pequeñas empresas? ¿A través de que mecanismos el gran capital bloquea el desarrollo de las pequeñas? El autor no ofrece ideas al respecto, solo nos dice que el modelo impide el verdadero crecimiento y bienestar sin argumentar porque. Solo nos queda creerle. Puro acto de fe.

La concentración del capital en pocas manos en un fenómeno generalizado en las sociedades capitalistas, y –a pesar de ello- muchos países han obtenido avances sostenibles en la reducción de la pobreza. Si esto es así, no me queda claro como es que dicho fenómeno si tendría que tener efectos perversos sobre la reducción de la pobreza en el Perú, tal y como sugiere el articulo de Durand. ¿Dónde esta la evidencia? El autor no es claro en establecer sus hipótesis y mucho menos presenta evidencia sólida que respalden sus apreciaciones. No es, en ese sentido, muy distinto a lo que hacen los propagandistas del régimen.

Gato por liebre. Durand empieza su articulo ofreciéndonos una mirada alternativa, un mirar las espinas y no solo las rosas del modelo. Al final, solo nos ofrece evidencia de que hay un proceso de extranjerización en la cúpula de los grupos de poder económico en el país. El autor asume que ello es malo per se, pero no ofrece hipótesis transparentes ni mucho menos evidencia sobre las relación entre esa extranjerización y el supuesto bloqueo que ella ejerce sobre la expansión de las pequeñas empresas y la reducción de la pobreza. ¿Dónde están las hipótesis? ¿Dónde están los datos? ¿En donde está el mejor método que nos ofreció al autor al principio de su artículo?

Simple y atractivo; engañoso”. Una buena forma de describir el articulo de Durand. ¿No creen?

sábado, 14 de junio de 2008

Epistemología Popperiana para Niños

“... el problema de demarcación entre ciencia y pseudociencia no es un mero problema de filosofía de salón; tiene una importancia social y política vital”
Imre Lakatos

Revisando el post anterior, he tomado nota de que hago uso extensivo de algunos conceptos de la filosofía de la ciencia moderna que no están explicitados, como es el caso de mi referencia a los trabajos de Popper y Lakatos. Temo que muchos de mis argumentos pueden no quedar claros debido a la ausencia de una explicación sobre la filosofía de la ciencia que esta detrás de mi crítica al socialismo como empresa teórica. A fin de evitar lo anterior, escribo este post sobre las ideas básicas de la epistemología Popperiana con la promesa de hacer pronto lo mismo con la propuesta filosófica de Lakatos.

Discutamos entonces, en forma algo apretada, el trabajo fundamental de Karl Popper. Este autor, en su trabajo Logik der Forschung (La traducción del titulo original es Lógica de la Investigación. El trabajo de Popper alcanzó mayor difusión a partir de la publicación de la traducción inglesa en 1957), publicado originalmente en alemán en 1934, presenta un enfoque radicalmente distinto con la epistemología predominante de aquel entonces, influida por el Circulo de Viena, que significó toda una revolución en el campo de la teoría del conocimiento por sus poderosas implicancias filosóficas. El Círculo de Viena estaba compuesto por un conjunto de filósofos de la ciencia de la década del 30 del siglo pasado, que compartían en común la creencia que para que una proposición sea considerada científica debe ser en principio verificable. Este es el conocido Principio de Verificabilidad del Significado. Entre los principales representantes de esta corriente podemos contar a Hans Reinchbach, Rudolf Carnap y Moritz Schlick, entre otros. También se conoce a esta corriente como Positivismo Lógico o Empirismo Lógico.

Como es sabido, el falsacionismo de Popper defiende un criterio de demarcación entre ciencia y no ciencia que sostiene que debemos considerar “ciencia” al conjunto de proposiciones que sean en principio refutables por la evidencia empírica, es decir, susceptibles de ser probado su valor de falsedad. Este criterio significó toda una revolución filosófica que marco el carácter de la epistemología del siglo anterior. Popper atacó al positivismo lógico por su pretensión de demostrar la validez de una teoría científica a partir de la verificación de sus proposiciones predictivas apelando al método inductivo, esto es, a partir de la verificación de los casos particulares que corroboran una teoría científica. Para nuestro autor tal ejercicio es imposible de realizar en la medida que este método entraña una falacia lógica. De acuerdo con Popper, no es posible derivar de forma concluyente proposiciones universales a partir de proposiciones particulares, mientras que si es posible refutar una afirmación de carácter universal por medio de una proposición particular. Este es el famoso “problema de la inducción”. Ello es asi por que es imposible contar con toda la evidencia empírica que nos permita demostrar la validez de una teoría a partir de su verificación, mientras que si es posible contar-en principio- con evidencia que demuestre su falsedad. Así, de acuerdo con nuestro autor, existe una asimetría fundamental entre la inducción y la falsación.

Usemos un ejemplo para entender las implicancias de este problema. Sean las proposiciones P (Jim es peruano) y Q (Jim es latinoamericano). Estaremos ante la inducción si establecemos el siguiente razonamiento: si P entonces Q y Q concluimos que P es verdadera. Dicho resultado es falaz puesto que el hecho que se cumpla que Jim es latinoamericano no nos asegura que necesariamente Jim vaya a ser peruano (podría ser argentino o boliviano). En cambio si establecemos el razonamiento siguiente: si P entonces Q y no P concluimos que no Q es verdadera, lo cual si es lógicamente válido, por el uso de modus tollens, pues si Jim no es latinoamericano tampoco será peruano.

Es importante notar que Popper se refiere a la inducción desde un punto estrictamente lógico. Ello no niega que en nuestra vida cotidiana y en la práctica científica exista ciertos tipos de generalizaciones que se asemejan a la inducción y que son muy útiles para la proposición de hipótesis científicas pero que sin embargo carecen de valor demostrativo, lo que en la literatura especializada es conocido como aducción. En realidad, desde el punto de vista popperiano, importa poco como lleguemos a una hipótesis científica. Lo importante es que una vez alcanzada debe ser sometida a los rigores de la falsación de sus predicciones empíricas.

Popper sugiere la adopción del método deductivo basado en la falsación más un conjunto de reglas metodológicas que impidan la adopción de “estratagemas inmunizadoras”, esto es, la adopción de hipótesis ad-hoc que usan los científicos para salvar teorías que muestran serias dificultades para generar proposiciones falsables. Estas reglas se orientan a establecer las condiciones bajo las cuales el uso de una hipótesis ad-hoc es metodológicamente admisible, la asignación de prioridades entre teorías de acuerdo a la severidad del proceso de su falsación y criterios básicos para determinar si un determinado test empírico refuta o no una teoría, entre otras.

Esto último constituyó una de las preocupaciones centrales de la metodología de Popper. Como es sabido, la refutación de una teoría no es una tarea sencilla, sobre todo por las implicancias de la “tesis de irrefutabilidad de Duhem”. De acuerdo con esta tesis, no es posible refutar en forma concluyente una teoría. Ello porque cuando sometemos esta a la refutación, nos vemos en la necesidad de hacerlo conjuntamente con proposiciones y supuestos auxiliares, de tal forma que siempre es posible preguntarnos si es que lo que estamos refutando son estas últimas proposiciones o la teoría en si. De allí el interés de Popper por establecer pautas metodológicas de carácter normativo que, conjuntamente con el principio de falsación, nos permitan hacerle frente a la tesis de Duhem.

En su sentido más profundo la metodología popperiana echa por tierra la pretensión del conocimiento de la llamada “verdad científica”. En realidad, de acuerdo con nuestro autor, debemos resignarnos a conocer sólo nuestros errores. No podremos afirmar jamás que una teoría es verdadera. Sólo podremos contentarnos con saber que no es falsa, pero ello solo temporalmente, puesto que existe la posibilidad de que en futuro próximo nos topemos con evidencia que refute nuestra teoría vigente. La verdad científica se vuelve relativa. Las teorías ya no son verdaderas, solo podremos decir que aún no hemos encontrado evidencia empírica que nos demuestre que son falsas.

Así, la ciencia, desde esta perspectiva, se caracteriza por el proceso continuo de refutación de las teorías vigentes con el propósito de reemplazarlas por nuevas teorías capaces de resistir la falsación. De allí que Popper considerara que la ciencia se halla en estado de revolución permanente, puesto que continuamente aparecen nuevas teorías con el propósito de brindar mejores explicaciones y predicciones que las anteriores. Así, la ciencia avanza progresivamente a través de un procedimiento de ensayo-error.

Bueno, aquí lo dejo por ahora.

Lecturas Recomendadas

Para una visión general de las contribuciones de Popper, recomiendo su entrada en el diccionario virtual de filosofía de la universidad de Stanford
http://plato.stanford.edu/entries/popper/

La entrada de Popper en Wikipedia tiene mucha información y links sobre criticas e interpretaciones posteriores sobre el significado de la obra de Popper. Además contiene información sobre las ideas políticas de Popper, en especial su crítica al marxismo.
http://en.wikipedia.org/wiki/Karl_Popper

Este artículo de Thomas Hickey contiene una discusión interesante sobre el falsacionismo popperiano.
http://www.philsci.com/pdf/BOOKV.pdf

Para una presentación de la metodología Popperiana para economistas, véase el artículo de Bruce Cadwell “Clarifying Popper”, publicado en el Journal of Economic Literature (hay que tener subscripción a JSTOR).
http://www.jstor.org/pss/2727352

Algunas ideas sobre el “socialismo del siglo XXI”


De un tiempo a esta parte, muchos han empezado a hablar del llamado “socialismo del siglo XXI”, sobre todo a partir de la experiencia chavista en Venezuela. Algunos otros, animados por lo anterior, vienen discutiendo los fundamentos conceptuales y teóricos de esta nueva versión del socialismo. El termino como tal, fue acuñado por Heinz Dieterich Steffan en 1996 en un trabajo titulado “El Socialismo del Siglo XXI” que esta disponible en la web para los interesados. En realidad, el trabajo de esta autor no ofrece mucho en términos conceptuales, por lo que no constituye en si una reformulación sofisticada del viejo socialismo teórico ramplón. Mucho menos en lo económico, en donde el autor sugiere una propuesta muy gasesosa de “economía de los valores”, que no es mas que un regreso acrítico a la teoría del valor de Marx en vez de la ley de la oferta y la demanda. En síntesis, no hay mucha novedad y por eso el socialismo –a mi entender- no ha podido aun ser rescatado del basurero de la historia de las ideas como pretenden sus seguidores contemporáneos. Aquí van algunos comentarios a algunos lugares comunes que uno escucha de los pseudo-teóricos socialistas modernos:

a) El primer comentario tiene que ver con esta idea de que el socialismo como tal se encuentra actualmente en el "basurero de la historia de las ideas". Ciertamente, el socialismo tiene sus defensores y en algunos lugares hay presidentes que se reclaman socialistas. Pero eso no significa que el socialismo tenga una base teórica respetable detrás de esa praxis política, y como diría Adolfo Figueroa, no hay mejor manera de ser prácticos que con una buena teoría. Nuestros socialistas de la región no la tienen, por eso que en la practica hacen cualquier cosa en la economía (sino vean a Kichner en Argentina o Chavez en Venezuela) o simplemente siguen los criterios básicos de la economía de mercado (aunque no les guste, liberal) como es el caso de los chilenos. En ese sentido, mi afirmación es simplemente una descripción, pues no hay teoría socialista seria (en un sentido que definiré luego) que respalde esa praxis política, y la que hubo simplemente cayo en desuso, al basurero de la historia de las ideas, junto a la alquimia, la astrología, y esperemos que prontamente, el psicoanalisis. De hecho, si eso no fuera cierto, no tendría sentido debatir sobre su construcción teórica, pues es lo que implícitamente se sugiere cuando reclama que la tarea teórica del momento construir un socialismo del siglo XXI.

b) Ciertamente el socialismo fue mucho mas que Rusia (en donde fracaso) y China (en donde sensatamente dieron vuelta al mercado y ahora es la economía que más crece). Sin embargo, desde el punto de vista teórico eso no importa mucho. Lo que importa aquí es el fracaso teórico. Y, a pesar de que los socialistas han levantado la cabeza y ganan posiciones en el terreno político, están en la incomoda posición de que no tienen una visión de mundo alternativa a la liberal sustentada en una nueva lectura de la realidad.

c) Mas allá de unos cuantos intentos de acomodo en las ciencias sociales blandas como la historia y la sociología, en las ciencias sociales fuertes como la economía, los enfoques socialistas están simplemente desterrados debido a su inutilidad, por no mencionar las ciencias naturales en donde los métodos marxistas inspirados en el materialismo dialectico harían soltar carcajadas a los intelectuales mas serios. Sino, ¿alguien podría decirme cual es el fundamento teórico para la organización económica de la sociedad en el socialismo actual? ¿Planificación centralizada de los medios de producción todavía? Simplemente no tienen nada, ante el fracaso de esos esquemas de planificación, no han sugerido una alternativa para la organización económica de la producción y distribución que signifique un reto al mercado. Por eso sugeriría una re-lecturas socialista en el plano económico, pues esa es precisamente la debilidad más grande de los socialistas post-caida del muro. Se quedaron sin teoría económica, por no mencionar teoría política, su teoría de la historia y demás.

d) El rigor en la ciencia no lo define el gusto ni las preferencias políticas. Ciertamente, no existe un criterio de demarcación entre lo científico y no científico que este exento de problemas filosóficos. Sin embargo, si existen ciertas pautas y reglas que hacen que no cualquier cosa pase por científica, y en todas ellas a los socialistas les va muy mal, demasiado mal diría yo, tanto que uno llega a sentir compasión y vergüenza ajena. El criterio básico es que las teorías científicas deberían ser pasibles a un mecanismo de contrastación empírica, mecanismos que han ido evolucionando, pasando desde la verificación positivista propuesta por los filósofos del Circulo de Viena hasta el falsacionismo sofisticado sugerido por Popper y Lakatos. Asimismo, la competencia entre científicos funciona tambien como un mecanismo de control importante, y permite en gran medida el progreso cientifico. Como sea, ninguna teoría socialista ha resistido el test empírico, de ahí que sean precisamente las predicciones de las teorías de Marx los ejemplos típicos de una teoría degenerada (incapaz de predecir adecuadamente la realidad que se propone explicar) en cualquier curso básico de la teoría de la ciencia. Pretender construir algo nuevo con un enfoque que adolece de estos problemas, si me parece una perdida de tiempo.

e) Tal vez, cuando la izquierda habla de socialismo se refiere mas que a las ideas, al conjunto de valores que subyacían al socialismo, y de ahí esa reivindicación del socialismo que sugiere buena parte de la izquierda latinoamericana. Si es así, entonces estamos ante dos cosas: a) o diferenciamos el asunto, y aclaramos de partida que nos definimos socialistas por los valores que asociamos al socialismo mas que por una teoría socialista, o b) reivindicamos un socialismo teórico de partida como necesidad a la praxis política, y por tanto se parte de cero reconociendo lo errado de nuestras concepciones anteriores y reconociendo nuestra desnudez teórica, y de paso no nos molestamos cuando se nos dice que la teoría marxista pertenece al basurero de la historia de las ideas. En el primer caso, no tendríamos necesidad de definirnos como socialistas porque dichos valores no son patrimonio exclusivo de las teorías socialistas (por ejemplo, el valor de la igualdad es compartida por el liberalismo moderno como es el caso de Sen, Rawls y Dworkin), mientras que en el segundo tendríamos que partir de cero, por lo que tampoco es necesario definir como "socialismo" el producto final del ejercicio de reflexión teórica.

Para terminar, mi punto es que mis amigos socialistas están un poco desorientados. Solo tienen un nombre y un pasado común, pero sin teoría y principios comunes consistentes con un programa de investigación progresivo, el resultado será un variopinto grupo de gentes llamándose socialistas y haciendo cosas completamente disimiles, como ya ocurre en la actualidad. Si hay que empezar de cero, ¿porque insistir con el pasado? ¿Porque insistir en llamarse socialistas cuando gran parte de lo que se definió de esa manera fracaso en lo teórico y en lo practico, sin haber ocurrido un proceso de reconstrucción teórica? El día en que los socialistas se pongan en serio a reflexionar sobre la realidad (sin repetir sus viejas monsergas) y testear sus teorías tendrán cabida en la ciencia moderna. Sino, solo serán objeto de burla y ejemplo de mala ciencia. Seguirá en el basurero de la historia de las ideas.