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domingo, 19 de octubre de 2008

La sociedad sigma con heterogeneidad geográfica y un sistema centro-periferia

Luego de analizar las implicancias del esquema centro-periferia y el rol de las condicionantes geográficas, integremos nuestra discusión dentro de la teoría de la sociedad Sigma desarrollada por el profesor Figueroa en su trabajo “La Sociedad Sigma. Una teoría del desarrollo económico”. Todo lo aquí escrito esta en versión borrador, pero espero motive alguna discusión respecto a cómo teorizar la sociedad peruana incorporando el rol de la heterogeneidad geográfica.

Sigma es una sociedad abstracta multicultural y multiétnica. En esta sociedad abstracta los agentes participan en el intercambio social dotados de activos económicos, políticos y culturales. Dichos activos están desigualmente distribuidos en el espacio, lo cual condiciona una desigual distribución de las capacidades y de los derechos, tanto a través del espacio de la sociedad como internamente en las regiones. Dicha situación crea una estructura jerárquica entre los individuos de una región y entre los individuos de las diversas regiones, expresado ello en la existencia de distintas clases de ciudadanos, de grupos con diferentes status social.

En esta sociedad abstracta existen 2 tipos de regiones: el centro y la periferia. El centro produce productos industriales y servicios, y la periferia produce recursos naturales. El centro tiene una economía basada en economías de escala en la industria con economías de aglomeración y externalidades sobre cuya base se generan rendimientos crecientes de escala que refuerzan su posición hegemónica. El centro concentra actividades económicas de naturaleza oligopólica y de competencia monopolística.

La periferia, por su lado, tiene una economía basada tanto en la renta de los recursos naturales como en actividades agrícolas de subsistencia. Estaremos frente a la Periferia Exportadora en el primer caso, cuando las actividades productivas desarrolladas utilizan una tecnología intensiva en capital, lo cual genera una débil demanda de trabajo, teniendo escasa repercusión en los mercados de bienes y factores. Dado que produce recursos naturales, no ha generado eslabonamientos en la producción. Por otro lado, llamaremos Periferia de Subsistencia a aquella periferia en donde se realizan actividades agropecuarias no intensivas en capital. La baja productividad de la misma genera una economía de subsistencia.
El centro no exporta productos industriales por lo que las divisas generadas por la periferia exportadora sostienen la actividad industrial del centro.

Sigma es una sociedad geográficamente heterogénea. En el caso del Centro, la presencia de un entorno geográfico favorable condiciona positivamente el asentamiento de la población y la localización de las actividades productivas industriales debido a la actuación de las condicionantes geográficas como el clima, la altitud, la temperatura, y otros factores naturales, sobre la operación de las fuerzas tendientes a la aglomeración. Por su parte, la Periferia cuenta con un entorno geográfico adverso y altamente fragmentado, lo que deriva en una alta dispersión poblacional, elevados costos de transporte y una alta dificultad para el desarrollo y la integración de los mercados. A su vez, dicha heterogeneidad geográfica permite el desarrollo de yacimientos de recursos metálicos y no metálicos, cuya exportación produce una alta renta a la vez que no genera eslabonamientos productivos en la región.

Sigma es una sociedad “sobrepoblada”. El stock de capital disponible no permite incluir bajo relaciones de producción capitalistas a la totalidad de la fuerza laboral. Sólo una fracción de la misma se ubica en el llamado “sector de capitalista”. La otra fracción se inserta en el llamado “sector de subsistencia”. La composición y el grado de inserción en el mercado de trabajo por parte de la fuerza laboral varían a través del espacio, lo cual se debe a la desigual penetración del capital en los espacios regionales de Sigma. Así, las relaciones capitalistas están más desarrolladas en la “región central” que en las “regiones periféricas”.

En esta sociedad abstracta el sistema de mercado opera con mercados walrasianos y no walrasianos. Entre los primeros tenemos los mercados walrasianos con estructura de mercado oligopólica y de competencia monopolística. Los últimos incluyen los mercados de crédito, trabajo y seguros. Sin embargo, todos estos mercados están desigualmente desarrollados a través del espacio de Sigma. En general, tanto los mercados walrasianos como los no walrasianos estarán más desarrollados en el centro mientras que son incompletos o no existen en las regiones periféricas.

En la sociedad Sigma los agentes se guían por su racionalidad de homo oeconomicus. Los capitalistas buscan 2 objetivos particulares: mantener su posición social y maximizar las ganancias. Así, los capitalistas invertirán sus capitales en aquellas regiones en donde su rentabilidad sea máxima. De esta manera, y a nivel agregado, el capital adquirirá una lógica espacial. Dicha lógica condicionará que determinadas regiones acumulen mayores stocks de capital que otras, dada la naturaleza de las actividades productivas que en ella puedan realizarse. Así, el proceso de acumulación será desigual a través del espacio. Dadas las condiciones anteriormente señaladas, el centro ofrecerá una mayor tasa de beneficio para las actividades industriales que para las actividades extractivas mientras que en la periferia exportadora se cumplirá la relación inversa. En el caso de la periferia de subsistencia no se cumplirán ninguna de las dos; es decir, no son rentables ni las actividades extractivas intensivas en capital ni las actividades industriales.

¿Cuál es el rol del Estado en Sigma? La proposición teórica que defenderemos aquí es que el comportamiento del estado es endógeno a la lógica espacial de la acumulación del capital. Así, el Estado reforzará con su accionar la centralización productiva y acentuara las disparidades regionales de bienestar a través de la distribución espacial de los medios que permiten la expansión de los derechos y la generación de las capacidades. Esta proposición puede sustentarse por medio de las siguientes razones (Gonzáles 2000):

a) La concentración económica espacial de las actividades industriales y la población facilitan la aparición de estructuras de mercado imperfectamente competitivas que el estado tiene que regular, sujeto a presión de fuertes grupos de interés económico que pugnan por impuestos y gastos fiscales que los favorezcan.

b) La dispersión geográfica de la periferia y el predominio de actividades primarias con rendimientos constantes o decrecientes definen una relativa debilidad económica y política de la periferia.

c) La concentración económica espacial favorece la centralización fiscal. Así, la recaudación de impuestos es mayor en el centro que en la periferia, lo cual refuerza el centralismo político del sistema.

d) La concentración de la población en el centro hace de él la principal plaza electoral lo cual condiciona la asignación del gasto público. Así, el estado distribuirá espacialmente el gasto teniendo en cuenta el impacto del mismo en términos de la conservación del poder para el grupo que lo controla.

Dadas estas condiciones, el Estado actuará como agente reforzador de la acumulación espacialmente centralizada del capital, lo cual incidirá indirectamente en la distribución espacial del bienestar. Asimismo su accionar tendrá un efecto directo sobre esta distribución pues la asignación espacial del gasto público condiciona la provisión de los servicios sociales básicos y la inversión social y productiva que condiciona la expansión de los derechos y la generación de capacidades.

¿Cómo se reproduce Sigma? A través del tiempo se observará un nivel de producto y un resultado distributivo como consecuencia del proceso económico. Dada la distribución espacial inicial de los activos sociales y la configuración originaria del centro del sistema, se tendrá que la dinámica de la acumulación espacial del capital en Sigma conllevará a una distribución espacial del ingreso y el bienestar a la par de un nivel de producto cuya generación adquirirá también una dimensión espacial. Este proceso será marcadamente desigual a través del espacio debido a que la lógica espacial del capital se caracteriza por ser marcadamente concentradora, resultado natural del predominio de las fuerzas de aglomeración sobre las fuerzas de dispersión y de la influencia de los condicionantes geográficos sobre éstas. Así, el centralismo es endógeno a la lógica espacial del capital adquiriendo el bienestar una distribución espacial no aleatoria.

A partir del marco teórico se pueden derivar algunas predicciones y observaciones empíricas. En una sociedad Sigma geográficamente heterogénea y con un sistema centro-periferia deberíamos observar que:

a) El desarrollo regional tiende a ser desigual. El centro acumulará más y a mayor velocidad que la periferia. La menor inversión relativa de la periferia se debe a que el centro concentra su ahorro por las mayores rentabilidades ocasionadas por las economías de aglomeración (economías de escala y externalidades, menores riesgos, y el tamaño de la demanda).

b) La concentración de los ingresos, tanto en la distribución funcional como en la personal, será marcada. Este proceso tiende a reproducirse y acentuarse a través del tiempo. Así, el centralismo es endógeno a la lógica espacial del capital. De esta forma la desigual distribución de las capacidades y de los derechos de los individuos por un lado, y las desigualdades productivas generadas por el proceso centralizado de acumulación de capital, afectan en última instancia las posibilidades de los individuos que residen en las regiones periféricas de acceder a las libertades de acción y de decisión.

c) La sociedad Sigma funcionará con exclusión. Esta exclusión tendrá 2 dimensiones: la exclusión intrarregional y la exclusión interregional. Dada la heterogeneidad de los agentes, en cada región se observará exclusión de los agentes con menores stocks de activos sociales en su conjunto de derechos de participar en los intercambios de los mercados básicos. Por otro lado, a través de las regiones se observará la exclusión de agentes que, a pesar de disponer el mismo stock de activos sociales que un agente incluido en la región centro, serán excluidos por la inexistencia de los mercados básicos o su poco desarrollo. Aquí, vivir en la periferia restringe las capacidades y las libertades reales que pueden disfrutar los individuos. Esta situación adquiere una dimensión particular en el caso de la población indígena, a la postre la población ubicada en la base de la pirámide social. Así, se deberá observar una estrecha relación entre la ubicación geográfica de ésta población y su acceso relativo al bienestar. El escaso desarrollo de las actividades intensivas en trabajo, debido a las adversas condicionantes geográficas del medio, no permitiría la inclusión de esta población en los mercados básicos, escasamente desarrollados debido a la poca penetración del capital, lo cual restringiría severamente su acceso al bienestar. Asimismo, el no constituirse en una demanda atractiva para la inversión en actividades industriales, no generaría incentivos para el desarrollo en actividades intensivas en trabajo. Por otro lado, su relativamente poca capacidad para influir sobre el Estado derivaría en una baja asignación del gasto para servicios sociales básicos que les permitiría extender sus derechos y ampliar sus capacidades.

d) La abundancia de recursos naturales en la periferia, producto de la heterogeneidad geográfica característica de la misma, no se constituiría en un factor que dinamice el desarrollo de la región. La lógica de los capitalistas los llevaría aprovechar rentísticamente dicha abundancia, sin generar eslabonamientos productivos. De esta manera, se deberá observar que en la periferia no se desarrollaran actividades productivas que permitan la integración de la población en los mercados de bienes y factores, con las consecuencias negativas que esto tiene sobre las condiciones de vida de las mismas. Así, la abundancia relativa de recursos no se traducirá en mejores niveles de vida para los habitantes de la periferia.

e) Dada la lógica espacial del capital, se deberá observar que en el centro los niveles de desigualdad serían mayores que en la periferia, a la par que los niveles de pobreza serán menores. Ello se debería a la desigual penetración del capitalismo en los espacios regionales de Sigma. Así, el escaso desarrollo del capitalismo en la periferia se expresaría en niveles elevados de pobreza, ello debido al escaso desarrollo de los mercados. Por otro lado, el mayor desarrollo relativo del capitalismo en el centro se expresaría en mayores inequidades, debido a la naturaleza intrínsecamente desigualadora del sistema.

El predominio del centro se acentuaría a través del tiempo, limitando con ello el desarrollo de la periferia. Ello sería así tanto por la operación de las fuerzas tendientes a la concentración como a la lógica del Estado. En este último caso se debería observar en Sigma una asignación espacial del gasto público altamente concentrada en el centro, debido a su importancia política. Esta distribución del gasto afectaría indirectamente el bienestar de la población debido a la baja inversión productiva estatal en la periferia y directamente por la asignación presupuestal del gasto en servicios sociales básicos.

Recursos naturales y heterogeneidad geográfica en el sistema centro-periferia peruano

Sigo con algunas reflexiones sobre geografía económica, a partir de mis post anteriores motivados por el Nobel otorgado a Krugman.

En la configuración espacial del sistema centro-periferia peruano han jugado un rol importante la extrema heterogeneidad física y diversidad ecológica del país. El Perú cuenta con tres macrorregiones naturales y ocho pisos ecológicos, lo cual ha permitido una enorme variedad de flora y fauna, así como importantes yacimientos mineros, elementos que han condicionado los patrones de asentamiento de la población y de localización de las actividades productivas.

La macrorregión costa cuenta con 57 valles intercaladas en una franja desértica. El acceso al mar y la presencia de valles cultivables con climas templados-cálidos han favorecido el asentamiento de la población y el desarrollo de actividades industriales debido a la concentración de la demanda y el tamaño de mercado. Por su parte la macrorregión sierra está definida por la cordillera de los Andes, la cual determina la existencia de un territorio bastante accidentado y de altitudes variable, lo cual ha condicionado la multitud de microclimas y una enorme variedad de recursos naturales, en especial mineros, a la par de tierras de cultivo dispersas y continuas. En particular, y dada la altitud, se disponen de yacimientos mineros de muy buena calidad, lo cual ha condicionado la constitución de ventajas comparativas en la explotación y exportación de productos como el cobre, el petróleo, el zinc, el hierro y la plata.

El rol que ha jugado la minería en la conformación del sistema centro-periferia peruano ha sido fundamental. De acuerdo con Gonzáles (2000), son cuatro las características principales de este rol jugado por la minería:

1. Utiliza una tecnología intensiva en capital, que ha generado una débil demanda de trabajo regional y que, en consecuencia, ha repercutido poco en los mercados de factores y bienes y servicios regionales.

2. La mayor parte de su producción se ha exportado como materia prima, lo que no ha generado eslabonamientos con la industria regional o con la del centro. Por ello, la minería ha sido un modesto factor de desarrollo regional y no ha contribuido a crecer factor de desarrollo regional y no ha contribuido a crecer centros urbanos regionales alternativos a los que ya existen, a pesar de la envergadura de sus inversiones.

3. Ha sido la principal generadora de divisas, utilizadas en gran parte por el sector industrial del centro y de las ciudades principales para importar bienes de capital, insumos, tecnología y bienes de consumo urbano.

4. La generación de divisas, no utilizadas directamente por el sector minero en cada región, y de impuestos a la exportación minera hasta los años setenta, constituyeron la base de la intervención estatal. Esto hizo que el Estado se convirtiera en el gestor del crecimiento urbano-industrial y en el regulador de las relaciones entre el centro y la periferia.

Así, de acuerdo, con este autor, la centralización y el centralismo peruano de los últimos cincuenta años obedecen a la combinación de este tipo de minería con una industrialización que depende de las importaciones, bajo la acción de un Estado organizado sobre esta economía de dos ejes.

Finalmente, la selva amazónica está conformada por un enorme bosque natural tropical, con yacimientos petrolíferos y de gas. Presenta el 51% del territorio nacional. Las condiciones climáticas adversas dificultan notablemente el desarrollo de actividades industriales, a no ser de aquellas relacionadas directamente a actividades extractivas altamente intensivas en capital. Por otro lado, la difícil geografía y el clima tropical elevan los costos de mantenimiento de las redes viales, lo cual redunda en el incremento de los costos de transporte. Su escasa densidad poblacional por su parte, no crea incentivos para el establecimiento de la industria debido al reducido tamaño de mercado.

De esta manera, y a partir de este breve análisis, es claro que el espacio físico y los recursos naturales son condicionantes tanto de los asentamientos poblacionales como del tipo de producción. Esta heterogeneidad dificulta enormemente la integración física y económica del país, condicionando desarrollos regionales antes que un desarrollo integrado nacional.

sábado, 18 de octubre de 2008

El enfoque centro-periferia en sociedades desiguales y geográficamente heterogéneas

Ahora que estamos con Krugman, propongo algunas ideas como para ir pensando en cómo estas teorías de localización espacial pueden ser útiles para comprender el funcionamiento de la sociedad peruana.

Los modelos centro-periferia se encuentran vinculados al nombre del economista argentino Raúl Prebisch y a toda la pléyade de intelectuales latinoamericanos reunidos en la Comisión Económica de América Latina y el Caribe (CEPAL) durante todo el tiempo que éste estuvo al frente de dicha organización. Recientemente, a principios de la década pasada, Krugman dio un poderoso impulso a este enfoque en su trabajo “Geography and Trade”, publicado en 1991.

La idea fundamental de este enfoque es que los países y regiones se organizan espacialmente mediante el establecimiento de ciertas reglas de subordinación económica. De esta forma, ciertas regiones logran articular bajo relaciones asimétricas a un conjunto de otras, relaciones que implican la especialización en determinadas actividades productivas reflejadas en el flujo de intercambio de bienes. En la versión original de Prebisch, esto era resultado histórico del proceso de industrialización que generó, desde sus primeras etapas, una división internacional del trabajo en la cual la periferia suministra materias primas al centro. En estas condiciones, el cambio en la estructura productiva opera como un sesgo sistemático contra los países en desarrollo. Así, al tiempo que los excedentes de mano de obra generados por la pérdida de importancia relativa de las actividades primarias se concentran en la periferia, existen obstáculos de diverso tipo que impiden redistribuir trabajadores hacia nuevos sectores económicos, obstáculos relacionados con restricciones de orden político a la migración y la existencia de disparidades de orden tecnológico.

Dadas estas condiciones, los cambios estructurales tienden a generar un exceso de mano de obra dedicada a actividades primarias en la periferia, que presionan a la baja de los ingresos de estos trabajadores. Al mismo tiempo, los trabajadores de las regiones centrales tienen la capacidad de aumentar el nivel de sus remuneraciones e ingresos durante las fases expansivas, y de defenderse ante una contracción cíclica. Así, la disminución del tamaño relativo del sector primario genera de esta manera una tendencia al deterioro de los salarios relativos de los trabajadores de la periferia.

Esta reducción en los salarios relativos propende a manifestarse a su vez como una tendencia al deterioro de los términos de intercambio de los países en desarrollo. En la concepción de Prebisch, el efecto conjunto de la evolución de los salarios y la productividad implica que, mientras en el centro es posible captar los aumentos de la productividad de la mano de obra mediante mayores ingresos reales para sus trabajadores, la periferia se ven obligados a “exportar” el cambio tecnológico por medio del deterioro de sus términos de intercambio (Ocampo 1995).

En las versiones de Krugman (1992) y Fujita, Krugman y Venables (1999) la preocupación teórica es distinta a la de Prebisch. Estos autores no buscan explicar las relaciones asimétricas entre el centro y la periferia en términos de si los flujos de comercio y la especialización espacial del trabajo que estas -suponen- tienen consecuencias desniveladoras, si no más bien entender “... how interactions among increasing returns at the level of the firm, transport costs, and factor mobility can cause spatial economic structure to emerge and change”. Fujita, Krugman y Venables (1999:61).

Sin embargo, estos modelos necesitan ser modificados con el propósito de entender la naturaleza de los sistemas centro-periferia en el capitalismo subdesarrollado andino, puesto que, a diferencia de otras economías, aquí es la periferia la que exporta y no el centro. Como señalan Gonzáles y Lévano (2001): “Esta teoría debe ser adaptada a países como Perú, Bolivia, Ecuador, en los cuales la periferia es la que exporta, en general materias primas, mientras que el centro importa, para mantener una industria dependiente de insumos importados. Así, el modelo centro-periferia para ser aplicado a países en los cuales deberá tener características casi inversas a los países industriales exportadores”.

Dicho esto vamos ahora como se distribuye espacialmente la producción en un sistema centro-periferia como el mencionado. La distribución regional de la producción tiene básicamente dos características. En primer lugar, las actividades extractivas e ubican en aquellos lugares con recursos naturales y abundantes. Esto es el caso, por ejemplo, de la actividad minera en el país, la cual se ha caracterizado históricamente por generar débiles eslabonamientos productivos dentro del ámbito regional en el que se inserta. En segundo lugar, la producción industrial se concentra solo en determinados lugares, debido al predominio de fuerzas centrípetas. Estas surgen, como vimos anteriormente, de la interacción en el espacio entre economías de escala, tamaño de mercado y costos de transporte (Gonzáles y Levano 2001).

Dada esta distribución espacial de la producción, tendremos una región central en la que se realiza la producción de bienes industriales y que, por efecto de las fuerzas tendientes a la concentración, desarrolla condiciones para la preservación de su posición hegemónica. Sin embargo, dichas condiciones no son producto exclusivo del predominio de las fuerzas centrípetas. Y, por un lado, fuerzas y condicionantes que inciden directamente en la conformación espacial del sistema centro-periferia y, por otro lado, fuerzas que inciden indirectamente a través de su influencia sobre las fuerzas centrípetas y centrífugas.

Ello se debe a que la actuación de las “petas” y las “fugas” no se dan en el vacío. Estas fuerzas actúan sobre un determinado espacio geográfico cuya estructura potencia o inhibe los efectos de estas fuerzas en la conformación del sistema centro-periferia. Los modelos desarrollados por Krugman y compañía asumen implícitamente la asistencia de un espacio físico homogéneo en el cual sólo variables de orden económico explican que una región determinada asuma el rol de centro y que otras asuman el papel de periferias.

Levantar ese supuesto nos permitirá introducir el análisis de las condicionantes estrictamente geográficas en la conformación de un sistema centro-periferia. Más aún, podemos ir más allá e incluir otras condicionantes de tal manera que podamos ofrecer una perspectiva más omnicomprensiva del problema que nos interesa discutir. Ilustremos ahora las implicancias de esta perspectiva. Tal y como se desprende de las versiones originales de Krugman, en teoría cualquier lugar podría cumplir el rol del centro del sistema. Bastará que las fuerzas de concentración predominen sobre las fuerzas de desconcentración. Así, bajo esta propuesta teórica tanto Lima como Huancavelica o Puerto Maldonado podrían ser centro del sistema. ¿Por qué cumple Lima y no Huancavelica o Puerto Maldonado el rol de centro en el sistema Centro-periferia peruano? Evidentemente que detrás de la conformación de Lima como centro del sistema hay factores que van más allá de las fuerzas anteriormente mencionadas.

Consideremos que en la génesis del centro del sistema en particular, y en la conformación y consolidación del sistema en general, intervienen factores no sólo de naturaleza económica, sino también condicionantes de naturaleza político-institucional, cultural-histórica y de orden geográfico. Estos elementos influyen en la conformación y reproducción del sistema por medio de su impacto directo sobre el mismo, e indirectamente a través de su efecto sobre las fuerzas de aglomeración y dispersión.

Supongamos por ahora que los condicionantes político-institucionales y los culturales-históricos solo cumplen un rol importante en la génesis del centro del sistema mientras que, una vez formado el centro, las fuerzas de aglomeración y dispersión actúan reforzando o debilitando la hegemonía del centro sobre la periferia. Asumamos además que las condicionantes geográficas intervienen tanto en la génesis del centro como en la reproducción del sistema en su conjunto.

De acuerdo con esta propuesta, podemos entonces resolver el problema de la aglomeración originaria. Ella dependerá de la historia del sistema social en donde se desarrolla el sistema centro-periferia. Así por ejemplo la constitución de Lima como centro del sistema se debe a una serie de factores históricos que hunden sus raíces en el período de dominación española, reforzado por el proceso de industrialización por sustitución de importaciones de los años cincuenta que dio lugar al modelo primario exportador semi-industrial dependiente (Gonzales 1992).

La industrialización por sustitución de importaciones (ISI) permitió que Lima desarrollase una economía basada en economías de escala en la industria, con economías de aglomeración y externalidades que permitieron la generación de rendimientos crecientes que terminaron por consolidar su posición hegemónica. Lima se convirtió en un polo de atracción de trabajadores que fueron construyeron progresivamente una demanda con una escala importante, que permitió retroalimentar el proceso de crecimiento de la oferta urbano-industrial (Gonzáles 2000).

¿Y cuál fue el rol que jugaron las variables geográficas?. Estas tuvieron (tienen) efectos importantes sobre los costos de transporte, el tamaño de la demanda y otras variables económicas, es decir, tienen efectos importantes sobre las fuerzas centrípetas y centrífugas.

Ilustremos esto resolviendo la pregunta que planteamos líneas arriba. ¿Porqué cumple Lima y no Huancavelica o Puerto Maldonado el rol de centro en el sistema centro-periferia peruano? Complementemos nuestra respuesta anterior añadiendo que en la generación del centro intervinieron elementos como la cercanía al mar, la presencia del valle, una baja altitud y un clima propicio para el desarrollo de las actividades productivas y el asentamiento de la población. Estos elementos han condicionado la operación de las “petas” y las “fugas” en favor de la concentración de la actividad económica en Lima.

En general, la estructura geográfica sobre la que se asienta el sistema centro-periferia condiciona su reproducción y sus mutaciones a través de sus efectos sobre la operación de las fuerzas de aglomeración y dispersión. Sin duda, esto es más relevante aun para el caso de sociedades geográficamente heterogéneas como la nuestra.

viernes, 17 de octubre de 2008

Geografía y teoría económica: A propósito del premio nobel en economía para Paul Krugman

He deserves it”. Esto fue lo que me respondió Brian Wright, mi profesor de economía del bienestar aplicada en Berkeley, al preguntarle sobre el premio nobel en economía otorgado hace unos días a Paul Krugman. No cabe duda que Krugman es una de las mentes más brillantes de la profesión –prosiguió Brian- para luego contarnos una sabrosa anécdota, muy motivadora para quienes estamos metidos en este hobbie caro e ingrato que le llaman ciencia.

Cuenta Brian que a fines de los 70 su esposa estaba en Yale haciendo un post-doctorado y que un día esta se encontró en la estación de trenes a un joven economista que le contó –algo deprimido- que varias revistas a las que había sometido artículos suyos le habían enviado cartas de rechazo y que la universidad de Yale había decidido no otorgarle una plaza académica. La mujer de Brian se quedó con la imagen de aquel joven apesadumbrado por su mala fortuna. Ese pobre muchacho era ni más ni menos que el mismísimo Paul Krugman! Si Brian pretendía prepararnos para el ingrato mundo de la academia, en donde la tasa de rechazo de un artículo es cercana al 70%, creo que por lo menos esta vez acertó con el ejemplo de Krugman.

Dejando las anécdotas de lado, conviene comentar un poco las ideas por las cuales Krugman ha sido elevado a esa suerte de Olimpo intelectual que es el Nobel. En particular, una de las contribuciones más importantes de Krugman han sido sus trabajos en el campo de la geografía económica. De hecho, Krugman es considerado como uno de los exponentes más importantes de la llamada “Nueva Geografía Económica”. Este enfoque tiene origen en su libro “Geography and Trade”, publicado originalmente en 1991, complementado posteriormente por una serie de artículos y libros, en especial el libro “The Spatial Economy: Cities, Regions and International Trade” (Fujita, Krugman y Venables 1999).

De acuerdo con Krugman, la “Nueva Geografía Económica” basa su programa de investigación en las dos preguntas clásicas de la economía espacial (Moncayo 2001):
• ¿Por qué se concentra la actividad económica en una determinada localización en vez de distribuirse uniformemente por todo el territorio?
• ¿Qué factores determinan los sitios en los que la actividad productiva se aglomera?
A estas interrogantes, Krugman añade la siguiente:
• ¿Cuáles son las condiciones para la sostenibilidad o la alteración de tales situaciones de equilibrio?

En el fondo, las preguntas planteadas por Krugman no expresan otro cosa que la inquietud por entender las desigualdades espaciales características del mundo real. De hecho, como afirman Henderson, Shalizi y Venables (2000), “The most striking factual the economic geography of the world is uneven distribution of activity”. Si ello es así, entonces la pregunta relevante en términos de nuestra discusión puede plantearse como sigue:
Why do these spatial inequality exist, and why are spatial differences in land rents and mages not bid away by firms and individuals in search of low cost or high income locations?” (Herderson, Shalizy y Venables 2000).

Para Krugman, la solución de esta pregunta pasa por entender los factores que explican la concentración espacial. Para ello, este autor ha construido diversos modelos en los que analiza la interacción entre las fuerzas que favorecen la concentración (llamadas “fuerzas centrípetas”) y aquellas que estimulan la desconcentración (conocidas como “fuerzas centrífugas”). Estas pueden verse en el siguiente cuadro:

Según Krugman (1999), las “fuerzas centrípetas” listadas en la primera columna son las tres clásicas fuentes marshallianas de economías externas. Un amplio mercado local crea, por un lado, eslabonamientos hacia atrás (esto es, lugares en mejor acceso a mercados amplios son preferidos para la producción de bienes sujetos a economías de escala) y, por otro, eslabonamientos hacia atrás (un amplio mercado local sirve como base para la producción de bienes intermedias, disminuyendo los costos por la corriente de productores. Asimismo, la concentración industrial sirve como base para un mercado de trabajo denso, especialmente para las destrezas especializadas, debido a que es mucho más fácil para los trabajadores encontrar empleadores y viceversa. Adicionalmente, la concentración local de la actividad económica puede crear economías externas puras a través de las “information spillovers”.

La segunda columna del cuadro contiene las “fuerzas centrífugas”. Los factores inmóviles, como por ejemplo la tierra y los recursos naturales, van en contra de la concentración tanto por el lado de la oferta (alguna producción podría ir donde están los trabajadores), como por el lado de la demanda (factores dispersos crean mercados dispersos, y alguna producción podría tener un incentivo para localizarse cerca de los consumidores). Concentraciones de la actividad económica, incrementan la demanda por tierra local, elevan la renta de la tierra y también desalientan la concentración adicional y las concentraciones de la actividad económica pueden generar deseconomías externas puras como la congestión.

De esta manera, la concentración de la actividad económica es resultado de la tensión, entre las fuerzas centrípetas y centrífugas. Ello determinará la estructura espacial que se moldee en una economía determinada.

Todo lo discutido puede resumirse, siguiendo a Fujita, Krugman y Venables (1999), en dos grandes ideas:
The first idea is that, in a world where increasing returns and transport cost are both important, forward and backward linkages can create a circular logic of agglomeration. That is, other things being the same, producers want to locate close to their suppliers and to their customers –which means that they want to locate close to each other. The second idea is that the immobility of some resources – land certainly, and in many cases labor-acts as a centrifugal force opposes the centripetal force of agglomeration. And the tension between these centrifugal and centripetal forces shapes evolution of the economy’s special structure”.

De esta forma podremos disponer de un menú de opciones a la hora de modelar teóricamente esta problemática menú que surge de las diversas combinaciones entre fuerzas centrípetas y centrífugas. De hecho Krugman ha hecho esto en los diversos trabajos que ha venido publicando desde su trabajo seminal de principios de los noventa.

Esta visión puede ser complementada con el trabajo de Henderson, Shalizi y Venables (2000), quienes resaltan, además de las fuerzas que llevan a la concentración, los resultados de dicho proceso. El cuadro siguiente presenta esta visión.

Si las fuerzas de aglomeración operan primariamente dentro de una industria particular y los factores son móviles, entonces el resultado será la aglomeración de industrias en locaciones especializadas. Las diferencias interlocacionales de los precios de los factores son pequeñas porque cada uno de estos centros solo contienen una pequeña fracción de posibles actividades, y porque muchos factores son móviles (celda superior izquierda del cuadro 2).

En el otro extremo, si los eslabonamientos en un nivel muy amplio y si los factores (especialmente el trabajo) son inmóviles, entonces la aglomeración (cuando esta ocurre), podría estar asociada con desigualdades en los precios de los factores y en los ingresos reales (celda inferior izquierda).

Entre ambos extremos, se encuentra, por un lado, la formación de ciudades y, por el otro, la tensión entre las ventajas comparativas y los clusters industriales. La primera es producto de la combinación de fuerzas de aglomeración amplias conjuntamente con débiles fuerzas de dispersión mientras que la segunda es resultado de la combinación inversa.

La “Nueva Geografía Económica” ha sido criticada por no resolver el viejo problema de la aglomeración originaria. ¿Por qué la especialización y la concentración se producen en una determinada localidad y no en otra? Así, se ha identificado como una falencia de la propuesta teórica de esta escuela el hecho de que no dé cuenta de la pregunta señalada líneas arriba, y que se tenga que apelar a la noción de “accidente de la historia” para salir del apuro. Sin embargo, creo también que en realidad dicha salida es innecesaria. Estos modelos no han sido formulados con el propósito de dar cuenta del problema de la acumulación originaria, por lo cual es epistemológicamente incorrecto sostener dicha crítica. El “accidente de la historia” al que se recurre puede ser fácilmente reemplazado por otros factores explicativos relacionados con elementos propios de la organización política y social sobre la que descansa el sistema económico.

Sin duda, estamos frente a un campo de investigación económica fascinante y de enorme relevancia para un país tan heterogéneo geográficamente como el nuestro. Uno de los que más ha trabajado en esa dirección ha sido el profesor Gonzales de Olarte, aunque un poco mas desde una perspectiva de economía regional. En otro post comentare algunas de las cosas que sobre el tema se ha escrito en el país.