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jueves, 7 de agosto de 2008

Desnutrición: La Epidemia Invisible

Leo esta poco afortunada entrada en el blog Gran Combo Club:

“Ayer vi los videos de las protestas de las Madres del Vaso de Leche. Realmente no parecen formar parte del 40% de pobres. En particular, me dio la impresion de que muchas de ellas, en especial las dirigentas, estan con sobrepeso.

El vaso de leche es uno de los programas sociales con mayor filtracion y al menos visualmente, los videos parecen corroborar que la ayuda no llega a los mas necesitados. En todo caso, aparecer frente a las camaras de television, con sobrepeso y bien vestidas, no parece ayudar a que le regresen el presupuesto a aquellos que claman que sus hijos estan amenazados por la desnutricion.

Que viva la criollada.”
Comentario Abierto por Saki Bigio

Quiero tomar esta entrada como punto de partida para hacer notar un error común en el que se suele caer cuando se aborda el tema de la desnutrición en el contexto de los países andinos. Por alguna razón, en el imaginario colectivo asociamos desnutrición con la situación extrema que ocurre en África; esto es, imaginamos niños en estado casi cadavérico, con el vientre hinchado y los pómulos exaltados. Sin embargo, el perfil típico de la desnutrición en nuestros países esta muy lejos de esa situación, sin que ello signifique que el tema no sea grave.

Un reporte y un video trabajados por la unidad del Banco Mundial en la que estuve trabajando antes de empezar el doctorado llaman a este problema una “epidemia invisible”. La razón es simple: la mayoría de los niños que la padecen aparecerían como normales ante cualquier peruano promedio, sobre todo por quienes habitan en las zonas en donde la prevalencia del problema es más alta. Y es que es existe la creencia extendida que el tamaño de los niños indígenas es pequeño por razones genéticas (lo cual ha sido demostrado como falso, todos los niños del mundo tienen el mismo potencial de crecimiento) cuando lo que ocurre es que están desnutridos. En el Perú y en los demás países de la región, la prevalencia de la desnutrición es muy alta (26% de los niños menores de 5 años la padecen en el caso peruano, mas o menos unos 750,000 niños), la cual tiene consecuencias irreversibles en términos del desarrollo posterior de los niños que la padecen, los cuales se expresan -entre otras cosas- en la aparición de discapacidades y en problemas de desarrollo fisico, cognoscitivo y emocional.

Ian Walker, Alessandra Marini (ambos en el Banco Mundial) y quien esto escribe venimos trabajando en un estudio que intenta comprender cual el es rol que juegan las percepciones de la madre en el estado nutricional del niño. La idea básica es que existe un problema de información esencial que hace creer a muchas madres que el estado nutricional de sus niños es adecuado sin serlo, lo cual se debe entre otras cosas a la información que recibe en su entorno. Así por ejemplo, si la madre observa que los niños de su comunidad tienen un tamaño similar al suyo, entonces tomaría por “natural” el hecho de que su hijo sea pequeño (y desnutrido) y no emprenderá ninguna acción para corregir la situación (ej: monitorear su crecimiento en la posta comunitaria). Si estamos en lo correcto, ello significaría que acciones de política orientadas a mejorar el conocimiento de las madres sobre la nutrición de sus niños (ej: training especifico para monitorear el crecimiento y mejorar la dieta alimenticia) tendría un impacto rápido y significativo en la reducción de la tasa de desnutrición infantil. Ya comentare los resultados finales cuando los tengamos.

El reporte mencionado lo pueden ver aquí:
http://siteresources.worldbank.org/INTPERUINSPANISH/Resources/ProteccionSocialPeru.pdf

El video que ilustra el tema de la epidemia invisible (elaborado básicamente para servir como instructivo a las madres) puede verse en youtube (lo recomiendo fuertemente, es muy instructivo y puede servir para ir desmontando la idea errada que tenemos sobre la desnutrición en el país)
http://www.youtube.com/watch?v=tFxZ8YAcYoo&feature=PlayList&p=7DE9DE4FDA8332DF&index=10

jueves, 26 de junio de 2008

¿"Crisis distributiva" a la vista? Sobre la desigualdad y la protesta social

Desde hace unas semanas, como producto del debate sobre los números de pobreza, se ha comenzado a discutir nuevamente el tema de la desigualdad en el Perú. Una de las aristas de la discusión, tiene que ver con la intensificación de la protesta social como resultado de la incapacidad del modelo económico para redistribuir la bonanza económica. Así, tendríamos que la elevada desigualdad seria el principal factor detrás de las últimas protestas, como la ocurrida en Moquegua.

Desde un punto de vista teórico, existen muchas aproximaciones conceptuales que tratan de dar cuenta al fenómeno en cuestión. En 1993, el profesor Adolfo Figueroa publico un libro titulado “Crisis Distributiva en el Perú”. En dicho trabajo, Figueroa introduce su teoría de la tolerancia limitada a la desigualdad según la cual podemos suponer que los individuos tienen un sentido de justicia o equidad, esto es, tienen un umbral de tolerancia a la desigualdad. Si los niveles de desigualdad van más allá de dichos umbrales de tolerancia los individuos rechazarán el resultado distributivo imperante, desconociendo las reglas de producción y distribución establecidas en el contrato social. Así, no cualquier distribución del ingreso será socialmente tolerada.

Cualquier resultado distributivo que se encuentre ubicado lejos de la región de tolerancia conllevará a que la gente emprenda un conjunto de acciones conducentes a modificar la distribución del ingreso resultante a través de mecanismos situados fuera del mercado y obviando cualquier parámetro institucional. Un elevado grado de desigualdad implica una extendida situación de pobreza en la sociedad, por lo cual este conjunto de acciones consistirá básicamente en el desarrollo de estrategias de sobrevivencia por parte de los grupos menos favorecidos de la sociedad para afrontar los efectos perniciosos de la extrema inequidad.

En este contexto, los individuos desconocerán los derechos de propiedad establecidos. Aumentarán los robos, los asaltos y se incrementará el riesgo de agresión a la integridad física. Por otro lado, se elevará la proporción de los ingresos resultado de relaciones no contractuales, obtenidos por medio de la realización de actividades ilegales. Aumentarán los fraudes y los sobornos destinados a eludir los intentos de las autoridades para erradicar la ilegalidad. Como resultado de todo esto se incrementarán los niveles de violencia a la par que campeará la corrupción.

En términos agregados si el empobrecimiento relativo de los grupos sociales menos favorecidos cruza el umbral de tolerancia podrían generarse condiciones para la realización de acciones colectivas de rechazo al resultado distributivo. Estas acciones podrían derivar en una excesiva fragmentación y conflicto social que afectaría sensiblemente la solidez misma del contrato social, dándose paso a lo que Figueroa ha denominado crisis distributiva.

Dado el rechazo de los grupos sociales menos favorecidos a las reglas de producción y distribución configuradas en el contrato social, éstos intentarán establecer nuevas pautas distributivas de carácter privado por medio del uso de la fuerza. Debilitado el contrato social, la sociedad será víctima de un severo desorden social.

Las consecuencias del desorden social serán diversas. En primer lugar, se incrementarán los costos de protección de la propiedad, lo cual significa que la sociedad se verá en la necesidad de elevar el monto de sus recursos escasos destinados a proteger los derechos de propiedad establecidos. En segundo lugar, los costos de transacción se verán incrementados sustancialmente. El establecimiento de relaciones contractuales requerirá ahora incurrir en costos adicionales con lo cual la dinámica del sistema económico se verá trabada. Finalmente, se deteriorarán las relaciones de confianza entre los miembros del sistema social. La desconfianza será la pauta predominante en las relaciones sociales establecidas a propósito de los intercambios sociales en el sistema de mercado, en el sistema político y el orden institucional.

¿Estamos en la actualidad ante una “crisis distributiva” en el sentido sugerido por Figueroa? A pesar de que se ha impuesto como sentido común la idea de que la desigualdad ha crecido, lo cierto es que no tenemos evidencia de que esta haya efectivamente aumentado (estoy trabajando en un post sobre ello, pero adelanto que el coeficiente de Gini es prácticamente el mismo entre el 2004 y el 2007). ¿Si la desigualdad no ha cambiado mucho en los últimos años, porque entonces la protesta social es más intensa hoy?

Algunas respuestas:

a) Podría pasar que no es necesaria una mayor desigualdad para que los conflictos sociales estallen. Basta con que la gente crea que la desigualdad aumentó (que es lo que también creen los analistas que no miran los datos). Por ejemplo, Nelson Manrique lo describe de este modo:
El dato más relevante es que el 86% de los peruanos consideran que la distribución de la riqueza en el Perú es injusta y muy injusta, contra un 11% que piensa lo contrario. Comparando estos resultados con los de hace un semestre, ha aumentado el número de quienes piensan que los ricos son más ricos y los pobres más pobres. No es difícil adivinar a qué estrato social pertenecen quienes suscriben una y otra opinión.” (el subrayado es mío) Pobres si, tontos no en Peru21.

Es interesante notar que la desigualdad no cambio, pero si la percepción de su cambio, según los resultados comentados por Manrique. Entonces, podríamos revisar la teoría de Figueroa sugiriendo que lo importante es el cambio “percibido” de la desigualdad más que su cambio real.

b) La otra posible respuesta es considerar que simplemente la desigualdad en si no tiene nada que ver y son otros los factores detrás de la intensificación de la protesta social. Esto podría ayudarnos a explicar, de paso, otros periodos de nuestra historia económica reciente. Por ejemplo, lo que más se acerca a la descripción de Figueroa sobre crisis distributiva según mi opinión, es la debacle económica a fines de los ochenta y principios del noventa. El impacto distributivo de la crisis fue de una magnitud importante, y sin embargo la protesta social fue minima comparada con la extensión e intensidad que tiene esta en la actualidad.

Tengo la impresión de que son otros factores los que están detrás del incremento en la intensidad y la duración de los conflictos sociales. La desigualdad es solo un pretexto. Sugiero la siguiente interpretación.

Asumiendo que los agentes son racionales, la decisión de protestar es el resultado de un calculo costo-beneficio. Entre los costos podemos considerar el ingreso dejado de ganar por no trabajar para ir a protestar y la probabilidad de ser castigado por la autoridad publica. Los beneficios incluyen los recursos que se obtendrían en caso de ser exitosa la protesta. Dado que estamos hablando de una acción colectiva, tenemos que tomar en cuenta que dicha acción será más exitosa en tanto el beneficio a obtener sea menos parecido a un bien público y en tanto el número de los interesados sea más pequeño. En palabras de Mancur Olson ".... a menos que el numero de miembros del grupo sea muy pequeño, o que haya coacción o algún otro mecanismo especial para hacer que las personas actúen por su interés común, las personas racionales y egoístas no actuarán para lograr sus intereses comunes o de grupo" (La Lógica de la Acción Colectiva: Bienes Públicos y la Teoría de los Grupos). Dado que la acción colectiva implica incurrir en costos y como los beneficios a obtenerse por medio de la acción suelen ser indivisibles (bien público), entonces aparece el problema del gorrero (free rider problem). Los individuos optarán por no intervenir en la acción puesto que igual se beneficiarían de ésta sin necesidad de incurrir en costo alguno. Bajo estas condiciones, una protesta será más exitosa en tanto se resuelva más eficientemente estos problemas de acción colectiva.

¿Por qué entonces se protesta más ahora habiéndose mantenido la desigualdad constante? La respuesta simple es que es más rentable hacerlo ahora que hace un tiempo atrás. Dada la bonanza económica, el Estado cuenta con más recursos. Al haber más recursos, el beneficio esperado de una acción colectiva es mucho más alto que, digamos, durante la crisis de fines de los noventas cuando el Estado peruano estaba empobrecido y en donde si hubo un incremento de la desigualdad. Adicionalmente, la bonanza también contribuye a “financiar” la protesta social, puesto que la acción colectiva implica incurrir en costos. Con más recursos en los bolsillos, la gente puede –además de cubrir mejor sus necesidades básicas- financiar su participación en acciones colectivas. No es casualidad que las acciones colectivas mas exitosas hayan ocurrido en las regiones menos pobres del país.

Por otro lado, hay que tomar en cuenta que la penalidad por incurrir en acciones colectivas en el país es bajísima. Los que tomaron el puente Montalvo en Moquegua sabían bien que no les pasaría nada a pesar de que estaban cometiendo un delito. Ante un Estado al que le cuesta mucho hacer enforcement para el cumplimiento de la ley, el costo penal de tomar un puente para los que realizan una toma ilegal converge prácticamente a cero.

Para resumir, me parece que la desigualdad tiene poco que ver con las recientes protestas. No en vano son precisamente las regiones menos pobres las que lograr organizar acciones colectivas exitosas. Las razones: a) hay mas recursos para protestar, b) la torta (los recursos fiscales) ha crecido, c) el costo penal de protestar es bastante bajo, d) los problemas de free rider son resueltos de mejor manera pues los recursos obtenidos a partir de la protesta están mas focalizados a grupos específicos (ejm: una región concreta, o un grupo de protesta concreto como los maestros).

El problema de esta lógica redistributiva, es que los grupos más pobres son los que menos se benefician. Moquegua no es Huancavelica, no en vano tiene unos de los PBI per-capita más altos del país. Los más pobres son más numerosos y la tienen más difícil a la hora de resolver sus problemas de acción colectiva, por tanto es poco lo que pueden obtener de las pujas redistributivas que observamos en la actualidad. Por esta razón, no veo porque alguna izquierda puede celebrar (ver este artículo de Javier Diez Canseco) estas pseudo victorias como si fuesen una gran gesta popular, cuando lo que esta pasando en la actualidad es que estamos siendo testigos de peleas entre bien alimentados por un pedazo mas grande de la torta en frente de los mas hambrientos que no tienen tantos recursos como para organizar acciones colectivas exitosas.

domingo, 1 de junio de 2008

Develando el Misterio de la Pobreza (III)

Otro punto mencionado por Pedro en otro documento, y recogido también por Javier Iguiñiz, tiene que ver con la sensibilidad que tendría el estimado de pobreza ante cambios en la línea. Se menciona que el incremento de la línea de pobreza en un punto porcentual estaría asociado a un incremento de la pobreza en 3 puntos. Entiendo que este resultado viene de alguna presentación que hiciera Javier Herrera un tiempo atrás. Por razones de tiempo, no puedo hacer un análisis de dominancia como para ver si esa relación se cumple en la data del 2007. Lo que si he hecho, siguiendo mas o menos la pauta del ejercicio anterior, simular incrementos en las líneas de pobreza de 1, 3 y 5% para tratar de dar una respuesta, un poco gruesa ciertamente, al problema planteado. La tabla 3 presenta los resultados de dichas simulaciones para la pobreza total y la extrema.


En el caso de la pobreza total, encuentro que si la línea de pobreza total se incrementase en 5%, la pobreza lo haría en un poco mas de 3%. Esta cifra es muy diferente al sugerida anteriormente, bajo la cual un incremento de la línea en 5% debería redundar en un incremento de la pobreza en 15%, como menciona Javier Iguiñiz. En el caso de la pobreza extrema, el mismo incremento de la línea lleva a un incremento de menos del 2% en el estimado. Nuevamente, bajo los supuestos de este ejercicio, la pobreza no aparece tan sensible ante cambios en la línea como se ha sugerido. Nuevamente, análisis más finos son necesarios para tener una mejor idea sobre la robustez de los estimados de pobreza del 2007, pero esta primera aproximación indica que los indicadores de pobreza no son tan sensibles como se sugiere.

Llegado a este punto, tengo la tentación de decir que muchas de las criticas formuladas por los conocedores del tema, aunque ciertas, parecen estar un poco sobredimensionadas. Ciertamente, hay un conjunto de críticas (como por ejemplo, la relacionada al tema de la población de referencia de la línea) que requerirían disponer del conjunto de programas usados por el INEI para la construcción para tener una opinión concluyente, lo cual hace relevante que el INEI los ponga a disposición de los interesados. Asimismo, las aproximaciones que he utilizado aquí no son de las más sofisticadas, por lo que un examen con herramientas más poderosas seria necesario, pero para ello se requiere de más tiempo y recursos de los que he usado para elaborar esta nota. Mi hipótesis es que los resultados de un ejercicio de esa naturaleza deberían indicar que los cambios en las estimaciones, si es que estos existen, no serian tan dramáticos como para poner en tela de juicio la validez estadística de estas. Eso es, nuevamente, una tarea empírica, y la idea de esta nota era contribuir a mover el debate en esa dirección.

Para terminar, quiero insistir, como Pedro lo hace en su artículo, que no debemos olvidar que nuestras estimaciones están sujetas a un error estadístico, debido a que provienen de datos de una encuesta y no de un censo. Como bien menciona Pedro, no podemos descartar que la pobreza se haya reducido solo 2.6% en vez de 5.2%. Por este mismo argumento, es cierto también, que no podemos tampoco descartar que la reducción haya sido de 7.8%.

Programas y resultados

La rutina de STATA que escribi para las simulaciones aqui presentadas puede ser descargada de aqui. Solo se requiere bajar el archivo "Sumaria-2007.dbf" de la web del INEI, convertirlo a formato STATA y correr el programa (se necesitara tambien el programa SEPOV, que se puede descargar a traves de la ventana de comandos de STATA tipeando "findit sepov"). El log-file con los resultados se puede descargar de aqui. Comentarios y sugerencias son bienvenidas.

Develando el Misterio de la Pobreza (II)


El tercer punto de Pedro tiene que ver con la línea de pobreza. En este post ya he comentado cuales son los pasos que, muy gruesamente, sigue el INEI para proceder con su cálculo. El comentario de Pedro está más relacionado con la construcción del indicador de bienestar (en el caso de Perú basado en el gasto) con el cual se compara la línea de pobreza. Como bien menciona Pedro, hay muchas categorías que no son incluidas en la elaboración del agregado de gasto del INEI. En casi todos los casos, ello constituye la práctica común entre los institutos estadísticas de la región. Los problemas conceptuales y empíricos asociados a la medición de componentes, como el consumo de bienes durables por ejemplo, son muy complejos y no disponemos en la actualidad de aproximaciones que gocen de consenso en la literatura. Sin embargo, si pudiéramos medirlos efectivamente, un probable efecto es que la pobreza disminuya en vez de aumentar. La razón es simple: mientras incluyamos más ítems de gasto en nuestro agregado, este será más grande. Si bien este incremento elevará también la línea de pobreza total por medio del coeficiente de Engel, el crecimiento del gasto total será mayor que el de la línea de pobreza y por tanto la pobreza caerá.

Ciertamente, así como hay ítems de gasto que no están incluidos y cuya inclusión tendría un efecto reductor de la pobreza, existen categorías de gasto cuya inclusión es considerada por un sector de especialistas como problemática, las cuales –de ser excluidas- incrementarían la pobreza. Este es el caso de la imputación de alquileres, que consiste básicamente en valorizar el gasto que un hogar propietario de una vivienda haría en caso de tener que alquilarla. En particular, Pedro menciona el hecho de que en el caso de las zonas rurales dicha imputación no funciona porque no existe un mercado de alquileres desarrollado. Bueno, siguiendo el criterio establecido líneas arriba, evaluemos la relevancia empírica de la observación de Pedro, compartida también por Farid Matuk en varios artículos (ver, por ejemplo, aquí), utilizando los datos de la propia encuesta.

Una manera bastante simple de hacer ello consiste en descontarle al agregado del gasto el valor imputado del alquiler para las zonas rurales y estimar de nuevo los niveles de pobreza con esta nueva medida del gasto. Siguiendo esa lógica, encuentro que la pobreza se incrementaría en solo un punto porcentual. La tabla 1 presenta los resultados. Aunque habría que afinar el proceso de estimación, esta primera aproximación indica que los resultados del INEI no serian muy sensibles si no considerasen la imputación de alquileres en las zonas rurales. Si estoy en lo correcto, entonces la critica levantada por Francke y Matuk al respecto es cierta, pero estaría sobredimensionada.


Sobre la línea de pobreza, otro punto mencionado por Pedro, y también por Javier Iguiñiz (ver este articulo en el blog de Actualidad Económica) y Jurgen Schuldt (ver esta entrada en su blog), tiene que ver con el aumento del precio de la canasta. Se argumenta que el índice usado por el INEI para actualizarla (1.5%) es muy bajo en comparación con el crecimiento observado de los precios. Bueno, evaluar la validez de la crítica es nuevamente una tarea empírica. Una forma de evaluar lo anterior, seria descontar el índice usado por el INEI y reemplazarlo por valores alternativos de modo tal que podamos evaluar la sensibilidad de los estimados de pobreza ante diferentes índices de precios. Esto es ciertamente una forma algo gruesa de hacerlo, pero me parece que podría ser una buena entrada para pensar el asunto. Los resultados de dicho ejercicio para índices de 3, 4 y 5% se presentan en la tabla 2 para el caso de la pobreza total y la pobreza extrema.

Como se puede observar, en el caso de la pobreza total, si el incremento del índice hubiera sido 5% en vez del 1.5% usado por el INEI, la pobreza hubiera sido de 41.7% en vez del 39.6%, es decir 2 puntos más. En el caso de la pobreza extrema, dicho aumento es de menos de un punto. Si estos resultados son una buena aproximación al tema, entonces estaríamos nuevamente ante un sobredimensionamiento del tema, pues aunque reconozco que ello amerita un mejor tratamiento, tengo la impresión que resultados alternativos bajo alguna otra metodología no deberían arrojar resultados radicalmente distintos a los aquí presentados.


(Parte final aqui)

sábado, 31 de mayo de 2008

Develando el Misterio de la Pobreza (I)


Pedro Francke ha escrito un articulo muy interesante (titulado "El Misterio de la Pobreza") en el blog de Actualidad Económica discutiendo algunas de las dimensiones técnicas respecto a la medición de la pobreza, señalando tanto algunos de los problemas comunes que se enfrentan quienes trabajan en su medición, como varios de los supuestos que estos se ven en la necesidad de asumir en esa dirección.

Las preguntas que plantea Pedro son relevantes, pero creo importante hacer notar que sus críticas deben ser tomadas, mas como cuestionamientos validos a las técnicas existentes para medir la pobreza que criticas a los estimados del 2007 del INEI en si mismos. Me explico: las críticas levantadas por Pedro se aplican a la mayoría de los estimados de pobreza de los países del mundo y no exclusivamente a los estimados de Perú, ni mucho menos exclusivamente a los estimados del 2007. La razón de ello es que, como todo campo de conocimiento humano, los teóricos de la medición de pobreza aun no han logrado consenso respecto a cuestiones importantes como, por ejemplo, la forma adecuada de incorporar dimensiones de bienestar relevantes como la salud y la educación es el computo de los indicadores de bienestar, o como incorporar el consumo de bienes durables en nuestros agregados de consumo.

Por estas razones, es siempre inevitable que algunas decisiones metodológicas tomadas a la hora de medir la pobreza sean, necesariamente, arbitrarias. Sin embargo, mas que cuestionar nuestros estimados de pobreza por esa razón, lo que corresponde hacer es evaluar el grado de sensibilidad que tienen los mismos ante cambios en sus supuestos fundamentales. De acuerdo con el informe del INEI, dicha evaluación ha sido realizada, pero no todos los resultados de esta aparecen en el informe. Seria importante que el INEI presente un informe detallado de dicho análisis, así como el conjunto total de rutinas estadísticas utilizadas en dicho proceso. El INEI ha dado un gran paso en aras de la transparencia al proveer parte de las rutinas de programación utilizadas (lo cual, hay que decirlo, es un gran merito que lo coloca a la vanguardia en América Latina, pues la mayoría de los institutos de estadística de los países de la región apenas si ponen a disposición del publico las bases de datos y no conozco el caso de algún otro país que haya hecho lo mismo con las rutinas de programación), y seria genial en esa dirección si se incluye la información señalada para que así cualquiera sea capaz de replicar los resultados. A pesar de lo anterior, hay algunas de las críticas de Pedro que pueden ser levantadas con la información que tenemos en este momento.

La idea básica que voy a defender en este post es que, siendo ciertas las observaciones de Pedro, no basta con plantearlas si no mas bien demostrar su relevancia empírica. Me explico con un ejemplo: si bien es cierto que el INEI imputa valores para una parte de aquellos que no respondieron la totalidad de la encuesta (siendo ello además un procedimiento estándar entre los institutos de estadísticas de la región), el asunto no reside únicamente en señalar esta limitación de la encuesta, si no más bien indicar cual es la magnitud de dicha imputación y estudiar empíricamente su impacto sobre nuestros estimados de pobreza. Si se encontrase que esa imputación tuvo una magnitud importante, y que ello afecta la calidad de nuestros estimados, entonces tendremos un serio reparo sobre la confiabilidad de nuestra medida de pobreza. Como indicaré más adelante, no parece que estemos en esa situación, por lo que la critica indicada siendo cierta desde el punto de vista conceptual carece de relevancia desde el punto de vista empírico. Y tengo la impresión de que varias de las criticas formuladas por los especialistas que han intervenido en el reciente debate a propósito de los estimados del 2007 están en la misma situación. Veamos los comentarios de Pedro para ilustrar mi argumento.

La primera observación de Pedro tiene que ver con el cambio en el marco muestral. Como es bien conocido, cuando se implementa un marco muestral nuevo es muy probable que la pobreza aumente, debido a que los nuevos hogares suelen estar ubicados en zonas urbano-marginales. Eso es lo que efectivamente ocurrió en el 2001, cuando la encuesta de aquel año empezó a usar un marco muestral basado en el pre-censo de 1999 en vez del marco anterior basado en el censo de 1993. En esa ocasión, la pobreza aumento en 5 puntos, de 49.8 a 54.8 (ver este informe para más detalles). Dado que las líneas de pobreza se construyen por dominio geográfico, lo importante no es tanto el cambio muestral en si mismo, sino mas bien si este cambio hace que la diferencia entre nuestros estimados de bienestar para un mismo periodo sea estadísticamente significativa. En el Cuadro 9 de la página 26 del informe del INEI se muestra que no hay cambios significativos cuando se estima el gasto promedio por cada uno de los dominios, ya sea con el marco muestral nuevo como con el anterior. El INEI debería haber incluido en su informe un cuadro parecido pero con los estimados de pobreza con y sin el cambio del marco muestral, aunque me parece que ello no debería cambiar mucho la historia. Dado lo anterior, parece que el cambio muestral no estaría ejerciendo un rol importante en esta ocasión, aunque para tener una opinión concluyente al respecto necesitaríamos que el INEI nos presente la información del caso y las rutinas utilizadas.

Un segundo punto de Pedro que me interesa comentar en su alusión al proceso de imputación de la información de aquellos que no responden la totalidad de la encuesta, aquello que se conoce como “no respuesta parcial”. Comparto su preocupación al respecto, sin embargo creo que el asunto aparece un poco sobre dimensionado en su comentario. ¿Por que? Bueno, sucede en realidad que dicha imputación se realizó sobre muy pocas observaciones. De acuerdo con el cuadro 7 de la página 24 del informe del INEI, solamente el 1% de las observaciones (814 personas) omitió responder los módulos de salud, educación y empleo de la encuesta. El proceso de imputación solo se realizó sobre 733 observaciones, mucho menos del 1% del tamaño total de la muestra, por lo que a priori me parece que, si excluyéramos a estas observaciones del cómputo de la pobreza, la historia no debería cambiar significativamente.

(Continua en este post)

viernes, 30 de mayo de 2008

Líneas de Pobreza para Dummies (II)


4) A partir de los patrones de consumo observados en la población de referencia, se procede a valorizar la canasta básica alimentaria. Este proceso tiene varias etapas. En principio, se establece, para cada uno de los ítems de la canasta, el número de gramos per-capita consumidos en un día (ejem: cuantos gramos de arroz consumo en el día, que en el caso de la costa urbana es 179 gramos), tomando en cuenta las diferencias de consumo en cada uno de los dominios geográficos. Con la información sobre el número de calorías que hay en cada gramo (3.6 calorías por gramo en el caso del arroz), se estima luego el número total de calorías para cada uno de los ítems que componen la canasta (642 calorías siguiendo el ejemplo). Dicha cifra es ajustada de modo tal que sea consistente con valor de calorías que estimamos en la primera fase del proceso (es decir, a la suma de todas las calorías de la canasta, se le aplica un factor de modo tal que se ajuste con el agregado que se estimo al principio para cada uno de los entornos geográficos). Finalmente, con este valor ajustado, se computa el valor de la canasta utilizando un conjunto de precios implícitos (me parece tomados de la misma encuesta), los mismos que toman en cuenta tanto las diferencias entre los precios de cada uno de los ítems como las diferencias de precios entre los diferentes dominios geográficos. Teniendo las cantidades de calorías y su precio, el paso siguiente es simplemente estimar su valor. El resultado final será el valor de cada ítem de la canasta, y la suma total de todos los ítems de consumo será el valor de la canasta minima alimentaria diaria.

5) Finalmente, si uno multiplica por 30 el valor anterior, entonces obtendrá –como por arte de magia- el valor de la línea de pobreza extrema. Esta solo considera a los bienes alimentarios. Para estimar la línea de pobreza total, aquella que no solo considera a los bienes alimentarios, no existe en la literatura un método completamente satisfactorio que nos permita decidir que otros bienes deben ser considerados indispensables más allá de los alimentos. Una solución avanzada por la literatura es estimar la relación existente entre el gasto alimentario y el gasto total, conocida como el coeficiente de Engel. A partir de esta relación, se estima la extensión del componente no alimentario de la canasta y con ello la línea de pobreza total.

Esta es, de forma algo apretada, el procedimiento utilizado para calcular las líneas de pobreza, aquí en el Perú y en la mayoría de los países del planeta. Volviendo a los comentarios de mi estimado Dino, diría que ciertamente un valor de la línea de pobreza aparentemente bajo debe causar mucha extrañeza para quienes tienen el lujo de tener necesidades situadas más allá de las estrictamente alimentarias. Sin embargo, tienen mucho sentido para quienes no pueden cubrir en el peor de los casos cubrir el costo de su alimentación.

No debemos olvidar tampoco, que las familias más pobres son más numerosas. Cuando decimos que una familia conformada por 8 miembros es pobre, estamos diciendo que no llega a alcanzar un nivel de gasto mayor a 1800 soles.

Bueno, ahí lo dejo por ahora.

Líneas de Pobreza para Dummies (I)


Confieso que cuando empecé este blog, de lo menos que pensaba hablar era de trabajo. Y es que, desde la mañana hasta llegada la noche, y de lunes a domingo, me la paso –ya sea en mi oficina o en mi casa- trabajando con programas estadísticos y econométricos, con cuestionarios de encuestas de hogares de casi todos los países de la región, haciendo cosas tan variadas como estudios sobre el impacto del conocimiento de la madre sobre el estado nutricional de sus niños en los países andinos hasta computando indicadores de cobertura de protección social para 18 países de América Latina. Así que, de lo menos que quiero escribir en el poco tiempo que tengo para dedicarle a este blog es precisamente de asuntos estadísticos o econométricos.

Sin embargo, la avalancha de imprecisiones que he escuchado en este par de días después de la publicación de las nuevas cifras de pobreza por el INEI, me obliga a romper este sagrado juramento. Y es que, después de leer a Wiener diciendo tonterías (ver aquí mi critica) o de ver en la blogsfera y en alguna prensa el tratamiento poco serio del tema, me animo a escribir este post sobre cuales son los pasos que sigue el INEI para llegar al valor de la línea de pobreza.
Muchos han saltado hasta el techo cuestionando el valor de la línea de pobreza (229 soles) porque la consideran irrisoria. Un amigo, al que aprecio mucho, lo ilustra del modo siguiente:
“si no calculo mal, 229 soles cuestan: tres buffets en un hotel importante de lima, ó llenar dos veces el tanque de gasolina de un yaris, ó siete menús ejecutivos en la bounboniere, ó un saco en saga falabella, ó tres pasajes de lima a huancayo en cruz del sur, ó una entrada para ver a un reaguetonero famoso en la zona vip, ó seis kilos de lomo fino, ó dieciocho espumas de afeitar, ó pasajes para 19 dias en micro para una familia de 5 personas, ó la séptima parte de una computadora compatible, ó la mitad de una mensualidad promedio de un instituto en Lima, ó el 20% de una mensualidad promedio en una universidad de prestigio...en fin, tengo la impresión que 229 soles es muy poco”

Este amigo no deja de tener razón. 229 soles es una suma irrisoria para el tipo de necesidades que el tiene diariamente que enfrentar. Sin embargo, Dino –así se llama el- no es parte de la población que queremos analizar quienes nos dedicamos al estudio de las condiciones de vida de los pobres, los cuales -a diferencia de mi amigo- no tienen el acceso a recursos que les permitan cubrir sus necesidades más elementales como el comer o vestirse. Ellos, téngalo por seguro, no pensarían en gastar 229 soles yendo a Saga, comiendo lomo fino o invertirlos en el concierto del reaguetonero de moda. Lo mas probable es que, como esta muy bien documentado en la literatura especializada, lo inviertan principalmente en alimentos.

No es casualidad, que sea este el principio básico para medir la línea de pobreza extrema: el monto mínimo necesario para satisfacer necesidades básicas alimentarias. Esto es todavía algo gaseoso para los no especialistas, pero espero que al detallar los pasos para estimar la línea quede claro que es lo que los especialistas entienden por “necesidades básicas alimentarias” en este contexto. Más o menos, los pasos son los siguientes:

1) Se estiman los requerimientos nutricionales de cada persona. Es decir, estimamos el número de calorías diarias que una persona, de acuerdo a su edad y sexo, necesita para desempeñarse con normalidad. Esto se hace a partir de una serie de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO). Con ello, no solo obtenemos valores de requerimientos nutricionales para cada individuo, si no que además podemos estimar –usando algún algoritmo de agregación- agregados por dominios geográficos (costa, sierra y selva, tanto urbanas como rurales, y Lima metropolitana), que son los que nos servirán para construir líneas de pobreza para cada uno de estos dominios.

2) Una vez que tenemos una idea de cuales son los requerimientos nutricionales de la gente, el paso siguiente es estimar una canasta alimenticia que los satisfaga. Para ello, el INEI se basa en la Encuesta Nacional de Propósitos Múltiples 1993-1994. A partir de esta, se establecen el conjunto de bienes que van a componer la canasta. ¿Como se seleccionan estos bienes? El criterio seguido se basa en la frecuencia de consumo del bien, tomando en cuenta las diferencias existentes entre regiones naturales. Siguiendo esta lógica, 48 items –desde el pan y sus derivados hasta varios tipos de lentejas- fueron incluidos, considerándose además los alimentos consumidos fuera del hogar.

3) Con la norma calórica y con nuestra canasta de alimentos armada, el paso siguiente consiste en definir un patrón de consumo (esto es, la importancia relativa de cada bien incluido en la canasta) consistente con la norma calórica y valorizar la canasta. Para ello es necesario definir una población de referencia. Esto es en principio arbitrario, pero uno puede calibrar la población de referencia de modo que se aproxime de mejor forma a la población pobre. La practica habitual consiste en considerar a la población cuyo nivel ingesta calórica este alrededor del mínimo establecido, aunque el INEI ha optado desde un tiempo atrás por usar una fracción mas amplia que incluye población cuyo consumo calórico excede el mínimo requerido. Javier Herrera, uno de los expertos peruanos mas reconocidos, ha sugerido que dicho criterio esta sobre-estimando los cálculos de pobreza pues se estaría permitiendo que la definición de la línea de pobreza incluya pautas de consumo y precios unitarios que corresponden a los de la población no pobre. Las nuevas estimaciones para el 2007 han atendido -al menos parcialmente- las críticas de Herrera (se amplio el rango de referencia más hacia abajo, aunque no se haya optado por eliminar el rango en si mismo, entiendo bajo al criterio de poder contar con un coeficiente de Engel más robusto), pero han dado pie a críticas como las de Farid Matuk y de muchos legos que asumen que dichos cambios se han implementado con la intencionalidad de “maquillar” las cifras.
(Sigue en este post)

jueves, 29 de mayo de 2008

El Método Wiener para medir la pobreza en el Perú, o Raúl no seas ignorante!


Bueno, no se que decirte Raúl. Tu ignorancia es atrevida. Ya antes muchos de tus artículos me habían parecido poco serios, pero con este ultimo que has escrito criticando las cifras de pobreza has llevado esa cualidad tuya a su máxima expresión. Desconoces todo el detalle y la complejidad técnica detrás de la medición de la pobreza y sin embargo, sin ningún argumento serio, pretendes cuestionarlas de una forma tan simplona que sorprende que te denomines a ti mismo “analista económico”. Una cosa es cuestionar las cifras porque tenemos algún reparo metodológico al respecto y otra cosa es hacer lo que tú haces, mi estimado. Ahora resulta que, porque según tu "no has visto" la reducción de la pobreza, entonces esta reducción no existe? Si es así, entonces mejor no hagamos encuestas de hogares ni contratemos personal técnico experto en estadísticas para el INEI, ni le pidamos a la gente de GRADE, la PUCP, la UP, ni a los expertos del IRD francés o los técnicos del BID y el Banco Mundial que nos ayuden a mejorar y hacer mas precisas nuestras estimaciones de pobreza. Ahorrémonos todo eso y mejor vayamos a preguntarte cada vez que queramos saber que es lo que pasa con la pobreza en el país, y seguro nos dirás a ojo de buen cubero que esta sucediendo. Tiremos 30 años de experiencia mundial sobre como medir mejor la pobreza al tacho de basura y confiemos en tu criterio. Mejor aun, si tienes la capacidad de “ver” si la pobreza esta cambiando gracias a tu “experiencia personal”, pidámosle al presidente del Banco Mundial que bote a Martin Ravallion y que te contraten a ti como el nuevo gurú de medición de la pobreza mundial.

Entonces, estimado Raúl, piensas que la pobreza no se mide ahora como antes, no? Antes si se median todas las dimensiones que mencionas pero resulta que con Quispe dicha practica se ha dejado de lado. Señor Wiener, NO SEA IGNORANTE, la pobreza se ha medido de esa forma desde que se disponen de encuestas de hogares y todas las veces en que usted se refirió a esa cifra en el pasado (es fácil desprender que no sabia de donde venia), se estuvo refiriendo a una medida basada en el consumo o ingreso, como se hace en el Perú y como se hace en todos los países del mundo. Es lo que se conoce en la literatura especializada como el método de la línea de pobreza. Lo mas gracioso de todo esto es que te preguntas, todo indignado tu, si esta aproximación es seria! Por favor Raúl! Lo único no serio aquí es ese comentario, que estoy seguro ningún estudiante de economía de primer año se atrevería a hacer.

Resulta, entonces estimado Raúl, que te parece también muy poca la línea de pobreza. Nos podrías decir porque? Cuales son los argumentos que sustentan tu afirmación? No, mejor aun, ayúdanos a resolver las siguientes cuestiones metodológicas para estimarla: Que bienes deberíamos sacar de la canasta? que bienes deberíamos incluir? como la valorizamos? Que indicador de precios usamos? Que hacemos con el autoconsumo? Imputamos o no la renta Raúl? Y si usamos mejor una medida de ingresos en vez de una de gastos? Que hacemos con la tasa de no respuesta de la encuesta Raulito? Usamos un deflactor espacial de precios? Como incluimos el consumo de bienes durables? Parece Raúl, que desconoces que el establecimiento de la línea de pobreza ha sido un tópico muy debatido en la literatura especializada y que existen técnicas al respecto para su computo. Ese monto, que alegremente criticas, no se le ocurrió a García o a Quispe; es el resultado de la utilización de técnicas especializadas de uso común entre los expertos en pobreza.

Parece Raúl que tampoco te diste cuenta que estas estimaciones son para el 2007? El crecimiento de los precios ha sido más fuerte en los primeros meses del 2008, por lo que habrá que esperar a la encuesta del año siguiente para evaluar el impacto del crecimiento de los precios sobre la pobreza.

Deberías ser mas cuidadoso Raúl al hablar de temas que claramente ignoras y poner en entredicho la calidad del equipo humano que participa en la elaboración y supervisión de estas cifras. Te aseguro que son gente de primer nivel, entrenados en las mejores universidades del planeta, y que es gente seria que no expondría su prestigio por hacerle el favor al gobierno de García. Como todo experto en estos temas sabe, toda cifra de pobreza depende crucialmente de un conjunto de supuestos, muchos de los cuales gozan de consenso en la literatura especializada, aunque ciertamente otros no. Pero críticas como la que haces producto de tu ignorancia del tema carecen de rigor y seriedad, y siendo tu un comunicador social, deberías ser mas cuidadoso con lo que dices por respeto al publico que sigue tu columna.

Porque no te escribes un reporte alternativo al del INEI, Raúl? Anda a los barrios y a ojo de buen cubero dinos que esta pasando.