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domingo, 13 de diciembre de 2009

Paul Samuelson: 1915-2009

Paul Samuelson, probablemente el economista más importante del siglo XX, ha muerto el día de hoy a la edad de 94 años. Los dejo con una nota del New York Times y un capítulo dedicado a Samuelson en el libro “Fifty Major Economist” de Steven Pressman (Routledge, 2006).

Descanse en paz.

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Samuelson Fifty Major height="500" width="100%" > value="http://d1.scribdassets.com/ScribdViewer.swf?document_id=24046771&access_key=key-2opyuj7pwrfgmabzx3m2&page=1&version=1&viewMode=list">

domingo, 25 de octubre de 2009

Libros claves: La Metodología de la Economía de Mark Blaug

Como todo sanmarquino que se respete, buena parte de mi formación en pre-grado fue autodidactica. Viéndolo en perspectiva, no me parece que sea el método más eficiente pero en contrapartida creo que me hubiese perdido lecturas sumamente importantes en mi formación académica que no suelen ser incluidas en los programas estándar de pre-grado. Autores claves como Albert Hirschman o Joan Robinson casi ya no se estudian y uno se puede terminar perdiendo clásicos como “Filosofía Económica” o “Retoricas de la Intransigencia”.

En lo personal, uno de los libros que más ha influenciado mi forma de estudiar economía es el trabajo de Mark BlaugLa Metodología de la Economía o Como Explican los Economistas” que leí originalmente en una versión en español de Alianza Editorial allá por mediados de 1998. No había tenido la oportunidad de volver a leer este libro en estos últimos 5 años que llevo viviendo fuera del Perú, pero hace unos días atrás me llego una copia que ordene en Amazon y he vuelto a hojear sus páginas después de tiempo. Así, aunque se trate de un libro algo viejo ya, creo que amerita una breve reseña y con ello tal vez motivar su lectura por parte de estudiantes interesados en mejorar su background epistemológico.

El tema central del libro es una discusión de los enfoques que utilizan los economistas para someter al test empírico sus teorías. Para ello, el libro ofrece una discusión muy interesante de la filosofía de la ciencia desde las teorías del círculo de Viena hasta Popper, para luego revisar los principales enfoques post-popperianos incluyendo entre otros a Kuhn, Lakatos y Feyerabend. Me parece que esta es una de las secciones mejor trabajada del libro, pues permite al lector interesado seguir por su propia cuenta, además de ser muy formativa para aquellos no familiarizados con la literatura en estos temas. Uno aprende temas fundamentales como la falacia de la inducción, los criterios de demarcación entre ciencia y no ciencia, el rol de la historia de la ciencia y la tensión entre la lógica hipotética-deductiva y la famosa tesis Duhem-Quine. Uno se queda con la sensación de que no hay lonche gratis y que al final cierto pragmatismo es necesario a la hora de juzgar la validez de nuestras teorías científicas.

El libro luego discute como los economistas han incorporado estos enfoques epistemológicos en su práctica científica. Blaug hace un repaso de la historia metodológica de nuestra ciencia desde el siglo XIX, poniendo énfasis en como los economistas clásicos –influenciados por el positivismo- habían adoptado aproximaciones verificacionistas. Esto seria así hasta que en 1938 Terence Hutchison publicara su “The Significance and Basic Postulates of Economic Theory” que marcaria la introducción del popperianismo en los debates en economia (lo cual es interesante teniendo cuenta que la Lógica de la Investigación Científica de Popper no sería publicada en ingles hasta 1959). Este libro en particular surge como una reacción al llamado “Apriorismo” seguido básicamente por los economistas austriacos para los cuales la ciencia económica no era más que un sistema de deducciones puras derivadas de un conjunto de postulados los cuales no son susceptibles a verificación externa. Con la publicación del “Ensayo sobre la Metodología de la Economía Positiva” de Friedman, el Popperianismo (y sus variantes como los enfoques de Lakatos) se establecería como el enfoque epistemológico dominante en la economía, situación que se ha mantenido esencialmente hasta ahora, a pesar de haber sido sometido a una fuerte crítica entre los epistemólogos de la economía.

El resto del libro está dedicado a utilizar el enfoque de Lakatos para evaluar las principales teorías neoclásicas. Blaug evalúa la teoría del consumidor, la teoría de la empresa, las teorías de equilibro general, la teoría del capital humano, la teoría del comercio internacional, entre otras. Esta es una de mis partes favoritas del libro porque es algo así como “epistemología en acción”, y es sumamente instructivo para quienes se dedican al negocio de la investigación pues te permite entender los limites de nuestras aproximaciones teóricas y empíricas. Uno se queda con la sensación de que la teoría neoclásica es como una coladera, aunque para ser justos un análisis similar de enfoques alternativos de la ciencia económica debería arrojar un panorama mucho más desalentador.

En suma, un libro altamente recomendable. Cierto es que hay trabajos similares más actualizados, pero de lo que he visto no me parece que haya todavía alguna alternativa tan bien escrita como esta. Aunque tal vez este sesgado por lo que significo este libro en mi propio proceso de aprendizaje.

Otras lecturas

Aparte de este libro, Blaug tiene un libro de pensamiento económico con un enfoque epistemológico similar y que me gusta mucho porque no pierde el tiempo hablando de la vida de los economistas si no que se concentra en el estudio de la teoría. Otro libro interesante es el editado por Roger Backhouse a mediados de los noventa en donde se discute básicamente como el popperianismo había cedido terreno ante concepciones alternativas, sin que estas hayan logrado desplazarlo totalmente. Una evaluación reciente sobre la influencia del Popperianismo en la economia puede encontrarse en este libro editado por Thomas Boylan y Paschal O’Gorman. Otro libro interesante de Backhouse discute básicamente la epistemología económica después de Lakatos. Creo que con esto tienen suficiente para entrenerse.

lunes, 12 de octubre de 2009

Otro premio Nobel en Economía para Berkeley

Acabo de enterarme de la noticia. Elinor Ostrom y Oliver E. Williamson acaban de ser galardonados con el premio Nobel en Economia. Creo que no muchos esperaban que Ostrom sería galardonada pero ciertamente Williamson era desde hace mucho tiempo un fuerte candidato al premio. Motivo de alegría para Berkeley, sobre todo en este momento de dificultades financieras por los recortes presupuestales. A pesar de la crisis, Berkeley seguirá siendo una de las mejores universidades del planeta.

Algunos links:

http://nobelprize.org/nobel_prizes/economics/laureates/2009/

http://online.wsj.com/article/SB125534373296580027.html?mod=rss_economy

Actualizacion 1

Hoy suspendieron mi clases de political economics por la celebracion que hay respecto al Nobel otorgado a Willianmson. Hay mucha alegria por el logro. Williamson es el quinto economista de Berkeley que obtiene el Nobel. Antes lo obtuvieron Debreu, Harsanyi y más recientemente Akerlof y McFadden. Aquí va la nota de prensa que ha emitido la universidad al respecto:

http://www.berkeley.edu/news/media/releases/2009/10/12_nobel.shtml

Actualizacion 2

lunes, 7 de septiembre de 2009

Sobre ayuda con investigaciones y tesis de pre-grado

Durante las últimas semanas he recibido muchas solicitudes para hacer comentarios a propuestas de investigación y tesis de pre-grado por parte de estudiantes y egresados de economía de varias universidades del país. Quiero agradecer en primer lugar la confianza de todas las personas que me enviaron sus textos y espero que mis comentarios hayan sido útiles. Como es probable que la tendencia siga, solo quiero aprovechar este post para hacer algunas precisiones para que potencialmente estén interesados en enviarme sus textos:

a) Como comprenderán, el tiempo es un bien escaso. Si me envían algo que quieran que comente, es más probable que pueda ser de ayuda si el texto se me envía con anticipación.

b) Es más probable que sea de ayuda si el texto es sobre algún tema de microeconomía aplicada que requiera el uso de bases de datos (en especial encuestas de hogares), en especial en temas relacionados con pobreza, discriminación, desigualdad, evaluación de programas, economía laboral, economía de la salud (en particular desnutrición), economía del desarrollo, economía política y en general métodos microeconométricos aplicados.

c) Estoy más familiarizado con métodos econométricos para datos de sección cruzada y datos de panel que los de series de tiempo, por lo que no creo ser muy útil si el texto se basa en estos últimos.

d) En general, por razones de tiempo y equidad, trato de dar prioridad a la gente de universidades públicas, en especial mi alma mater.

e) Tengo especial interés en temas de ciencia política (mis campos de especialización en el doctorado son desarrollo internacional y economía política), sobre todo si implican el uso de métodos econométricos. Con gusto leeré textos de estudiantes de ciencia política, de pre-grado y post-grado, que vayan en esta dirección.

Algunos comentarios adicionales en función a mi experiencia reciente con solicitudes de ayuda:

a) No es una buena señal enviar un mail pidiendo sugerencias de temas por investigar. Por lo menos hay que darse el trabajo de identificar el nicho de investigación que uno quiere explotar.

b) A pesar de que soy consciente de que en ciertos lugares es difícil el acceso a bibliografía especializada, no me es posible responder a pedidos tipo: “puedes enviarme este listado de papers que necesito para mi bibliografía”. Como comprenderán, el costo de oportunidad es alto por acá y no puedo dedicarle tiempo a ese tipo de solicitudes. Espero comprendan.

c) Es de mucha utilidad si el interesado especifica con exactitud sobre qué aspecto de su diseño de investigación necesita comentarios. Esto es especialmente relevante si los textos son largos.

Para terminar solo quiero decir que me interesa apoyar en lo que pueda a la gente interesada en iniciarse en esto de la investigación, en especial si viene –como fue mi caso- de entornos en donde no existen recursos humanos y materiales para hacerlo. Pero en contrapartida, creo que uno espera ver genuino interés y esfuerzo por hacer un trabajo serio. Si esta última condición existe, encantado en ayudar.

domingo, 6 de septiembre de 2009

Autobiografías de economistas disidentes: Nicholas Georgescu-Roegen

Ayer publiqué un post sugiriendo evitar la lectura de economistas marginales, pensando especialmente en estudiantes de pre-grado interesados en seguir estudios de post-grado en el exterior. Con este post quiero iniciar una nueva sección en donde colgaré textos autobiográficos sobre economistas que no forman o formaron parte de la corriente principal.

Tengo el hobby de leer las biografías de autores que me llaman la atención porque tengo la impresión que es una buena forma de entender las motivaciones que llevaron a un autor determinado a interesarse por sus temas de estudio y entender un poco el contexto que este enfrentó a la hora de desarrollar su trabajo académico. En lo particular me funcionó durante el pre-grado para desarrollar cierta cultura económica.

Hoy comparto la autobiografía de Nicholas Georgescu-Roegen, uno de los padres de lo que se conoce como la “economía ecológica”. Fue discípulo de Schumpeter durante una estancia en Harvard y luego profesor de la Vanderbilt University , en donde tuvo entre sus alumnos a peruanos como Adolfo Figueroa y Jorge Osorio. De hecho su influencia es notable en los trabajos sobre economía peruana del primero. Un artículo suyo en el Oxford Economic Papers sobre mercados laborales en economías sobrepobladas me fue sumamente útil cuando andaba metido en el tema.

Para mas referencias, ver:

http://homepage.newschool.edu/het//profiles/georgescu.htm

Autobiografia de Nicholas Georgescu-Roegen height="500" width="100%" > value="http://d.scribd.com/ScribdViewer.swf?document_id=19453848&access_key=key-7x5vphkanw1nmbbtkdw&page=1&version=1&viewMode=">

sábado, 5 de septiembre de 2009

San Marcos y los economistas disidentes

La última vez que estuve en Lima di una charla en mi alma mater sobre investigación económica. Una de las cosas que me llamaron la atención es esta suerte de predilección de una parte de los profesores de la facultad de economía de San Marcos por referirse a autores “alternativos” dentro la ciencia económica. Por ejemplo, me enteré que los profesores se juntaban en un taller para discutir un libro de Anwar Shaikh, quien estuvo de visita dando un seminario hace poco.

El asunto es que uno de los “consejos” que sugerí a los estudiantes en mi exposición era no perder el tiempo en literatura marginal dentro de la profesión, que deberían enfocarse en aprender y dominar los enfoques más importantes dentro de lo que se conoce como el “mainstream”. La razón es bastante simple: hay mucho que aprender de la literatura predominante en la academia que enfocarse en autores marginales no tiene un pay-off muy alto, sobre todo si la intención es seguir estudios de postgrado en el exterior. Así, al menos el objetivo sea hacer un doctorado en alguno de estos programas alternativos como el de la New York School for Social Research (rankeada muy bajo entre los departamentos de economía), no tiene mucho sentido gastar energía en ello. Una vez con postgrado en la mano, supongo que uno puede leer lo que le dé la gana, pero antes de ello el costo de oportunidad de leer a los marginales de la profesión es alto.

En lo personal, no conozco la obra de Shaikh y para ser sinceros siento que no me pierdo nada con ello. Diferente sería el caso si es que desconociera los producido por gente como Acemoglu o Persson que están moviendo la frontera en la literatura de economia política, o los trabajos de Duflo y Banerjee quienes hacen lo mismo en la literatura de desarrollo económico, o los de Imbens y Heckman en econometría, y así los trabajos producidos por muchos autores importantes que forman parte del maistream.

Ahora, también es cierto que hay marginales y marginales. Si uno lee a autores marginales que publican en journals como el Review of Radical Political Economics, entonces me parece que mi consejo es válido. Pero hay disidentes que publican en journals de prestigio en la profesión y enseñan en universidades reconocidas, como Roemer, Marglin, Bowles o Bardhan, gente que es critica al mainstream pero que son rigurosos y analíticamente solventes en su producción académica.

Ese fue el sentido de mi comentario aquella vez. Supongo a que a muchos en el auditorio no les gusto, pero era previsible. Y es que hay una tradición muy fuerte en San Marcos, y me parece que en el Perú en general, de enseñar a los estudiantes a desconfiar de la teoría estándar aun cuando estos recién se están familiarizando con ella. Me parece una práctica arriesgada y deshonesta en no pocos casos, pues no es poco común que detrás de aquello estén las limitaciones del profesor para comprender realmente las implicancias de la teoría economica dominante.

Con esto no quiero decir que no tiene valor leer a disidentes. Me parece que es solo es un asunto de énfasis. Si un estudiante interesado en hacer estudios de postgrado en el exterior se dedica a leer a Marglin o Shaikh todo el día, tendría mis dudas sobre si ello es una buena estrategia. Pero si lee a estos autores en su tiempo libre o en la combi mientras anda con su Mas-Colell o su Wooldridge en la biblioteca, supongo que la cosa es distinta.

Solo un consejo, salvo mejor parecer.

martes, 7 de julio de 2009

Charla en San Marcos: “La investigación económica: un poquito de econometría y mucho de imaginación”

Este viernes 10 de julio estaré dando una charla en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNMSM, mi alma mater, a las 6 de la tarde en el Salón de Grados (me imagino). La charla está pensada para estudiantes de economía de últimos años con inquietudes académicas, pensando sobre todo en los retos que estudiantes de San Marcos (y las universidades públicas en general) deben enfrentar a la hora de competir en el mercado laboral académico. También contare algo de las cosas que ando investigando.

Como dice Melcochita, ¡no vayan!

Actualizacion

Comparto la presentacion en power point de aquel dia. Gracias a Freddy Rojas (International Monetary Fund), y a Raul Jimenez (Universidad Torcuato Di Tella) por los comentarios y sugerencias al texto original de la presentacion. Gracias tambien a los profesores Juan Manuel Garcia, Hugo Sanchez y Napoleon Medrano de la Facultad de Ciencias Economicas de la UNMSM por la organizacion del evento.

La Investigacion Economica: un poco de econometria y mucha imaginacion

lunes, 9 de febrero de 2009

60 minutos con Kenneth Arrow y Thomas Schelling, premios Nobel de economía, sobre Cambio Climático

Una de las cosas que más extraño del Banco Mundial era el hecho que todas las semanas habían conferencias y Brown bags sobre todo tipo de temas relacionados con la economía del desarrollo. Tuve la suerte de estar en conferencias de Joseph Stiglitz, Douglass North, Robert Solow, Micheal Spence, y Thomas Schelling, entre los premios Nobel de economía. Tambien en eventos con estrellas de la profesión como Daron Acemoglu, James Robinson, Esther Duflo, Micheal Kremer, Allan Drazen, Dani Rodrik, Jhon Roemer, Pranab Bardhan, entre otros. 

Aquí va una conferencia hecha en el Banco con Arrow y Schelling sobre cambio climático. Ahora que escucho mas del tema debido a los intereses académicos de los profesores de mi departamento, nada mejor que empezar a familiarizarse con el mismo a partir de las reflexiones de dos de las mentes más grandes de la profesión.

http://info.worldbank.org/etools/docs/voddocs/1013/2249/hi.htm  

viernes, 17 de octubre de 2008

Geografía y teoría económica: A propósito del premio nobel en economía para Paul Krugman

He deserves it”. Esto fue lo que me respondió Brian Wright, mi profesor de economía del bienestar aplicada en Berkeley, al preguntarle sobre el premio nobel en economía otorgado hace unos días a Paul Krugman. No cabe duda que Krugman es una de las mentes más brillantes de la profesión –prosiguió Brian- para luego contarnos una sabrosa anécdota, muy motivadora para quienes estamos metidos en este hobbie caro e ingrato que le llaman ciencia.

Cuenta Brian que a fines de los 70 su esposa estaba en Yale haciendo un post-doctorado y que un día esta se encontró en la estación de trenes a un joven economista que le contó –algo deprimido- que varias revistas a las que había sometido artículos suyos le habían enviado cartas de rechazo y que la universidad de Yale había decidido no otorgarle una plaza académica. La mujer de Brian se quedó con la imagen de aquel joven apesadumbrado por su mala fortuna. Ese pobre muchacho era ni más ni menos que el mismísimo Paul Krugman! Si Brian pretendía prepararnos para el ingrato mundo de la academia, en donde la tasa de rechazo de un artículo es cercana al 70%, creo que por lo menos esta vez acertó con el ejemplo de Krugman.

Dejando las anécdotas de lado, conviene comentar un poco las ideas por las cuales Krugman ha sido elevado a esa suerte de Olimpo intelectual que es el Nobel. En particular, una de las contribuciones más importantes de Krugman han sido sus trabajos en el campo de la geografía económica. De hecho, Krugman es considerado como uno de los exponentes más importantes de la llamada “Nueva Geografía Económica”. Este enfoque tiene origen en su libro “Geography and Trade”, publicado originalmente en 1991, complementado posteriormente por una serie de artículos y libros, en especial el libro “The Spatial Economy: Cities, Regions and International Trade” (Fujita, Krugman y Venables 1999).

De acuerdo con Krugman, la “Nueva Geografía Económica” basa su programa de investigación en las dos preguntas clásicas de la economía espacial (Moncayo 2001):
• ¿Por qué se concentra la actividad económica en una determinada localización en vez de distribuirse uniformemente por todo el territorio?
• ¿Qué factores determinan los sitios en los que la actividad productiva se aglomera?
A estas interrogantes, Krugman añade la siguiente:
• ¿Cuáles son las condiciones para la sostenibilidad o la alteración de tales situaciones de equilibrio?

En el fondo, las preguntas planteadas por Krugman no expresan otro cosa que la inquietud por entender las desigualdades espaciales características del mundo real. De hecho, como afirman Henderson, Shalizi y Venables (2000), “The most striking factual the economic geography of the world is uneven distribution of activity”. Si ello es así, entonces la pregunta relevante en términos de nuestra discusión puede plantearse como sigue:
Why do these spatial inequality exist, and why are spatial differences in land rents and mages not bid away by firms and individuals in search of low cost or high income locations?” (Herderson, Shalizy y Venables 2000).

Para Krugman, la solución de esta pregunta pasa por entender los factores que explican la concentración espacial. Para ello, este autor ha construido diversos modelos en los que analiza la interacción entre las fuerzas que favorecen la concentración (llamadas “fuerzas centrípetas”) y aquellas que estimulan la desconcentración (conocidas como “fuerzas centrífugas”). Estas pueden verse en el siguiente cuadro:

Según Krugman (1999), las “fuerzas centrípetas” listadas en la primera columna son las tres clásicas fuentes marshallianas de economías externas. Un amplio mercado local crea, por un lado, eslabonamientos hacia atrás (esto es, lugares en mejor acceso a mercados amplios son preferidos para la producción de bienes sujetos a economías de escala) y, por otro, eslabonamientos hacia atrás (un amplio mercado local sirve como base para la producción de bienes intermedias, disminuyendo los costos por la corriente de productores. Asimismo, la concentración industrial sirve como base para un mercado de trabajo denso, especialmente para las destrezas especializadas, debido a que es mucho más fácil para los trabajadores encontrar empleadores y viceversa. Adicionalmente, la concentración local de la actividad económica puede crear economías externas puras a través de las “information spillovers”.

La segunda columna del cuadro contiene las “fuerzas centrífugas”. Los factores inmóviles, como por ejemplo la tierra y los recursos naturales, van en contra de la concentración tanto por el lado de la oferta (alguna producción podría ir donde están los trabajadores), como por el lado de la demanda (factores dispersos crean mercados dispersos, y alguna producción podría tener un incentivo para localizarse cerca de los consumidores). Concentraciones de la actividad económica, incrementan la demanda por tierra local, elevan la renta de la tierra y también desalientan la concentración adicional y las concentraciones de la actividad económica pueden generar deseconomías externas puras como la congestión.

De esta manera, la concentración de la actividad económica es resultado de la tensión, entre las fuerzas centrípetas y centrífugas. Ello determinará la estructura espacial que se moldee en una economía determinada.

Todo lo discutido puede resumirse, siguiendo a Fujita, Krugman y Venables (1999), en dos grandes ideas:
The first idea is that, in a world where increasing returns and transport cost are both important, forward and backward linkages can create a circular logic of agglomeration. That is, other things being the same, producers want to locate close to their suppliers and to their customers –which means that they want to locate close to each other. The second idea is that the immobility of some resources – land certainly, and in many cases labor-acts as a centrifugal force opposes the centripetal force of agglomeration. And the tension between these centrifugal and centripetal forces shapes evolution of the economy’s special structure”.

De esta forma podremos disponer de un menú de opciones a la hora de modelar teóricamente esta problemática menú que surge de las diversas combinaciones entre fuerzas centrípetas y centrífugas. De hecho Krugman ha hecho esto en los diversos trabajos que ha venido publicando desde su trabajo seminal de principios de los noventa.

Esta visión puede ser complementada con el trabajo de Henderson, Shalizi y Venables (2000), quienes resaltan, además de las fuerzas que llevan a la concentración, los resultados de dicho proceso. El cuadro siguiente presenta esta visión.

Si las fuerzas de aglomeración operan primariamente dentro de una industria particular y los factores son móviles, entonces el resultado será la aglomeración de industrias en locaciones especializadas. Las diferencias interlocacionales de los precios de los factores son pequeñas porque cada uno de estos centros solo contienen una pequeña fracción de posibles actividades, y porque muchos factores son móviles (celda superior izquierda del cuadro 2).

En el otro extremo, si los eslabonamientos en un nivel muy amplio y si los factores (especialmente el trabajo) son inmóviles, entonces la aglomeración (cuando esta ocurre), podría estar asociada con desigualdades en los precios de los factores y en los ingresos reales (celda inferior izquierda).

Entre ambos extremos, se encuentra, por un lado, la formación de ciudades y, por el otro, la tensión entre las ventajas comparativas y los clusters industriales. La primera es producto de la combinación de fuerzas de aglomeración amplias conjuntamente con débiles fuerzas de dispersión mientras que la segunda es resultado de la combinación inversa.

La “Nueva Geografía Económica” ha sido criticada por no resolver el viejo problema de la aglomeración originaria. ¿Por qué la especialización y la concentración se producen en una determinada localidad y no en otra? Así, se ha identificado como una falencia de la propuesta teórica de esta escuela el hecho de que no dé cuenta de la pregunta señalada líneas arriba, y que se tenga que apelar a la noción de “accidente de la historia” para salir del apuro. Sin embargo, creo también que en realidad dicha salida es innecesaria. Estos modelos no han sido formulados con el propósito de dar cuenta del problema de la acumulación originaria, por lo cual es epistemológicamente incorrecto sostener dicha crítica. El “accidente de la historia” al que se recurre puede ser fácilmente reemplazado por otros factores explicativos relacionados con elementos propios de la organización política y social sobre la que descansa el sistema económico.

Sin duda, estamos frente a un campo de investigación económica fascinante y de enorme relevancia para un país tan heterogéneo geográficamente como el nuestro. Uno de los que más ha trabajado en esa dirección ha sido el profesor Gonzales de Olarte, aunque un poco mas desde una perspectiva de economía regional. En otro post comentare algunas de las cosas que sobre el tema se ha escrito en el país.

miércoles, 8 de octubre de 2008

Sobre marxismo, horas de trabajo y epistemología: respuestas a Carlín

Acabo de leer la respuesta de Carlín a los comentarios que hiciera a su propuesta en este post. Lo primero que debo hacer notar, es que en mi post anterior reconocí no haber leído su libro. Es algo de lo que no me puede culpar: cuando se publico el libro yo ya no vivía en Perú y tampoco tuve conocimiento del mismo entre los colegas. Sin embargo, si vi la entrevista que lo hizo Giacosa a Carlin sobre el tema, la misma que Carlín estima expone el núcleo de su propuesta.

1. Sobre la evidencia empírica. Carlin, sin ofrecer un argumento convincente al respecto, afirma que las horas anuales no son una buena medida del fenómeno en cuestión. Luego sugiere que los datos de Maddison, los únicos que nos permiten hacer un análisis comparativo entre países, llevan al error, amparándose para ello en un par de estudios. En particular, menciona lo siguiente:
“Para el caso de Estados Unidos, Juliet Schor, en ”Overwoked American”, hace una exhaustiva revisión crítica de la estadística, y demuestra que cifras como las que cita ahora Maldonado llevan a equívoco, y que la tendencia es, clara y concluyentemente, al aumento de las jornadas de trabajo”.

Carlín debe explicar mejor lo anterior si es que pretende discutir seriamente con argumentos. En particular, sería necesario argumentar en qué medida las cifras que mencione nos inducen a una percepción errónea del problema. Más aun, si fuera cierto que existe evidencia basada en una mejor aproximación metodológica que sugiere un patrón distinto para el caso de USA que el que sugieren las cifras que presente, quedaría aun pendiente el explicar lo que ocurre para el caso de los demás países. Digo si fuera cierto porque lo cierto es que el estudio de Juliet Schor ha sido tipificado por Kristin Roberts y Peter Rupert de la Federal Reserve Bank of Cleveland como “falaz”. En particular, estos autores consideran que el número de horas no cambio sustancialmente entre mediados de los ochentas y noventas, pero lo que si ocurrió es que hubo un cambio en la composición del trabajo que se explica básicamente por el número de horas trabajadas por las mujeres en el mercado laboral. El estudio en cuestión se encuentra en el link siguiente:
http://www.clevelandfed.org/Research/commentary/1995/0115.pdf

Respecto al otro estudio, no he encontrado referencias entre economistas al respecto. Voy a ver si en algún momento puedo revisar el libro en mención para comentarlo.

2. Respecto a la teoría de Marx, Carlín recurre a una de las típicas estratagemas inmunizadoras a las que recurren los marxistas para explicar la falta de evidencia empírica para la hipótesis de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia. Dice Carlín:
“La evidencia empírica, que tanto preocupa a Maldonado, no muestra, en efecto, que la tasa de ganacia baje. Por mi parte, a manera de ejercicio, hice una revisión de la tasa de ganancia de las 500 empresas listadas en la revista Fortune durante 50 años, y, en efecto, no se presenta una reducción significativa de la tasa de ganancia. Pero el problema está en que no hablamos de ”la baja de la tasa de ganancia”, sino de ”la tendencia a la baja de la tasa de ganancia”, que es cosa distinta. La tendencia existe, y justamente porque existe, el capital se ve obligado a hacer varias cosas (todas ellas minuciosamente listadas y analizadas por Marx) PARA QUE NO BAJE.”

Entonces, la ausencia de evidencia empírica es tomada como una prueba de que el fenómeno en cuestión existe. No observamos dicha tendencia precisamente porque los capitalistas hacen todo lo posible para que ello no ocurra. Supongamos que eso es cierto. Veamos lo que nos dice Carlín luego:
“Las teorías científicas no pueden descartarse porque “no exista evidencia empírica” como parecen creer Maldonado y todos los académicos positivistas. Si así fuera, nadie tendría que haber hecho caso a Einstein, que elaboró una teoría que recién muchos años después pudo recoger evidencia empírica, ni tampoco a la teoría de las cuerdas, cuya evidencia empírica recién se intenta recoger hoy, con el costoso experimento del colisionador de Hadrones, que, por otra parte, ha sufrido serios tropiezos.”

OK. Podríamos decir, para no ser severos con Carlin, que lo que sucede es que en realidad estaríamos frente a lo que Lakatos llamaba un programa de investigación teóricamente progresivo pero no empíricamente progresivo. Es decir, una teoría que predice nuevos hechos no considerados por teorías anteriores pero que, en el momento, carece de evidencia empirica que los soporte. Ese fue el caso de las teorías de Einstein y la teoría de las cuerdas, pero es un exceso poner una teoría tan vieja y discutida como la de Marx en el mismo lugar. Sobre todo porque no es cierto que la teoría de Marx sea en la actualidad una teoría teóricamente progresiva en el sentido de Lakatos. Y no puede ser asi porque diversos académicos han mostrado las debilidades de la teoría en cuestión. En particular, un economista japonés mostró formalmente hace más de 50 años que, contrario a lo que creía Marx, la tasa de ganancia tendría tendencia creciente. Es lo que se conoce en la literatura como el Teorema de Okishio. Una presentación didáctica puede encontrarse en wikipedia:
http://en.wikipedia.org/wiki/Okishio%27s_theorem

Este teorema es aceptado por reputados economistas marxistas, como por ejemplo John E. Roemer (Ver por ejemplo su libro “A General Theory of Exploitation and Class”).

La mayoría de los (pocos) economistas marxistas dedicados a la teoría no tienen problema en reconocer que la llamada ley de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia carece de validez teórica y empírica. Y no hacen mucho drama de ello porque trabajan en otras aéreas en donde la tradición marxista, unida a nuevos y potentes instrumentos conceptuales, pueden contribuir a una mejor comprensión del capitalismo. Son los marxistas del verso los que se resisten a reconocer que este aspecto de la teoría marxista es inconsistente teórica y empíricamente. Por ejemplo, el filosofo Van Parijs escribió un artículo a principios de los ochenta tratando de defender la teoría en cuestión. Ver “The Falling-Rate-of Profit Theory of Crisis: A Rational Reconstruction by Way of Obituary” aqui:
http://rrp.sagepub.com/cgi/content/abstract/12/1/1

Entiendo que Carlín trate de defender la teoría en la que se basa para defender su propuesta. Lo cierto que esa teoría es considerada como falsa por la mayoría de los economistas marxistas que se dedican en serio a la investigación académica. Yo no creo que Carlín deba basarse en Marx para su propuesta de la reducción de la jornada laboral. Aquí Marx parece restar más de lo que aporta. Un poco menos de marxistas poco serios como Atilio Boron y un poco mas de marxistas rigurosos como Roemer (ver su libro “Un Futuro para el Socialismo”) en nuestras lecturas podría llevarnos por mejor camino.

domingo, 10 de agosto de 2008

Sobre la “irracionalidad”: A propósito de los chavistas

Hace un tiempo discutía con una amiga respecto a la situación de Venezuela y el apoyo que tiene Chavez de parte de un segmento amplio de la población. Siempre me ha sorprendido la facilidad con la que mucha gente trata de ignorantes y/o irracionales a los seguidores de Chavez, no sin cierto desdén. Muchos, de paso, aprovechan para cuestionar la forma en que la ciencia económica entendemos el tema de la racionalidad, critica que por extensión se hace a gente que trabaja con modelos inspirados en la teoría económica moderna en otras ciencias como la ciencia política basada en los modelos del rational choice. Me asombra mucho que gente inteligente de plano descarte aproximaciones basadas en el rational choice sin tener ningún argumento sólido más que el decir que la realidad es mas compleja, pero ya discutiré eso en otro post.

Bueno, volviendo a los chavistas, entiendo que el asunto se refiere a que como es posible que los venezolanos apuesten por Chavez siendo cierto que tal y como esta haciendo las cosas no se obtienen los resultados de los que alardea el régimen (ver mi post anterior sobre Venezuela aquí). Ante este punto hay dos posibles respuestas: a) el argumento de que la gente no es racional, o, b) podría argumentarse también que la gente sigue siendo racional, ante lo cual tendríamos que extender la visión tradicional sobre racionalidad que se impuso desde la economía neoclásica y que ha contagiado a otras ciencias. Confieso que no estoy muy seguro cual de las dos posturas me parece mas atractiva, pues ciertamente hay conductas que uno tipificaría claramente como irracionales (como por ejemplo, la defensa cerrada e ideológicamente nublada del chavismo de la que muchos socialistas del siglo XXI hacen gala). Lo que si se, es que ha habido muchos esfuerzos de frontera entre la psicología, sociologia y la economía que han venido estudiando las conductas que tradicionalmente consideramos irracionales bajo un marco de racionalidad pero en un contexto de información incompleta e imperfecta con costos de administración de la información, conocidos en general como “racionalidad acotada”.

En la literatura especializada hay diversos modelos de que se elaboran con estos propósitos, como los autómatas celulares o las redes neuronales, entre otros, y se utilizan para explicar fenómenos como la adopción de modas, la aparición de crisis financieras internacionales o las revoluciones socialistas como la bolchevique. En este caso particular, uno podría pensar que los ciudadanos venezolanos o algunos de los simpatizantes externos son agentes con pensamiento categórico y tipifican –a partir de la información disponible en un momento inicial más sus creencias y valores- una política del régimen según su grado de efectividad como “buena”, “regular” o “mala”. Supongamos que en esta situación inicial la política es efectivamente “buena” y se revela como tal para todos los agentes (lo cual no implica que todos la vean así, porque las creencias y valores juegan un rol importante y una política “buena” no es considerada como tal por todos por factores ideológicos o lo que sea). Dado que la información es costosa en términos de administración, los agentes no actualizan sus creencias en todo momento del tiempo. Así, podría ser que esta política que en algún momento se revelo como “buena” para la mayoría de los agentes se empiece a deteriorar y ahora se empieza a revelar como “regular”, pero ello no modifica la percepción de la mayoría de los agentes debido a los costos.

La idea básica es bastante sencilla: actualizar la información tiene beneficios importantes pero también costos, por lo que los agentes no actualizan la información a menos que consideren que los beneficios de actualizarla son mayores que el costo que eso implica. Solo cuando ello ocurre, los agentes actualizan sus creencias. Como resultado de ello, uno puede entender porque existen muchas creencias que no son consistentes con la evidencia empírica que todavía persisten siendo lugares comunes en discusiones sobre política y economía.

En este caso particular, esta literatura nos brinda herramientas formales que nos ayudan a comprender estas desviaciones de la “racionalidad”. La literatura experimental y los modelos computacionales de racionalidad acotada han venido tratando de testear este tipo de hipótesis. Es una área bastante nueva, así que habrá que esperar un poco para tener un cuerpo de conocimientos más sólidos al respecto. Mientras tanto, algunas ideas tenemos que nos muestran que conductas como las discutidas sobre Venezuela no deberían causarnos mucha sorpresa.

Los interesados en esta literatura, pueden revisar el paper "Thinking Through Categories" de Sendhil Mullainathan (disponible en http://www.haas.berkeley.edu/finance/cat3.pdf ), profesor de economia de la Universidad de Harvard, quien ha estudiado mucho sobre los links entre la psicología y la economía.

Los interesados en pobreza, pueden ver el articulo de Esther Duflo “Poor but rational” (disponible en http://econ-www.mit.edu/faculty/download_pdf.php?id=516 ).

Aquí en Berkeley hay un grupo importante de gente trabajando en la frontera entre la psicología y la economía. De hecho hay un field sobre el tema compuesto por un primer curso teórico dictado por una estrella en el tema como es Matthew Rabin, quien me estará enseñando Micro I del doctorado. El syllabus de este curso lo pueden encontrar en este link:
http://emlab.berkeley.edu/users/webfac/rabin/219A_F07.shtml

Y un curso empírico dictado por Stefano DellaVigna. Los materiales del curso lo encuentran aquí:
http://emlab.berkeley.edu/users/webfac/dellavigna/e219b_sp07/e219b_07.shtml