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lunes, 11 de agosto de 2008

Los Fusilamientos del Che: Una entrevista al sacerdote que acompaño a los ejecutados

Hace un tiempo atrás encontré en la web esta entrevista que le hacen unos disidentes cubanos a un padre vasco que estuvo con los condenados a pena de muerte por la revolución en sus primeros meses. Esta entrevista es de diciembre del 2006, y recuerdo que hay una alusión a este sacerdote en el articulo de Álvaro Vargas Llosa sobre el tema al que recuerdo que mucha gente resto valor por acusarlo de simple propaganda anti-castrista. Este sacerdote vasco (ex, en realidad) narro sus experiencias en un libro recién publicado, y narra con detalle la crueldad con la que los revolucionarios mandaron al paredón a las fuerzas de Batista y de paso a muchos inocentes, como es el caso de un joven de 16 acusado de traidor. Transcribo esa parte de la entrevista:

"Dr. Guillermo Toledo: Veamos este caso Padre, de este niño, de este muchacho, que usted escribe en su libro:
Ariel Lima fue condenado a muerte, lo mantuvieron como una semana en la galera de la muerte, apenas hablaba, vivía enajenado, vacio de si mismo, perdida la mirada, como ausente de lo que le estaba pasando, los demás prisioneros lo veían tan niño, tan solo, tan necesitado, le prometí que hablaría con Ernesto Che Guevara e intercedería por el. Fui a hablar con Ernesto Che Guevara y el me dijo que eso lo decidía el Tribunal de Apelaciones quien decidía eso y me preguntó por qué debía anular la sentencia. Le dije:
- Por dos razones, una por sentimiento humano por sus solo 16 años, la segunda por sagacidad política, porque al otro día de la muerte de este niño, la prensa mundial, en Estados Unidos, América Latina y Europa hablaría de que la revolución cubana carecía de sentimientos y que juzgaba por igual a adultos que a menores y que esto muy poco beneficiaria a la revolución. Inútil, a más compasión que se le pedía al Che, con más crueldad respondía. En la vista se decidiría. Fui a la vista de apelaciones, el Che sabía por qué estaba allí. La vista apenas duró media hora… ratificada la sentencia, sería fusilado aquella misma noche. Cuando terminó me vio en la puerta saliendo con su comitiva, me dio un saludo y salió. En su camino a la Comandancia… una mujer corrió al frente de ellos y se postró en el suelo delante de todos ellos. Alguien le dijo:
- Es la madre de Ariel Lima… Le dijo con cinismo:
- Le recomiendo que hable con el Padre Javier Arsuaga, es un maestro consolando. Me miró y en tono burlón me dijo:
- Es suya. Le ayudé a levantarse del suelo y le aconsejé que se retirara a su casa le dije:
- Señora trate de superar su tragedia y de seguir viviendo sin su hijo, encomiéndese a Dios. Nunca más vi a esa mujer…Esa noche odié al Che.
Dr. Guillermo Toledo: Padre que nos puede decir de Ariel Lima.
Don Javier Arsuaga: Ariel Lima era un muchacho revolucionario, lleno de sueños, luchó contra Batista. Los de Batista, lo torturaron para que hablara… nunca lo hizo, hasta que un día… esto... el me lo contó de sus propios labios, le dijeron:
- Tú vas a hablar… Le llevaron a su madre y delante de el, la comenzaron a desnudar y le dijeron:
- Tú sabes lo que vamos a hacer con ella… Cuando el muchacho vio efectivamente lo que estaban haciendo, el muchacho habló y naturalmente dijo que querían que dijera. Naturalmente nunca salió del cuartel y cuando triunfa la revolución nunca más salió del cuartel, porque había traicionado a sus compañeros y entonces de ahí, lo enviaron a la Cabaña. No era ni de uno ni de otros, estaba solo, no tenia amigos, era una tristísima figura y estaba tan enajenado... que no se daba cuenta que lo estaban”.
Confesiones de un Sacerdote.

Antes de que los simpatizantes con Cuba me tiren dardos, quisiera plantear algunas cuestiones:

a) Ciertamente, los que entrevistan al sacerdote no son neutrales. Son disidentes interesados en hacer evidente lo sanguinario del régimen. Sin embargo, eso importa muy poco en la medida que es una entrevista a un tercero. No faltara por ahí un amante de las teorías conspirativas que dirá que el sacerdote en realidad es un infiltrado de la CIA o que escribió el libro financiado por los cubanos en Miami. Cual será la motivación del sacerdote para escribirlo, no lo se, pero me parece que -mas allá de algunas exageraciones de los entrevistadores, los argumentos del ex-sacerdote parecen bastante creíbles y coherentes con lo que sabemos de Cuba a través de organismos de DDHH como Amnistía Internacional.

b) Es interesante saber que la pena de muerte rige en Cuba hasta ahora. Como conciliara parte de nuestra izquierda su oposición a la pena de muerte con su simpatía con un régimen que la ha usado intensivamente.

c) De la entrevista se desprende claramente que la mayoría de los fusilados no tuvo derecho a un debido proceso, es decir, una violación a sus derechos humanos que los privo de la vida. Cuestionamos a Fujimori por sus execrables violaciones a los derechos humanos como la que ocurrió en el Penal Castro Castro al matar a acusados de terrorismo, y sin embargo nos hacemos de la vista gorda con los crímenes de la revolución. Ellos si pueden violar los derechos humanos.

Siempre me ha sorprendido la forma en que buena parte de la izquierda, incluida la mas inteligente, no ha logrado desmarcarse del Che Guevara. Sigue siendo un ídolo, cuando bajo cualquier parámetro podríamos considerarlo como responsable por la comisión de crímenes de lesa humanidad. Hace un tiempo, discutiendo sobre el tema en una lista colectiva, trazaba el paralelo entre las ejecuciones extrajudiciales en el Penal de Castro Castro cometido durante los primeros días del régimen de facto de Fujimori y las ejecuciones después del triunfo de la revolución en Cuba. Es interesante como al justificar los crímenes de la revolución los argumentos de la mayoría de izquierda no se diferencian mucho de los esbozados por quienes pretenden justificar las violaciones de los DDHH cometidos por agentes del Estado durante la lucha contra Sendero Luminoso. En un debate virtual al respecto, comenté lo siguiente:

“Respecto a la revolución cubana, también creo que es necesario diferenciar. No conozco al detalle la historia, pero por lo que he podido leer fue una causa justa. Acabar con régimen opresor e injusto es ciertamente valido. Pero lo que reprocho de la revolución cubana no es eso, sino lo que vino después. La supresión de libertades y violaciones de los derechos humanos que vinieron después no tienen justificación alguna, y el Che fue ciertamente un violador de los derechos humanos que, de vivir hoy, debería estar en prisión por crímenes de lesa humanidad.

Para ponerlo con un ejemplo. Si el Che viviera hoy e hiciera lo que hizo, ¿que lo diferenciaría de Fujimori? A Fujimori lo queremos ver tras las rejas por haber dirigido un estado mafioso que violo los derechos humanos. El Che también formo parte de un régimen que violó los derechos humanos, en donde el Estado decididia sobre la vida de los partidarios del régimen de Batista que no tuvieron las garantías básicas para juicios justos y que fueron ejecutados en juicios sumarios. ¿Que diferencia hay entre eso y la matanzas dirigidas por el Estado Peruano sobre acusados de terrorismo sin que mediaran juicios justos de por medio y sin respeto a los derechos humanos fundamentales? Yo creo que ninguna. Es difícil entender como hay quienes quieren meter preso a Fujimori por responsable intelectual de violaciones de derechos humanos mientras que ven como icono de justicia social a un violador de derechos humanos que no solo fue autor intelectual sino también ejecutor directo de dichas violaciones.

El argumento de que eran otros tiempos en endeble, no solo por la cercanía histórica, sino porque los principios universales de derechos humanos estaban consagrados mucho antes de la revolución cubana. Si el Che hiciera hoy lo que hizo, debería estar preso por crímenes de lesa humanidad, y no retratado en cuadros o en los polos que usan algunos jóvenes despistados.”

Hay un argumento más al que se suele recurrir para justificar al Che, y tiene que ver con la renuncia personal. Sobre el tema, comente en el mismo debate virtual lo siguiente, respondiendo la intervención de una figura de izquierda reconocida en el medio:

“Dices lo siguiente:
"Si muchos rescatamos su figura, es por su consecuencia: no se ven todos los días, ni todas las décadas, dirigentes políticos dejando una vida de comodidades por sus creencias".

Entiendo que la figura del Che es rescatable para ti (te incluyes) y para otros por la renuncia personal. Me pregunto si podríamos decir lo mismo de muchos senderistas. Muchos de ellos también renunciaron a mucho para llevar a cabo sus ideales revolucionarios. Debes tu estar mucho mas familiarizado tu que yo con la historia de muchos militantes jóvenes de la izquierda que dejaron sus cómodas vidas en las ciudades y se unieron a Sendero por que creían en la revolución. Pregunto: ¿eso los hace iconos a seguir? Si alguien renuncia a comodidades para lograr la justicia social por métodos absurdos y violentos no debería merecer el mayor respeto solo porque su renuncia a llevar una vida más cómoda. No creo que tenga mucho sentido evaluar la significancia histórica de una persona solo en función a lo que renuncia dejando de lado -en este caso- las violaciones de derechos humanos que cometió. No creo que una vida menos cómoda valga mas que la vida de un ser humano, así sea este el seguidor de un opresor como Batista. Por lo menos no, si creemos realmente en los derechos humanos como valor universal.

Creo que, si realmente creemos en la justicia social y en el respeto fundamental de los derechos humanos de la gente, nuestros iconos deberían ser consecuentes con ello. Creo que en ello concordaras conmigo.”

Confieso estar decepcionado aun de la izquierda mas avanzada que tenemos en el país por esta incapacidad de ser coherente con su discurso pro derechos humanos y su reticencia a conservar por iconos a figuras que flaco favor le hacen a quienes consideramos a los derechos humanos como un valor universal. No veo a mucha gente en la derecha peruana reivindicando abiertamente a Fujimori o a Pinochet, como si lo hace la izquierda con el Che Guevara. Parafraseando un post que sobre el tema escribiera hace un tiempo atrás Silvio Rendón, hay mitos que matan.

domingo, 10 de agosto de 2008

Sobre la “irracionalidad”: A propósito de los chavistas

Hace un tiempo discutía con una amiga respecto a la situación de Venezuela y el apoyo que tiene Chavez de parte de un segmento amplio de la población. Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que mucha gente trata de ignorantes y/o irracionales a los seguidores de Chavez, no sin cierto desdén. Muchos, de paso, aprovechan para cuestionar la forma en que la ciencia económica entendemos el tema de la racionalidad, critica que por extensión se hace a gente que trabaja con modelos inspirados en la teoría económica moderna en otras ciencias como la ciencia política basada en los modelos del rational choice. Me asombra mucho que gente inteligente de plano descarte aproximaciones basadas en el rational choice sin tener ningún argumento sólido más que el decir que la realidad es mas compleja, pero ya discutiré eso en otro post.

Bueno, volviendo a los chavistas, entiendo que el asunto se refiere a que como es posible que los venezolanos apuesten por Chavez siendo cierto que tal y como esta haciendo las cosas no se obtienen los resultados de los que alardea el régimen (ver mi post anterior sobre Venezuela aquí). Ante este punto hay dos posibles respuestas: a) el argumento de que la gente no es racional, o, b) podría argumentarse también que la gente sigue siendo racional, ante lo cual tendríamos que extender la visión tradicional sobre racionalidad que se impuso desde la economía neoclásica y que ha contagiado a otras ciencias. Confieso que no estoy muy seguro cual de las dos posturas me parece mas atractiva, pues ciertamente hay conductas que uno tipificaría claramente como irracionales (como por ejemplo, la defensa cerrada e ideológicamente nublada del chavismo de la que muchos socialistas del siglo XXI hacen gala). Lo que si se, es que ha habido muchos esfuerzos de frontera entre la psicología, sociologia y la economía que han venido estudiando las conductas que tradicionalmente consideramos irracionales bajo un marco de racionalidad pero en un contexto de información incompleta e imperfecta con costos de administración de la información, conocidos en general como “racionalidad acotada”.

En la literatura especializada hay diversos modelos de que se elaboran con estos propósitos, como los autómatas celulares o las redes neuronales, entre otros, y se utilizan para explicar fenómenos como la adopción de modas, la aparición de crisis financieras internacionales o las revoluciones socialistas como la bolchevique. En este caso particular, uno podría pensar que los ciudadanos venezolanos o algunos de los simpatizantes externos son agentes con pensamiento categórico y tipifican –a partir de la información disponible en un momento inicial más sus creencias y valores- una política del régimen según su grado de efectividad como “buena”, “regular” o “mala”. Supongamos que en esta situación inicial la política es efectivamente “buena” y se revela como tal para todos los agentes (lo cual no implica que todos la vean así, porque las creencias y valores juegan un rol importante y una política “buena” no es considerada como tal por todos por factores ideológicos o lo que sea). Dado que la información es costosa en términos de administración, los agentes no actualizan sus creencias en todo momento del tiempo. Así, podría ser que esta política que en algún momento se revelo como “buena” para la mayoría de los agentes se empiece a deteriorar y ahora se empieza a revelar como “regular”, pero ello no modifica la percepción de la mayoría de los agentes debido a los costos.

La idea básica es bastante sencilla: actualizar la información tiene beneficios importantes pero también costos, por lo que los agentes no actualizan la información a menos que consideren que los beneficios de actualizarla son mayores que el costo que eso implica. Solo cuando ello ocurre, los agentes actualizan sus creencias. Como resultado de ello, uno puede entender porque existen muchas creencias que no son consistentes con la evidencia empírica que todavía persisten siendo lugares comunes en discusiones sobre política y economía.

En este caso particular, esta literatura nos brinda herramientas formales que nos ayudan a comprender estas desviaciones de la “racionalidad”. La literatura experimental y los modelos computacionales de racionalidad acotada han venido tratando de testear este tipo de hipótesis. Es una área bastante nueva, así que habrá que esperar un poco para tener un cuerpo de conocimientos más sólidos al respecto. Mientras tanto, algunas ideas tenemos que nos muestran que conductas como las discutidas sobre Venezuela no deberían causarnos mucha sorpresa.

Los interesados en esta literatura, pueden revisar el paper "Thinking Through Categories" de Sendhil Mullainathan (disponible en http://www.haas.berkeley.edu/finance/cat3.pdf ), profesor de economia de la Universidad de Harvard, quien ha estudiado mucho sobre los links entre la psicología y la economía.

Los interesados en pobreza, pueden ver el articulo de Esther Duflo “Poor but rational” (disponible en http://econ-www.mit.edu/faculty/download_pdf.php?id=516 ).

Aquí en Berkeley hay un grupo importante de gente trabajando en la frontera entre la psicología y la economía. De hecho hay un field sobre el tema compuesto por un primer curso teórico dictado por una estrella en el tema como es Matthew Rabin, quien me estará enseñando Micro I del doctorado. El syllabus de este curso lo pueden encontrar en este link:
http://emlab.berkeley.edu/users/webfac/rabin/219A_F07.shtml

Y un curso empírico dictado por Stefano DellaVigna. Los materiales del curso lo encuentran aquí:
http://emlab.berkeley.edu/users/webfac/dellavigna/e219b_sp07/e219b_07.shtml

sábado, 21 de junio de 2008

Todo lo sólido se desvanece en el aire: sobre Marx y la justicia distributiva (II)

Marx, al igual que los clásicos, consideraba que el trabajo era la fuente de valor de todas las mercancías. Sin embargo, a pesar de ello, el trabajador no recibe el valor total producido. El capitalista toma para sí una parte de este valor producido en la medida que ejerce relaciones de propiedad sobre los medios de producción usados para crearlo, lo cual le permite organizar el proceso productivo y decidir la distribución del excedente. Esto, que a primera vista parece tener sentido, es lógicamente insostenible puesto que se enfrenta a una limitación fundamental que no había podido ser resuelta por los economistas clásicos: explicar el origen del beneficio en una economía en donde las mercancías se intercambian por el tiempo de trabajo incorporado en ellas. Si bien es cierto que existen diferencias sustantivas entre los autores sobre lo que estos entienden por “tiempo de trabajo”, para efectos de esta discusión no será necesario ahondar más al respecto. Bastara mencionar que Smith habla sencillamente de “tiempo de trabajo”, mientras que Ricardo y Marx hablan respectivamente de “tiempo de trabajo necesario” y “tiempo de trabajo socialmente necesario”.

Esta cuestión era sin duda fundamental. Si en una economía todas las mercancías se intercambian por el tiempo de trabajo necesario para producirlas, ¿cómo se origina entonces la ganancia? ¿Se originaría esta en el proceso de circulación? Esto podría ser posible sólo en casos excepcionales y únicamente de manera temporal pues, en la medida de que los otros productores se percatasen de que existe la posibilidad de colocar su producto con un valor situado por encima del tiempo de trabajo que le cuesta producir una mercancía, se acabaría la oportunidad de ganancia excepcional al presionar la mayor oferta de producto a la caída del precio de mercado hasta alcanzar su nivel de equilibrio. Formalmente, podemos decir que si la circulación capitalista tiene la forma D-M-D’, donde D’=D+d, ¿cuál es el origen de d si MA(L)=MB(L), donde L representa el tiempo de trabajo de la mercancía MA y la mercancía MB?

Si no es la circulación, entonces la única respuesta posible a nuestro alcance es que la ganancia se origine en el proceso de producción. Para ello Marx se va apoyar en su teoría de la plusvalía, la cual, a decir de los teóricos de vena marxista, resuelve la paradoja que mencionábamos, brindándonos de esta forma, la pieza faltante en este intrincado rompecabezas.

Veamos ahora el razonamiento básico de esta propuesta. De acuerdo con Marx, en la sociedad capitalista se intercambian mercancías en función del tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas. La fuerza de trabajo del obrero, es decir, su capacidad de trabajo, es una mercancía mas en el capitalismo y como tal es intercambiada por el valor de los medios de subsistencia necesarios para el mantenimiento y reproducción de la misma. Esta mercancía es adquirida por el capitalista en el mercado de trabajo y es llevada por este al proceso productivo en donde es utilizada para la producción de otras mercancías. Bastaría solo con una fracción de la jornada laboral para que el obrero genere un valor equivalente al valor de los medios de subsistencia necesarios para su reproducción social representado por el salario que le paga el capitalista. Sin embargo, el capitalista paga al obrero por una jornada completa de trabajo, creando por lo tanto este último más valor del necesario para cubrir el costo que le representa el capitalista. A este valor adicional Marx lo denominó Plusvalía.

Así, en el capitalismo-según Marx-la clase propietaria vive a expensas del valor creado por la clase trabajadora. La ganancia apropiada por el capitalista en razón de su propiedad sobre los medios de producción existe en un contexto en donde se intercambian mercancías por tiempo de trabajo socialmente necesario equivalente. Como menciona la economista británica Joan Robinson, Marx en esta etapa “...no acusa al capitalismo a la manera del idealista ingenuo que considera a la explotación como un robo. Por el contrario, con un sarcasmo lógico, defiende al capitalismo. No hay estafa, todo se cambia a su valor, tal como es correcto y justo. No es el valor que produce lo que se le debe al trabajador, sino el que cuesta, lo que se le debe al trabajador” (Robinson 1966, pág. 44).

De esta manera, es clara la relación que existe entre la teoría del valor marxista y la teoría de la explotación. De hecho, esto nos permite decir ya un rasgo clave de la teoría marxista: los resultados distributivos se hallan fuertemente condicionados por las relaciones de propiedad establecidas sobre los recursos productivos, en particular los medios de producción. Es decir, gracias a su condición de propietaria de los medios de producción, la clase capitalista puede vivir a expensas del valor producido por la clase trabajadora desposeída de dichos medios, y es dicha condición la que le permite decidir la distribución del excedente generado.

Sin embargo el argumento marxista no queda aquí. Marx va mas allá al considerar que este conjunto de relaciones sociales establecidas a propósito de la producción de mercancías conjuntamente con la contradicción de clases y el incesante desarrollo de las fuerzas productivas determinan tanto el conjunto de las instituciones, ideas y practicas de naturaleza jurídica, política, religiosa, artística y filosófica que caracterizan tanto a una determinada época como el proceso que deriva en el cambio social de una etapa histórica a otra.

En el justamente famoso prefacio a su Contribución a la Crítica de la Economía Política (1959) Marx delinea esta idea como sigue:

“El resultado general a que llegue y que, una vez alcanzado, sirvió de hilo conductor en mis estudios, puede formularse brevemente de la siguiente manera. En la producción social de su vida, los hombres entran en determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de relaciones de producción que corresponden a una determinada fase de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de la conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social, política e intelectual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser, sino, por el contrario, es su ser social el que determina su conciencia.” (Marx 1973 [1859], pág. 8 y 9).

Así, en el capitalismo, la clase capitalista no sólo es propietaria de los medios de producción, lo cual le otorga la capacidad de decidir como se distribuye el excedente, sino que, además, estas relaciones de propiedad les permite el ejercicio del poder político, el control del aparato estatal y la imposición de un conjunto de ideas y valores consistentes con su predominio de clase. De esta manera, las relaciones de propiedad son las determinantes últimas de la distribución del excedente económico y de otros recursos valiosos relacionados con el acceso al poder político e inclusive la cultura.

Del análisis marxista es sencillo desprender que una condición necesaria para la eliminación de las desigualdades sociales consiste en la supresión de las relaciones de propiedad establecidas sobre los recursos productivos. Este proceso seria-según Marx- una consecuencia necesaria del proceso de evolución del capitalismo debido a la lógica de la búsqueda de ganancia que guía las decisiones de producción de los capitalistas.

De acuerdo con Marx, es gracias a esta lógica que el capitalismo revoluciona constantemente las fuerzas productivas. El cambio social estará ad portas cuando en un determinado nivel de desarrollo de las fuerzas productivas estas entren en contradicción con las relaciones sociales de producción vigentes. Al ser estas últimas un obstáculo al desarrollo de una nueva forma de organización social, el transito de una etapa histórica a otra solo será posible por medio de una revolución social.

Marx y Engels estaban convencidos que en la sociedad capitalista, al revolucionarse constantemente los medios de producción, estos cambios serian más dinámicos y constantes. En el Manifiesto del Partido Comunista (1848) graficarían este dinamismo de la siguiente forma:

“Todas las relaciones estancadas y enmohecidas, con su cotejo de creencias e ideas veneradas durante siglos, quedan rotas, las nuevas se hacen añejas antes de llegar a osificarse. Todo lo estamental y estancado se esfuma; todo lo sagrado es profanado, y los hombres, al fin, se ven forzados a considerar serenamente sus condiciones de existencia y sus relaciones reciprocas.” (Marx y Engels1988[1848], pág. 40).

Así, en el proceso de su evolución el sistema capitalista desarrolla las contradicciones internas que en algún momento habrán de derivar en su negación, dialécticamente hablando, y su superación por un esquema de organización económica y social superior. El capitalista, al buscar la máxima ganancia, invierte cada vez mas en técnicas de producción intensivas en capital. Asimismo, esta acumulación de capital no seria posible sin revolucionar constantemente las fuerzas productivas y los medios de producción. El resultado será la conformación del ejército industrial de reserva.

Así, a medida que se desarrolla el capital, el trabajo tiende a subdesarrollarse. Esta contradicción-según Marx- es la que llevará al capitalismo, tarde o temprano, a su extinción. El capitalista se enfrentará con un problema de escasez de mercados pues, al adoptar tecnologías cada vez más intensivas en capital, no solo ahorrara mano de obra sino que perderá también potenciales clientes. Los trabajadores serán excluidos del mercado laboral, lo que a su vez los excluirá del mercado de bienes. Aquí radica una de las grandes contradicciones del capitalismo pues lo que le resulta rentable individualmente a cada capitalista (implementar tecnologías ahorradoras de trabajo) les resulta colectivamente adverso (reducción de mercado). Con el tiempo, los elevados niveles de exclusión laboral harán inviable al capitalismo y los trabajadores no tendrán “...nada que perder...más que sus cadenas” (Marx y Engels 1988[1848], pág. 74). La revolución social estará a la vuelta de la esquina.

jueves, 19 de junio de 2008

Sobre el Marxismo Analítico y algunos Mitos del Socialismo

A pedido de algunos lectores, comparto alguna información relevante sobre algunos intelectuales de vena marxista o socialista cuyos trabajos son respetados y gozan de amplia aceptación en la academia debido a su rigor científico y honestidad intelectual. Entre ellos podemos contar:

1) G.A. Cohen, profesor de filosofia del All Souls College de la Universidad de Oxford (No tiene pagina web, consigno su entrada en Wilkipedia http://en.wikipedia.org/wiki/G.A._Cohen).

2) John E. Roemer, profesor de economía y ciencia política de la Universidad de Yale (http://pantheon.yale.edu/~jer39/).

3) Adam Przeworski, profesor del departamento de ciencias políticas de la New York University (http://www.nyu.edu/gsas/dept/politics/faculty/przeworski/przeworski_home.html)

4) Samuel Bowles, profesor emerito de economia de la Universidad de Massachussets y academico del Santa Fe Institute (http://www-unix.oit.umass.edu/~bowles/)

5) Herbert Gintis, profesor de economia de la Universidad de Siena y académico del Santa Fe Institute (http://www-unix.oit.umass.edu/~gintis/)

6) Pranab Bardhan, profesor de economia del la Universidad de California en Berkeley (http://globetrotter.berkeley.edu/macarthur/inequality/Bardhan.html)

7) Erik Olin Wright, profesor de sociología de la Universidad de Wisconsin en Madisson ( http://www.ssc.wisc.edu/~wright/)

8) Jon Elster, profesor del Departamento de Filosofía de la Universidad de Columbia (http://www.columbia.edu/cu/philosophy/fac-bios/elster/faculty.html Ademas encontre esta web con alguna información de Elster http://www.geocities.com/hmelberg/elster/elster.htm)

Ellos, y otros más, forman o formaron parte de una corriente conocida como el “marxismo analitico”. Voy a aprovechar que hay una buena descripción de esta corriente en wilkipedia para ahorrarme comentarios al respecto (http://en.wikipedia.org/wiki/Analytical_Marxism ). Ellos también se denominaban asi mismos como "Non-Bullshit Marxism", y supongo que calificarían como “Bullshit Marxism” o “Bullshit Socialism” ala producción de algunos intelectuales latinoamericanos como Atilio Boron.

Además, comparto con ustedes este articulo de Roemer, titulado “Socialism: A Modern Perspective” (http://pantheon.yale.edu/~jer39/Socialism.Palgrave.pdf ), por aparecer en The New Palgrave Dictionary of Economics, editado por L. Blume y S. Durlauf. En el Roemer hace un interesante análisis de las posibilidades reales del socialismo. En particular, hay algunos mitos del socialismo que Roemer analiza que ameritan la atención de los socialistas vulgares (sobre todo esa mancha de despistados que se denominan animismos como socialistas del siglo XXI) y que a mi entender son los siguientes:

a) El socialismo –en el sentido marxista- se define en términos de relaciones de propiedad y de la eliminación de la explotación capitalista entendida como la apropiación de los excedentes generados por los trabajadores. Por tanto, de la definición no se desprende que esta tenga que ver con la plena realización de la libertad humana y otros atributos que suelen asociarse al concepto. Si esta relacion existiese, debería ser motivo de un análisis conceptual mas profundo pues la evidencia demostró que, por el contrario, empíricamente el socialismo se ha asociado a la supresión de las libertades.

b) La eliminación de la explotación capitalista no significa en ningún caso la eliminación de las desigualdades de ingresos. Ello ocurre en Marx debido a que considera en su análisis a los trabajadores como homogéneos. Sin embargo, si reconocemos que los trabajadores son heterogéneos en sus habilidades y su capital humano, entonces la desigualdad de ingresos no desaparece bajo el socialismo. Como dice Roemer, la creencia de que el socialismo implicaría la eliminación de las desigualdades es bastante optimista.

c) La discusión sobre la falta de incentivos y la falta de coordinación de los mecanismos de asignación utilizados por el socialismo es bastante iluminante, por lo que recomiendo leerla con especial atención.

En fin, mejor que cada uno se forme su propia impresión a partir de la lectura. Aunque Roemer es socialista, claramente es consciente de las limitaciones que hay para implementar un esquema socialista en el plano económico, plano que a mi entender es en donde hay más vacíos para una propuesta política socialista moderna. Un libro en donde Roemer discute una propuesta al respecto, y que menciona en la lectura, es Un Futuro para el Socialismo (hay edición española creo).

Bueno estimados, servidos.

martes, 17 de junio de 2008

Todo lo sólido se desvanece en el aire: sobre Marx y la justicia distributiva (I)

Son muy pocas las doctrinas que como el marxismo han logrado, a lo largo de la historia, movilizar los esfuerzos de miles de hombres en el afán de construir una sociedad mejor. Inspirados en las ideas de Marx, intelectuales, obreros y políticos de muchos países del planeta llevaron acabo experimentos de transformación social con el propósito de alcanzar la promesa de bienestar social explicito en el mensaje del considerado hombre más influyente del milenio, con los resultados por todos conocidos.

Sin embargo, y más allá del patente fracaso de estas experiencias, no cabe duda que el credo marxista traía consigo un mensaje fuertemente igualitario. La condena de Marx a la sociedad capitalista de su época no hubiera tenido sentido si no hubiera sido testigo presencial de los efectos negativos asociados a la revolución industrial. Las extensas jornadas de trabajo, las condiciones inhumanas del mismo y los magros salarios eran parte de un cuadro desolador que Marx trató de comprender en un principio y luego transformar.

Ciertamente, dicho mensaje igualitario no deja de ser seductor en la actualidad. De hecho, algunos sectores (sobre todo la izquierda) se sienten poseedores de cierta superioridad moral frente a otros sectores políticos por esta razón. Tengo la hipótesis de que dicha vocación igualitaria del marxismo (y por extensión del socialismo marxista) esta mal planteada y que disponemos en la actualidad de teorías de justicia distributiva más potentes que la que se basa en Marx. Como no hay mejor forma para cuestionar una teoría rival que conociéndola, me animo a escribir sobre un tema tan complejo y apasionante, a riesgo de ser criticado por los amantes de la Vulgata marxista.

Este mensaje igualitario puede ser considerado a su vez como uno de los alegatos más contundentes contra la desigualdad generada por el sistema capitalista. De hecho no es exagerado afirmar que en todas las teorías de vena marxista la motivación central la constituye la denuncia moral, explícita o implícita, de las disparidades en la distribución del bienestar que deriva del funcionamiento del sistema. Por esa razón, quiero discutir en una serie de posts la visión de justicia distributiva que se desprende de los escritos de Marx, y trazar la evolución del pensamiento de Marx en este respecto. Más importante aun, me parece discutir las visiones de justicia de los seguidores modernos de Marx, como es el caso de los marxistas analíticos. Me basaré en las contribuciones de los analíticos pues considero que el resto del marxismo puede ser categorizado –siguiendo a los mismos marxistas analíticos- como bullshit.

Decía que la condena moral de las desigualdades engendradas por el capitalismo es consustancial al marxismo. Es en los escritos del propio Marx en donde ello se manifiesta con mayor claridad. Su evolución teórica es un notable esfuerzo por develar la "anatomía de la sociedad burguesa", esfuerzo que transita desde la critica moral y filosófica de la desigualdad, presente en sus primeros escritos, hacia un análisis con pretensión científica del modo de producción capitalista, presente en su obra económica de madurez, en particular en Das Kapital.

En su primera etapa la condena marxista del capitalismo se apoya en la filosofía. La influencia hegeliana es decisiva en este periodo, en particular la crítica realizada por Hegel al capitalismo a causa de su negatividad, critica que es asumida por Marx casi sin reservas. La sociedad capitalista, según este autor, esconde bajo la apariencia de orden y armonía un esquema de organización social claramente irracional. Para el joven Marx, como para su maestro Hegel, la sociedad burguesa ofrece un espectáculo de miseria física y moral bajo la apariencia de interés común. La división del trabajo y la propiedad privada en que se fundamenta el capitalismo traen consigo el agrandamiento de las diferencias entre los hombres, el embrutecimiento de los trabajadores y un incremento de su dependencia frente al capital. En suma, la sociedad burguesa tiene como condición, según el joven Marx, la miseria de la gran mayoría.

Sin embargo, el distanciamiento de Hegel no se hizo esperar. Marx no aceptaba la salida propuesta por su maestro quien encontraba en el Estado el medio a través del cual habría de superarse la negatividad de la sociedad burguesa, constituyéndose así en el mecanismo que aseguraría la "realización de la libertad" de los individuos. Por el contrario, el Estado, que debería velar por el interés general, parece obrar-según Marx- sólo en defensa de la propiedad privada.

De esta forma, tanto Marx -como Engels- encuentran en la propiedad privada el fundamento de la irracionalidad de la sociedad burguesa y el origen de las desigualdades que la caracterizan. En los Comentarios a la Obra de James Mill y en los Manuscritos Económico-Filosóficos de 1844 Marx realizó una severa critica de la propiedad privada que puede ser resumida, siguiendo a Ureña (1977), en los siguientes términos:

Una economía basada en la propiedad privada tiene como presupuesto fundamental el que el hombre individual produce únicamente para tener la mayor cantidad posible de productos, es decir, tiene un fin egoísta y está alentada por la 'codicia'; igualmente, el intercambio de productos tiene como única finalidad el enriquecimiento egoísta propio, es decir, el intercambio tiene como ley el engaño mutuo, la explotación mutua, la guerra entre codiciosos, en una palabra: la 'concurrencia'; el productor individual que, necesitando sólo un par de zapatos para calzarse asimismo, produce mil pares, no lo hace por el gozo humano de poder así calzar a mil de sus semejantes, sino sólo por el motivo de 'intercambiarlos' contra otras cosas y 'tener' así más y más. Con esto Marx cree descubrir el verdadero significado de la propiedad privada burguesa: bajo sus presupuestos el trabajo es un trabajo alienado, egoísta, inhumano.”

Así, en la sociedad capitalista la división del trabajo tiene por fin producir mercancías para el intercambio y no para la satisfacción de las necesidades. El trabajo humano pierde entonces todo carácter social y los individuos se relacionan entre ellos en tanto poseedores de mercancías y no como seres humanos. He aquí la irracionalidad de esta sociedad según Marx: el mundo de las cosas cobra más relevancia que el mundo de los seres humanos. El trabajo humano es así un trabajo alienado.

Marx profundiza su crítica analizando con mayor detalle la alienación del trabajo humano, acercándose a lo que seria luego su teoría de la explotación, base fundamental de la crítica marxista a las desigualdades que genera el sistema. El concepto de alienación que desarrolla en los Manuscritos Económicos-Filosóficos de 1844 tiene un contenido socioeconómico profundo, lo cual lo aleja de la naturaleza filosófica del concepto que Marx había tomado en un principio de Hegel, Schelling y Feuerbach. En Marx, el hombre alienado ya no es aquel ser desgarrado que se aferra a un mundo religioso o especulativo. Es ahora el miembro de una sociedad imperfecta, una sociedad deshumanizada, una sociedad que es inhumana-según Marx- en la medida en que el trabajo de sus miembros, el mismo que debería permitir el desarrollo pleno de éstos, es un trabajo alienado, un trabajo que no produce para sí ni para la satisfacción de las necesidades humanas (Mandel 1969, pág. 24-25). Este análisis lleva a Marx a precisar con mayor claridad al principal perjudicado de este trabajo alienado y alienante: el proletario.

En los Manuscritos Económicos-Filosóficos de 1844 Marx expresaba esta idea en los siguientes términos:

Partimos de un hecho económico 'contemporáneo'. El obrero se vuelve tanto más pobre cuantas más riquezas crea....El obrero se convierte en una mercancía tanto más barata cuantas más mercancías produce. La 'devaluación' del mundo humano aumenta en proporción directa a la 'supervaloración' del mundo de las cosas. El trabajo no produce solamente mercancías; se produce también así mismo y al obrero como 'mercancía', y esto precisamente en la medida en que produce mercancías”.

Así, mientras tanto más trabaja el obrero tanto más crea un mundo de objetos que le son hostiles y le aplastan (Mandel 1969, pág. 29).

En el proceso de su evolución teórica Marx logra descubrir cuales son, a su entender, las causas últimas de la alienación del trabajo humano. Marx encuentra que son la división del trabajo y la producción mercantil, conjuntamente con la propiedad privada, las raíces de la alienación.

En otro pasaje del mismo manuscrito a propósito de esto Marx escribiría:

“...mientras la división del trabajo eleva la fuerza productiva del trabajo y la riqueza y el refinamiento de la sociedad, empobrece al trabajador hasta equipararle a una maquina. Mientras que el trabajo trae consigo la acumulación de capitales y con ello el bienestar creciente de la sociedad, hace al trabajador cada vez más dependiente del capitalista”.

De esta forma, el trabajo alienado es aquel trabajo que-según nuestro autor-no es propietario del producto generado; es el trabajo que produce para enriquecer a otros. En otras palabras, y de acuerdo con este enfoque, es aquel trabajo que refleja la división de la sociedad en dos clases antagónicas, la existencia de una marcada contradicción entre el trabajo y el capital, y la presencia de la propiedad privada sobre los medios de producción como el arreglo social fundamental en la sociedad capitalista. En suma, una sociedad basada en la explotación del hombre por el hombre, la explotación del proletario en manos del capitalista.

Hasta aquí resulta claro que para Marx el sistema capitalista se fundamenta en una relación de intercambio desigual, y por lo tanto injusta, entre el proletario desposeído de los medios de producción y el capitalista cuya propiedad privada sobre estos medios le permite imponer condiciones a la hora de distribuir los frutos del proceso de creación de riqueza. Esta relación de intercambio desigual tiene su origen–según Marx-en la lógica del sistema, orientada a la producción de mercancías para el intercambio mercantil y no en la producción de valores de uso para la satisfacción de las necesidades. Esto nos lleva a la famosa teoría del valor que Marx delinea en su trabajo de madurez, fundamentalmente en su obra magna, Das Kapital, la cual, a pesar de su pretensión científica, esta llena de una carga normativa implícita.

domingo, 15 de junio de 2008

¿Es posible establecer una relación causal entre el Consenso de Washington y la performance económica post-reformas?

Un lugar común que uno suele encontrar en las criticas a las políticas del Consenso de Washington tiene que ver con la idea que con el modelo estatista basado en la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) hubo mayor crecimiento económico y más equidad. A partir de una simple comparación entre las tasas de crecimiento y alguna medida de desigualdad del periodo estatista y el periodo liberal, se concluye apresuradamente que el modelo de las ISI fue más efectivo que el vigente. De esta manera, se pretende evaluar la performance de la estrategia liberal seguida por las países de la región en las ultimas dos décadas.

Declaro de partida que tengo mis reparos con las políticas del Consenso de Washington, pero quiero aprovechar la ocasión para hacer notar lo defectuoso que resulta el tipo de razonamiento como el presentado líneas arriba. La comparación, tal y como es realizada, es una forma muy grosera de evaluar la performance de una estrategia de desarrollo. Lo ideal, en términos teóricos, consiste no en hacer la comparación entre las dos estrategias mencionadas, si no más bien preguntarnos cual hubiera sido la performance de la región en ausencia de las reformas de mercado (lo que se conoce en la literatura como escenario contrafactual) y compararlo con la situación con reformas. Esto es un poco difícil de entender de esta manera, así pasaré a explicar de mejor forma los fundamentos teóricos de esta forma de razonar. Dado que he estado discutiendo sobre socialismo, voy a aprovechar para ilustrar mi punto a partir de la experiencia de un país con instituciones socialistas como Corea del Norte.

La idea básica es mas o menos la siguiente. Cuando uno esta interesado en evaluar la efectividad de un nuevo tratamiento para una enfermedad, uno procede por medio de un diseño experimental en donde se selecciona –dentro de una población homogénea en todos los sentidos- a un grupo al que se le aplica el tratamiento y otro grupo, denominado de control, al cual no se le administra el mismo (usualmente solo se le aplica lo que se conoce como un placebo). Para evaluar la efectividad del tratamiento, solo se evalúa el resultado promedio entre los dos grupos y si este es positivo se puede establecer que el tratamiento es efectivo.

Esta descripción básica es la que subyace en la moderna teoría estadística para la identificación de efectos causales, cuyo principal exponente es el estadístico de la Universidad de Harvard, Donald Rubin. La idea del enfoque de Rubin (conocido como el enfoque de resultados potenciales o potential outcomes en ingles) es que la identificación de un efecto causal depende de la posibilidad de construir un escenario contrafactual, es decir, poder establecer que hubiera pasado con la unidad tratada si es que esta no hubiera sido tratada, por ejemplo, que hubiera pasado con el crecimiento económico de Cuba (o sea, el outcome de interés) si es que esta no hubiese experimentado la introducción de instituciones socialistas (es decir, el tratamiento). El efecto causal seria simplemente la diferencia de la situación con tratamiento (cuba revolucionaria) versus la situación sin tratamiento (cuba si es que no hubiesen aparecido Fidel y compañía). Dado lo demás constante, la diferencia en términos del outcome de interés seria atribuido exclusivamente al tratamiento puesto que, al concentrarnos en una misma unidad y por tanto con todos los demás factores no observables controlados, no existe algún otro factor que pueda explicar la diferencia en el outcome. Lamentablemente, no es posible observar en la realidad a la misma unidad siendo sometida tanto al tratamiento como a la ausencia del tratamiento, que es lo que se conoce en la literatura como el “problema central de la inferencia causal”. De ahí que toda la literatura estadística en este tópico se concentre en desarrollar estrategias empíricas para la construcción de escenarios contrafactuales en entornos no experimentales, como el que claramente nos encontramos en las ciencias sociales.

En ausencia de entornos experimentales, es difícil poder atribuir un outcome de interés a una causa determinada. Para seguir con mi ejemplo cubano, es muy difícil saber si es que los logros en materia de salud y educación de Cuba no hubiesen sido mejores en un escenario contrafactual en donde no hubiese ocurrido la revolución cubana y por el contrario se hubiese optado por una democracia. Como deben saber, existe abundante evidencia empírica que sostiene que los logros en materia de salud y educación esta asociados a la profundidad de los regimenes democráticos, y el mismo Amartya Sen ha sugerido que allá en donde habían democracias como la India se previnieron las hambrunas, mientras que no ocurría en la China comunista y dictatorial en donde las hambrunas fueron feroces aun cuando no había escasez de alimentos. Tal vez los logros de los que se agarran los socialistas para defender a Cuba fuesen mejores si es que no hubiese triunfado la revolución cubana. Lamentablemente, desde el punto de vista empírico, nunca lo sabremos.

Sin embargo, existe una rama dentro de la literatura que ha tratado de aprovechar cambios institucionales de naturaleza exógena para la identificación de efectos causales. Y es en esa línea en la que se respalda el ejemplo de Corea. A estos cambios exógenos se les conoce en la literatura como experimentos “naturales”, aunque tal vez el uso del adjetivo “natural” pueda llevar a la confusión. La idea de esta literatura es que muchos de los fenómenos interesantes que pretendemos estudiar en las ciencias sociales son endógenos, es decir, difíciles de atribuirlos a un factor causal en particular, mas aun cuando muchos de ellos son de naturaleza no observable. Así por ejemplo, si uno esta interesado en evaluar el impacto de las instituciones socialistas en Cuba sobre su crecimiento se enfrentaría a problemas de doble causalidad (o sea, el crecimiento también afecta a las instituciones), error de medición (como medir la calidad institucional sin tener como referencia a algo que consideremos como “buenas” instituciones) y sesgo de selección (hay países que se auto seleccionan en función a factores no observables, y eso explicaría su crecimiento mas que las instituciones). Dados estos problemas de endogeneidad, hay que buscar exogeneidad a fin de explicar las diferencias observadas en términos del outcome de interés.

El caso coreano ofrece una ventaja única en esa dirección. Antes de la guerra de Corea, las dos coreas constituían una unidad y por tanto compartían los mismos factores observables y no observables. Luego con la división, se produjo una introducción de instituciones de naturaleza claramente exógena. Por un lado, en Corea del Sur se introdujo instituciones de propiedad privada, mientras que en Corea del Norte se experimento lo propio con instituciones socialistas. Siendo homogéneas en cultura, población, y demás factores no observables, es difícil argumentar que las diferencias en términos de crecimiento se debieran a otra cosa que no sean exactamente la diferencia en instituciones de propiedad privada, por lo que tranquilamente puede tomarse a Corea del Norte como el escenario contrafactual para Corea del Sur (es decir, que hubiera pasado con Corea del Sur si se hubiese introducido instituciones de carácter no capitalista) y visceversa. Con los datos de Angus Maddisson (disponibles en su pagina web en la Universidad de Gronigen), reconocido historiador económico, uno puede trazar la divergencia observada en las dos coreas tras su separación. Con esos datos he armado el grafico siguiente (hacer click para ampliar). Las diferencias son significativas. La evidencia sugiere que las instituciones de propiedad socialista son responsables de la mala performance de Corea del Norte.



La nueva economía política moderna y la literatura institucionalista han venido explotando este tipo de entornos no experimentales para identificar el efecto causal de, por ejemplo, las instituciones sobre el crecimiento. De hecho, el ejemplo de Corea se lo tome prestado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson, probablemente los economistas que están expandiendo más la frontera en esa dirección. Por ejemplo, en un justamente famoso articulo (ver aquí), estos autores aprovechan un “experimento natural”, la introducción de instituciones occidentales en el nuevo mundo por medio de la colonización, para evaluar el rol de las instituciones de propiedad sobre el desarrollo. De acuerdo con ellos, la estrategia de colonización seguida por los europeos estuvo determinada, en parte, por el clima al que se enfrentaban a la hora de colonizar una región. En aquellos lugares en donde la dureza del clima y las enfermedades ambientales se expresaron en altas tasas de mortalidad, los europeos establecieron instituciones de carácter extractivo, esto es, instituciones que no aseguraban la protección de los derechos de propiedad ni protegían a los individuos contra la expropiación del gobierno. El objetivo de estas instituciones se reducía básicamente a transferir los recursos de las colonias hacia los países colonizadores al menor costo posible. Por otro lado, en aquellas colonias con un entorno climático favorable, los colonizadores estuvieron más dispuestos a replicar las instituciones de sus países de origen, poniendo gran énfasis en la protección de los derechos de propiedad y en el establecimiento de contrapesos contra la acción del gobierno. Para estos autores, en los países que fueron colonias han persistido el tipo de instituciones con las que nacieron. Usando una estrategia de variables instrumentales y usando como instrumento la tasa de mortalidad de los colonizadores en el nuevo mundo, los autores estiman que el impacto de las instituciones de propiedad privada sobre el desarrollo es positivo.

Bueno, me desvié un poquito de mi objetivo con esto último, pero creo que la idea clave esta. Tengo la impresión que el caso de Corea ilustra claramente el punto de que la introducción de instituciones de propiedad socialistas tiene un efecto empobrecedor. ¿Es cierto ello en todos los casos? No, por las razones discutidas en el post sobre Popper. Es lo que se conoce en esta literatura como “problema de validez externa”, esto es, no podemos extender acríticamente los resultados de este caso a otras situaciones concretas. Volviendo a mi punto sobre las críticas al Consenso de Washington, espero que haya quedado claro que me parece inadecuado evaluarlo del modo que se suele hacer. Lo correcto seria tratar de establecer un escenario contra-factual, es decir, tratar de establecer que hubiera pasado en la región si es que no se hubiera optado por las reformas de mercado. ¿Hubiésemos crecido más? ¿Se hubiera reducido la desigualdad? Ciertamente, la construcción de un escenario contra-factual en este caso -y en las ciencias sociales en general- es muy complicada, pero precisamente por esa misma razón deberíamos ser más cuidadosos a la hora de evaluar -usualmente de forma negativa- la performance del modelo de mercado vigente en la región sin tener evidencia empirica seria.

En resumen, si queremos ser serios con la crítica al modelo “neoliberal”, deberíamos ser capaces de construir un escenario-contrafactual en donde podamos demostrar que se pudo haber logrado una mejor performance en términos de crecimiento y equidad en un escenario alternativo. Hasta ahora las críticas han ido por otro lado, no constituyéndose por tanto en argumentos sólidos como para cuestionar el modelo de desarrollo vigente desde un punto de vista conceptual.

Lecturas recomendadas
Sobre el enfoque de resultados potenciales y toda la literatura relacionada, las notas de clases de Jas Sekhon, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Berkeley, son de lo mas interesante desde el punto de vista de las ciencias sociales. Especialmente recomendado para los que se dedican a las ciencias políticas en el Perú, tan pocos rigurosos con los métodos estadísticos y los datos, adictos al método del “verso”. Aquí el Syllabus: http://sekhon.berkeley.edu/causalinf/causalinf.pdf

Otro buen curso sobre el tema, es el ofrecido por Adam Przeworski del Departamento de Política de la Universidad de Nueva York. Aquí el Syllabus:
http://www.nyu.edu/gsas/dept/politics/grad/syllabi/G53.2129_przeworski_s05.pdf

Este mismo autor, originalmente un marxista analítico, ha escrito extensivamente sobre el tópico, indicando sus limitaciones. Encuentro recomendables los siguientes papers:

“Is the Science of Comparative Politics Possible?” In Carles Boix and Susan C. Stokes (eds.), Oxford Handbook of Comparative Politics. New York: Oxford University Press.
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/isthescience.pdf

“The Last Instance: Are Institutions the Primary Cause of Economic Development?” European Journal of Sociology 45(2): 165-188
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/archives_2004.pdf

"Identifying the Causal Effect of Political Regimes on Employment.”
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/amsterdam.pdf

Otro autor importante, es Gary King, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard. Un articulo relevante es el siguiente:
“When Can History be Our Guide? The Pitfalls of Counterfactual Inference”
http://gking.harvard.edu/files/counterf.pdf

A partir de estas referencias, el lector puede seguir por su cuenta. He privilegiado las referencias en ciencias políticas debido a la enorme debilidad que hay en la academia peruana al respecto. Por ejemplo, en la maestría de la PUCP, uno no encuentra un buen curso de métodos cuantitativos! Es increíble!
http://www.pucp.edu.pe/content/pagina42.php?pID=776&pIDSeccionWeb=25&pIDContenedor=779&pIDIdiomaLocal=1&pIDReferencial=

sábado, 14 de junio de 2008

Algunas ideas sobre el “socialismo del siglo XXI”


De un tiempo a esta parte, muchos han empezado a hablar del llamado “socialismo del siglo XXI”, sobre todo a partir de la experiencia chavista en Venezuela. Algunos otros, animados por lo anterior, vienen discutiendo los fundamentos conceptuales y teóricos de esta nueva versión del socialismo. El termino como tal, fue acuñado por Heinz Dieterich Steffan en 1996 en un trabajo titulado “El Socialismo del Siglo XXI” que esta disponible en la web para los interesados. En realidad, el trabajo de esta autor no ofrece mucho en términos conceptuales, por lo que no constituye en si una reformulación sofisticada del viejo socialismo teórico ramplón. Mucho menos en lo económico, en donde el autor sugiere una propuesta muy gasesosa de “economía de los valores”, que no es mas que un regreso acrítico a la teoría del valor de Marx en vez de la ley de la oferta y la demanda. En síntesis, no hay mucha novedad y por eso el socialismo –a mi entender- no ha podido aun ser rescatado del basurero de la historia de las ideas como pretenden sus seguidores contemporáneos. Aquí van algunos comentarios a algunos lugares comunes que uno escucha de los pseudo-teóricos socialistas modernos:

a) El primer comentario tiene que ver con esta idea de que el socialismo como tal se encuentra actualmente en el "basurero de la historia de las ideas". Ciertamente, el socialismo tiene sus defensores y en algunos lugares hay presidentes que se reclaman socialistas. Pero eso no significa que el socialismo tenga una base teórica respetable detrás de esa praxis política, y como diría Adolfo Figueroa, no hay mejor manera de ser prácticos que con una buena teoría. Nuestros socialistas de la región no la tienen, por eso que en la practica hacen cualquier cosa en la economía (sino vean a Kichner en Argentina o Chavez en Venezuela) o simplemente siguen los criterios básicos de la economía de mercado (aunque no les guste, liberal) como es el caso de los chilenos. En ese sentido, mi afirmación es simplemente una descripción, pues no hay teoría socialista seria (en un sentido que definiré luego) que respalde esa praxis política, y la que hubo simplemente cayo en desuso, al basurero de la historia de las ideas, junto a la alquimia, la astrología, y esperemos que prontamente, el psicoanalisis. De hecho, si eso no fuera cierto, no tendría sentido debatir sobre su construcción teórica, pues es lo que implícitamente se sugiere cuando reclama que la tarea teórica del momento construir un socialismo del siglo XXI.

b) Ciertamente el socialismo fue mucho mas que Rusia (en donde fracaso) y China (en donde sensatamente dieron vuelta al mercado y ahora es la economía que más crece). Sin embargo, desde el punto de vista teórico eso no importa mucho. Lo que importa aquí es el fracaso teórico. Y, a pesar de que los socialistas han levantado la cabeza y ganan posiciones en el terreno político, están en la incomoda posición de que no tienen una visión de mundo alternativa a la liberal sustentada en una nueva lectura de la realidad.

c) Mas allá de unos cuantos intentos de acomodo en las ciencias sociales blandas como la historia y la sociología, en las ciencias sociales fuertes como la economía, los enfoques socialistas están simplemente desterrados debido a su inutilidad, por no mencionar las ciencias naturales en donde los métodos marxistas inspirados en el materialismo dialectico harían soltar carcajadas a los intelectuales mas serios. Sino, ¿alguien podría decirme cual es el fundamento teórico para la organización económica de la sociedad en el socialismo actual? ¿Planificación centralizada de los medios de producción todavía? Simplemente no tienen nada, ante el fracaso de esos esquemas de planificación, no han sugerido una alternativa para la organización económica de la producción y distribución que signifique un reto al mercado. Por eso sugeriría una re-lecturas socialista en el plano económico, pues esa es precisamente la debilidad más grande de los socialistas post-caida del muro. Se quedaron sin teoría económica, por no mencionar teoría política, su teoría de la historia y demás.

d) El rigor en la ciencia no lo define el gusto ni las preferencias políticas. Ciertamente, no existe un criterio de demarcación entre lo científico y no científico que este exento de problemas filosóficos. Sin embargo, si existen ciertas pautas y reglas que hacen que no cualquier cosa pase por científica, y en todas ellas a los socialistas les va muy mal, demasiado mal diría yo, tanto que uno llega a sentir compasión y vergüenza ajena. El criterio básico es que las teorías científicas deberían ser pasibles a un mecanismo de contrastación empírica, mecanismos que han ido evolucionando, pasando desde la verificación positivista propuesta por los filósofos del Circulo de Viena hasta el falsacionismo sofisticado sugerido por Popper y Lakatos. Asimismo, la competencia entre científicos funciona tambien como un mecanismo de control importante, y permite en gran medida el progreso cientifico. Como sea, ninguna teoría socialista ha resistido el test empírico, de ahí que sean precisamente las predicciones de las teorías de Marx los ejemplos típicos de una teoría degenerada (incapaz de predecir adecuadamente la realidad que se propone explicar) en cualquier curso básico de la teoría de la ciencia. Pretender construir algo nuevo con un enfoque que adolece de estos problemas, si me parece una perdida de tiempo.

e) Tal vez, cuando la izquierda habla de socialismo se refiere mas que a las ideas, al conjunto de valores que subyacían al socialismo, y de ahí esa reivindicación del socialismo que sugiere buena parte de la izquierda latinoamericana. Si es así, entonces estamos ante dos cosas: a) o diferenciamos el asunto, y aclaramos de partida que nos definimos socialistas por los valores que asociamos al socialismo mas que por una teoría socialista, o b) reivindicamos un socialismo teórico de partida como necesidad a la praxis política, y por tanto se parte de cero reconociendo lo errado de nuestras concepciones anteriores y reconociendo nuestra desnudez teórica, y de paso no nos molestamos cuando se nos dice que la teoría marxista pertenece al basurero de la historia de las ideas. En el primer caso, no tendríamos necesidad de definirnos como socialistas porque dichos valores no son patrimonio exclusivo de las teorías socialistas (por ejemplo, el valor de la igualdad es compartida por el liberalismo moderno como es el caso de Sen, Rawls y Dworkin), mientras que en el segundo tendríamos que partir de cero, por lo que tampoco es necesario definir como "socialismo" el producto final del ejercicio de reflexión teórica.

Para terminar, mi punto es que mis amigos socialistas están un poco desorientados. Solo tienen un nombre y un pasado común, pero sin teoría y principios comunes consistentes con un programa de investigación progresivo, el resultado será un variopinto grupo de gentes llamándose socialistas y haciendo cosas completamente disimiles, como ya ocurre en la actualidad. Si hay que empezar de cero, ¿porque insistir con el pasado? ¿Porque insistir en llamarse socialistas cuando gran parte de lo que se definió de esa manera fracaso en lo teórico y en lo practico, sin haber ocurrido un proceso de reconstrucción teórica? El día en que los socialistas se pongan en serio a reflexionar sobre la realidad (sin repetir sus viejas monsergas) y testear sus teorías tendrán cabida en la ciencia moderna. Sino, solo serán objeto de burla y ejemplo de mala ciencia. Seguirá en el basurero de la historia de las ideas.

martes, 27 de mayo de 2008

Progresistas "Ingenuos" versus Progresistas "Sofisticados": la izquierda peruana al banquillo de la historia

Comparto este texto que escribí hace un año sobre, lo que creo, es el perfil de la izquierda actual en el Perú. Lo hago a partir de las informaciones a las que he tenido acceso sobre la llamada Cumbre de los Pueblos. Creo que lo interesantes de estos espacios es que están permitiendo distinguir con mayor claridad quienes han realmente evolucionado a partir de las concepciones erradas que sostenía la izquierda en los 70, y quienes, al final del día, persisten en sostener creencias fracasadas, y –lo que es peor aun- peligrosas para el desarrollo de una opción progresista que pretenda contribuir a la mejora de las condiciones de vida de los excluidos y pobres de nuestro país. La sensación es que la izquierda que el Perú necesita no existe y la que hay deberíamos mandarla a Ecuador o Bolivia.

La izquierda nos ha costado mucho a todos los peruanos. Y en esto hay que ser claros. Apostaron por una opción violentista y totalitaria como solución a los problemas del país y el resultado final solo fue mas atraso, destrucción y miles de familias desintegradas, siendo las victimas principales de todo esto precisamente a quienes se buscaba “liberar” de la opresión. Y en eso no hay quien no se moje con la lluvia, porque al final del día la única diferencia entre Sendero y la mayoría de los sectores de la izquierda es que Sendero fue el único grupo que tomo las armas, lo que era lugar común en el programa de cualquier movimiento de izquierda en aquel entonces. Y esa opción por la violencia no tiene justificación ahora ni tampoco la tenia en aquel entonces. Por eso me sorprende mucho cuando hay gente por ahí que justifica las creencias erradas y totalitarias que sostenía su generación bajo el argumento de que “éramos idealistas y queríamos transformar el mundo”. Me parece una excusa muy tonta, porque bajo esa lógica uno puede justificar las peores atrocidades que ha padecido la humanidad. Es esa explosiva combinación que surge de una ideología totalitaria y colectivos proclives a un idealismo ramplon en donde la actitud critica es considerada peligrosa y “revisionista”; grupos que se creen portadores de la “verdad” y salvadores del mundo. Es la misma combinación que mueve a los terroristas musulmanes para asesinar gente inocente so pretexto de agradar a su Dios. No hay nada que excuse el haber sostenido una opción violentista, sectaria y autoritaria, y eso será parte del triste legado histórico que nos deja su generación a quienes somos mas jóvenes. No hay lugar para la redención histórica ni para el perdón.

De ahí que la vanguardia de un movimiento progresista le corresponda a mi generación. Ante su fracaso, buena parte de la gente de su generación se ha dedicado a competir por migajas del poder, subiéndose al carro de quien les de un poco de espacio (Humala es el ejemplo mas reciente). Ya no quieren pensar el país, se limitan a maquillar sus viejas y desfasadas lecturas de nuestra realidad, jugando a dicotomías simplistas en donde hay “buenos” y “malos”, buscando contradicciones en realidades cuya complejidad requieren un análisis mas fino y con una actitud sectaria que soterradamente considera a visiones distintas a la suyas como “neoliberales” o “burguesas”. Algunos, más despistados aun, persisten en sostener viejas ideas y a caer en absurdas contradicciones. Todavía se dejan seducir por opciones totalitarias y caudillistas como la de Hugo Chávez, o todavía miran con nostalgia y simpatía la dictadura cubana. Sin embargo, eso no significa que los mas jóvenes debamos tomar una actitud excluyente con las generaciones que nos antecedieron. Creo que es solo un tema de quien va a la vanguardia pues la experiencia acumulada por generaciones anteriores es sumamente útil, aunque en la mayoría de los casos solo sirva para saber por donde no debemos ir. El tema, para nosotros, es con quienes podemos contar y a quienes debemos, no solamente dejar de lado, sino combatir política e ideológicamente hasta neutralizarlos y hacerlos inofensivos.

El punto crucial es entonces con quienes podemos contar para la construcción de una opción progresista (obvio el uso de la palabra izquierda porque dejo de tener un sentido util) incluyente. Y es aquí donde uno puede distinguir dos tipos de progresistas: el “progresista ingenuo” y el “progresista sofisticado”. Voy a tratar de caracterizar ambos tipos de progresistas.
El progresista ingenuo es el tipo de progresista que, en el fondo, no aprendió nada de los errores del pasado. Es aquel que no condena la violencia, sino que inclusive la “santifica” cuando viene del “pueblo”, y la considera un método valido de praxis política. Es aquel que no se toma la democracia en serio, pues aunque proclame ser demócrata defiende regímenes dictatoriales como el cubano o el venezolano, aunque de democráticos no tengan nada y en donde las libertades del “pueblo” están flagrantemente restringidas. Claro esta, justifican sus contradicciones basándose en supuestos logros sociales de estos regímenes, dejando de lado el hecho de que precisamente en ausencia de libertades políticas dichos logros no constituyen derechos en si mismos.

El progresista ingenuo es intolerante a la diversidad de ideas y a la crítica, se siente –aunque no lo expresa abiertamente- dueño de la verdad, y por tanto no tolera visiones alternativas que cuestionen la suya, ni que menoscaben su purismo ideológico. Habla todavía de “movimiento popular”, y mete en el mismo saco a todo colectivo excluido tratándolos como un ente homogéneo, del cual –como no podría ser de otra manera- se siente portavoz –aunque dicho “pueblo” lo rechace continuamente en cualquier elección- y además tutor, pues se preocupa –¡como si pudiera eso ser posible!- de cuidar que dicho movimiento no se “contamine” con ideas “burguesas”.

El progresista ingenuo suele razonar con falacias. No debate, solo acusa. Anda armado de frases hechas para descalificar al adversario en vez de derrotarlo con ideas. Es también un animal religioso e iluso, todavía sueña con una sociedad perfecta –la promesa de Marx: el comunismo-, en donde no habrá conflictos y todos serán felices porque no existirá propiedad privada. Cree todavía, muy ingenuamente claro esta, que los experimentos socialistas fueron mal llevados y que, en realidad, no fallo la teoría sino la aplicación. Por eso que todavía tiene esperanza en la “revolución”, sobre todo allá en donde propuestas de izquierda han ganado las elecciones, en donde –según forma simplista de ver el mundo- los “cruzados” izquierdistas deberán luchar contra los “malos” de la derecha, quienes se oponen al “pueblo” en su intento de redimirlo de la pobreza.

El progresista ingenuo es voluntarista. Piensa que para cambiar el statu quo basta ganar el poder y neutralizar a los “malos”, usualmente la derecha, Estados Unidos, el Banco Mundial, el Fondo Monetario, o cualquier cosa que represente a los “enemigos del pueblo”. Este es su peor rasgo y el que me desagrada más por sus implicancias para el desarrollo. Dado que se quedo en el pasado con su teoría anquilosada –o con una actualización monse de las que abundan en Rebelión-, se resiste a incorporar en su lectura de la realidad los nuevos avances de las ciencias sociales, porque dice, como no podría ser de otra manera, que son expresiones de las ciencias “burguesas” y por tanto reflejan los intereses de la clases dominantes. La consecuencia de ello es la inocencia con la que pretenden llevar a cabo sus planes de transformación cuando llegan al poder. Desconociendo los avances de la moderna economía política, pretenden cambiar el estado de cosas con asambleas constituyentes y cambios en las reglas de juego, como si ese tipo de estrategias no fuesen fácilmente reversibles en contextos institucionales disfuncionales como el nuestro, y el de nuestros vecinos cercanos. Aplauden hasta con los pies las iniciativas que en ese sentido se plantean en Ecuador, Bolivia o Venezuela, y seguro –cuando fracasen, como es de esperarse- ya encontraran un culpable a quien cargarle el “muerto”.

En cambio, el progresista sofisticado es aquel que logro evolucionar, acepto los errores del pasado y tiene una actitud mas abierta hacia otros sectores de la sociedad en la tarea de sacar al país del atraso. Es consecuentemente demócrata y pacifista, condena toda forma de dictadura, aun la que se ejerce en nombre del pueblo como en Cuba, y le da asco los regimenes de naturaleza autoritaria, no solo porque ha padecido las nefastas consecuencias de los mismos, sino porque también reconoce que no hay régimen autoritario que no deje a su paso una secuela de violaciones a los derechos de las personas. Reconoce las limitaciones de la democracia formal y de la economía de mercado, pero –a diferencia del pasado- entiende que la solución no pasa por subvertirlas, sino más bien radicalizarlas y extenderlas a quienes no tienen la posibilidad de disfrutarlas. Es realista y secular, ya no tiene fe en soluciones mágicas sacadas del manual de Hanecker, y se enfrenta a la tarea de repensar seriamente el país tomando los avances mas recientes de la ciencia, siendo consciente siempre de su carácter temporal y mejorable. Es principista, promueve los valores de la solidaridad y la equidad pero no pretende imponérselos a los demás. Es defensor de los derechos humanos, inclusive de quienes los violaron, y no justifica todo lo que venga de los excluidos tan solo porque son excluidos. Esta con ellos, pero no se arroga su representación, menos aun cuando en los últimos anos ese mismo pueblo le ha dado las espaldas electoralmente. No es populista y respeta los principios macroeconómicos básicos pues es consciente que las crisis macroeconómicas son muy perjudiciales para los más pobres. Tampoco le teme a los arreglos comerciales, pues es consciente de la evidencia internacional que indica que los países abiertos a la competencia internacional han logrado expandir el bienestar de sus ciudadanos mas rápidamente que aquellos que no lo hicieron. Respeta la propiedad privada y la defiende, y es consciente de que es necesario extender la misma a quienes no la tienen o que no tienen sus derechos de propiedad reconocidos. Apuesta por un estado activo en políticas que extiendan los derechos económicos y sociales de todos sus ciudadanos, pero detesta un estado rentista y mercantilista, con grupos de poder que viven a costas de los impuestos de todos bajo cualquier pretexto de supuesto desarrollo agrícola o industrial.

Claro esta, estos dos tipos de progresistas solo son caricaturas, y en la práctica tenemos progresistas que tienen más o menos de los dos tipos que he tratado de describir. Claramente, la apuesta es promover una corriente política con progresistas que se aproximen a lo que es un progresista sofisticado. Ciertamente, aquí hay un tema de que tipo de cosas podemos tolerar de un progresista que esta a medio camino entre los que he descrito. Creo que, mientras hay muchas cosas susceptibles a negociación, no es posible transar en dos cosas: democracia y paz. Aquellos a los que todavía los seduce opciones autoritarias o posturas violentistas no deberían tener cabida en una opción progresista moderna. A esa gente, como diría Lenin en relación a la burguesía, hay que aplastarle la cabeza. Ideológicamente hablando, claro esta.

viernes, 11 de enero de 2008

Diez Consejos para ser un militante de izquierda (estupido)

Recibí esto hoy por la lista de correo de Rio Abierto. Vale la pena copiarlo completo porque hace tiempo que no me topaba con un texto político tan elemental:

Diez Consejos para los Militantes de Izquierda
Frei Betto
9 de enero del 2005
1. MANTENGA VIVA LA INDIGNACIÓN
Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada.
Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.


2. LA CABEZA PIENSA DONDE LOS PIES PISAN
No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.

3. NO SE AVERGÜENCE DE CREER EN EL SOCIALISMO.
El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana.
El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy, somos 6 billones(*) de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 billones sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2 billones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 billones de personas.

4. SEA CRÍTICO SIN PERDER LA AUTOCRÍTICA.
Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema.
La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los(as) compañeros(as).

5. SEPA LA DIFERENCIA ENTRE MILITANTE Y "MILITONTO".
"Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales.
El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.

6. SEA RIGUROSO EN LA ÉTICA DE LA MILITANCIA.
La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha.
Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales.
El verdadero militante - como Jesús, Gandhi, Che Guevara - es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.

7. ALIMÉNTESE EN LA TRADICIÓN DE LA IZQUIERDA.
Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La Madre", de Gorki, o "Las uvas de la Ira", de Steinbeck.

8. PREFIERA EL RIESGO DE ERRAR CON LOS POBRES A TENER LA PRETENSIÓN DE ACERTAR SIN ELLOS.
Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia.
Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.

9. DEFIENDA SIEMPRE AL OPRIMIDO, AUNQUE APARENTEMENTE ELLOS NO TENGAN RAZÓN.
Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada.
En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria.
La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.

10. HAGA DE LA ORACIÓN UN ANTÍDOTO CONTRA LA ALIENACIÓN.
Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha.
Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba, libremente.


Me parece sumamente interesante como el texto revela una serie de vicios que el discurso de la izquierda no ha logrado superar. Comento algunos:

a) Sectarismo
Es lamentable que, a estas alturas, se insista con el sectarismo. Por un lado, se dice “nosotros somos los buenos”, los que estamos en contra de las injusticias y desigualdades, mientras que “la derecha” concentra todo lo malo, son los que abusan de los pobres, los que ven y toman por natural las injusticias. Planteado el asunto a si, es muy difícil construir consensos políticos. Sin embargo, lo más importante es que lo anterior es una mentira del tamaño de una catedral. Es falso que solo la izquierda tenga un discurso igualitario. De hecho, quienes más han discutido el asunto en las últimas décadas han sido los liberales. Sino baste con revisar la Teoría de la Justicia de J.Rawls y todos los trabajos de Dworkin, Sen (el cual todas las ONGs de izquierda citan alegremente) e inclusive Nozick, a pesar de que este ultimo tenga una concepción mas limitada al respecto. Inclusive los pocos marxistas teóricos respetados académicamente que quedan (los llamados marxistas analíticos) se han visto muy influenciados por esta literatura, revisando sustancialmente la concepción sobre la igualdad social emanada de los escritos de Marx y los primeros marxistas.

No solo eso, sino que cualquier postura intermedia, como la socialdemocracia es denostada sin argumento de por medio. La paradoja es que, si es que algo se ha logrado en términos de mejorar las condiciones de vida de los que menos tienen, ello ha sido posible en aquellos lugares en donde la social-democracia se ha establecido. Simplemente Betto esta en la calle. Por otro lado, si no es la social-democracia, entonces que se propone? La lucha armada de nuevo? Si no es así, entonces no queda otra que luchar por el poder por medio de los mecanismos que la democracia ofrece. Nos guste o no, eso nos acerca a la social-democracia y nos obliga a negociar con otros agentes políticos. Y una actitud sectaria no sirve mucho en esa dirección.

b) Limitada autocritica
Ahora resulta que no hay que sentir vergüenza del socialismo? Me pregunto si habrá en Alemania gente que inste a los demás a no avergonzarse del nazismo. No hay que avergonzarse de los mas de 6 millones de rusos muertos en los campos de concentración de Stalin? De la supresión de libertades en Cuba? De los miles de muertos ocasionados por el intento de unos cuantos “iluminados” de imponer su “socialismo” mediante la revolución en los países de América Latina? Mal. El socialismo ya fue, y la izquierda tiene que ponerse a pensar en otra cosa.

Lo peor de todo es que ni siquiera queda claro que es de lo cual no se debería sentirse vergüenza. Seguimos apostando por la planificación centralizada? Por un régimen de partido único? Si no es así, entonces de que socialismo no debería uno avergonzarse? Porque lo único que uno escucha de los mas viejos, de aquellos que se resisten a evolucionar ideológicamente, es que se siguen definiendo socialistas pero cuando uno les comienza a preguntar si siguen creyendo en algunos de los componentes que lo definieron (como partido único, planificación centralizada, etc) entonces te dicen que no, que aquello estuvo mal y que hay que intentar otra cosa. Entonces, en que quedamos? Te defines socialista pero ya no crees en ninguno de sus elementos constitutivos? De que socialismo hablamos? Mayor confusión ideológica, imposible. Ni que hablar de ese socialismo del siglo XXI del que algunos despistados hablan, que se parece mas a caudillismo rancio del siglo XIX.

Ademas, ahora resulta que el socialismo chino hace que las cosas sean menos graves. La paradoja es que China tuvo que desmantelar su socialismo económico para poder crecer e ir gradualmente disminuyendo su pobreza. Es mas, como los trabajos de Amartya Sen muestran, la ausencia de libertades políticas en China permitió que hambrunas, perfectamente evitables debido a que no había escasez de alimentos, mataran millones de chinos. Porque insistir con una formula fracasada?

Lo dejo ahí por ahora pero continuare mañana. Es preocupante que ideas como estas persistan. Creo que es preciso someterlas a crítica y demostrar su debilidad en el debate público y evitar que las nuevas generaciones sean ideológicamente estafadas por sectores de la generación del 70 que fracasaron estrepitosamente en sus proyectos políticos. Importa poco que se vayan a la tumba con sus creencias anquilosadas y erróneas, pero es preciso combatirlos en el debate público pues hay sectores fácilmente radicalizables de las generaciones más jóvenes que aun encuentran seductores los argumentos simples y carentes de rigor científico que constituyen eso que llaman socialismo.

Actualización

Continúo con la discusión anterior.

c) La izquierda “principista” y la derecha “amoral”.
Esta es una variante del punto a). Las referencias a la moral revolucionaria y al “hombre nuevo” son continuas en el discurso de la izquierda atrapada en los 70’s. De ahí la comparación de Jesús con el “Che”, a pesar de que muchos difícilmente se imaginarían a Jesús ordenando la ejecución de sus opositores o matándolos con sus propias manos como lo hacia el “Che”, asunto que al parecer le preocupa muy poco a esta sacerdote radical. Me llama sumamente la atención este punto porque acerca mucho a los izquierdistas a la religión o al menos a alguna forma de ella, a pesar de su declarado ateísmo. Sobre todo porque es absurda la “pretensión” de convertir a todo el mundo a la “causa revolucionaria”, a asumir valores colectivistas y a denostar la búsqueda del beneficio personal. Que hay de malo con el individualismo? Porque pretender que todos deberíamos ser solidarios? Asumir valores solidarios y de interés por el prójimo es un asunto exclusivamente personal y no debería ser motivo de discusión desde un punto de vista de política publica. Si Betto quiere hacer su chamba, que vaya a convertir cristianos, pero tales conversiones no son admisibles más allá de la esfera estrictamente individual en una sociedad basada en el respeto a la libertad de opinión y conciencia.

d) No lea solo basura.
Por su puesto que cada uno tiene derecho a leer lo que estime conveniente. Sin embargo, cualquiera que quiera seriamente dedicarse a la actividad política debería tener un horizonte de lecturas más amplio. Solo así uno es capaz de desarrollar una actitud realmente crítica respecto a nuestras creencias políticas. Lamentablemente nuestros izquierdistas no se han caracterizado precisamente por la apertura académica. Casi siempre lecturas diferentes a las de la izquierda son rápidamente tildadas de “reaccionarias”, “burguesas” o “revisionistas”. Hay mucho apego a la exegesis de textos sagrados y a la cita de memoria, o a la lectura de literatura poca seria y muy aficionada a las teorías conspirativas. Mal. Y los pocos marxistas serios que aun quedan casi no reciben atención por nuestros izquierdistas, que en vez de Cohen, Roemer o Van Parijs prefieren a Atilio Boron.

e) La opción por los pobres no se antepone a la opción por la verdad y el respeto a la ley.
Defender a los que menos tienen no significa siempre aceptar lo que ellos hacen. La pobreza no es justificación para la violación de los derechos de los demás, así como la búsqueda de la justicia social no justifica “revoluciones” que suelen siempre estar asociadas a violaciones de los derechos de los demás. No es admisible el relativismo moral ni la ética consecuencialista, ni de izquierdas ni de derechas.