domingo, 15 de junio de 2008

¿Es posible establecer una relación causal entre el Consenso de Washington y la performance económica post-reformas?

Un lugar común que uno suele encontrar en las criticas a las políticas del Consenso de Washington tiene que ver con la idea que con el modelo estatista basado en la industrialización por sustitución de importaciones (ISI) hubo mayor crecimiento económico y más equidad. A partir de una simple comparación entre las tasas de crecimiento y alguna medida de desigualdad del periodo estatista y el periodo liberal, se concluye apresuradamente que el modelo de las ISI fue más efectivo que el vigente. De esta manera, se pretende evaluar la performance de la estrategia liberal seguida por las países de la región en las ultimas dos décadas.

Declaro de partida que tengo mis reparos con las políticas del Consenso de Washington, pero quiero aprovechar la ocasión para hacer notar lo defectuoso que resulta el tipo de razonamiento como el presentado líneas arriba. La comparación, tal y como es realizada, es una forma muy grosera de evaluar la performance de una estrategia de desarrollo. Lo ideal, en términos teóricos, consiste no en hacer la comparación entre las dos estrategias mencionadas, si no más bien preguntarnos cual hubiera sido la performance de la región en ausencia de las reformas de mercado (lo que se conoce en la literatura como escenario contrafactual) y compararlo con la situación con reformas. Esto es un poco difícil de entender de esta manera, así pasaré a explicar de mejor forma los fundamentos teóricos de esta forma de razonar. Dado que he estado discutiendo sobre socialismo, voy a aprovechar para ilustrar mi punto a partir de la experiencia de un país con instituciones socialistas como Corea del Norte.

La idea básica es mas o menos la siguiente. Cuando uno esta interesado en evaluar la efectividad de un nuevo tratamiento para una enfermedad, uno procede por medio de un diseño experimental en donde se selecciona –dentro de una población homogénea en todos los sentidos- a un grupo al que se le aplica el tratamiento y otro grupo, denominado de control, al cual no se le administra el mismo (usualmente solo se le aplica lo que se conoce como un placebo). Para evaluar la efectividad del tratamiento, solo se evalúa el resultado promedio entre los dos grupos y si este es positivo se puede establecer que el tratamiento es efectivo.

Esta descripción básica es la que subyace en la moderna teoría estadística para la identificación de efectos causales, cuyo principal exponente es el estadístico de la Universidad de Harvard, Donald Rubin. La idea del enfoque de Rubin (conocido como el enfoque de resultados potenciales o potential outcomes en ingles) es que la identificación de un efecto causal depende de la posibilidad de construir un escenario contrafactual, es decir, poder establecer que hubiera pasado con la unidad tratada si es que esta no hubiera sido tratada, por ejemplo, que hubiera pasado con el crecimiento económico de Cuba (o sea, el outcome de interés) si es que esta no hubiese experimentado la introducción de instituciones socialistas (es decir, el tratamiento). El efecto causal seria simplemente la diferencia de la situación con tratamiento (cuba revolucionaria) versus la situación sin tratamiento (cuba si es que no hubiesen aparecido Fidel y compañía). Dado lo demás constante, la diferencia en términos del outcome de interés seria atribuido exclusivamente al tratamiento puesto que, al concentrarnos en una misma unidad y por tanto con todos los demás factores no observables controlados, no existe algún otro factor que pueda explicar la diferencia en el outcome. Lamentablemente, no es posible observar en la realidad a la misma unidad siendo sometida tanto al tratamiento como a la ausencia del tratamiento, que es lo que se conoce en la literatura como el “problema central de la inferencia causal”. De ahí que toda la literatura estadística en este tópico se concentre en desarrollar estrategias empíricas para la construcción de escenarios contrafactuales en entornos no experimentales, como el que claramente nos encontramos en las ciencias sociales.

En ausencia de entornos experimentales, es difícil poder atribuir un outcome de interés a una causa determinada. Para seguir con mi ejemplo cubano, es muy difícil saber si es que los logros en materia de salud y educación de Cuba no hubiesen sido mejores en un escenario contrafactual en donde no hubiese ocurrido la revolución cubana y por el contrario se hubiese optado por una democracia. Como deben saber, existe abundante evidencia empírica que sostiene que los logros en materia de salud y educación esta asociados a la profundidad de los regimenes democráticos, y el mismo Amartya Sen ha sugerido que allá en donde habían democracias como la India se previnieron las hambrunas, mientras que no ocurría en la China comunista y dictatorial en donde las hambrunas fueron feroces aun cuando no había escasez de alimentos. Tal vez los logros de los que se agarran los socialistas para defender a Cuba fuesen mejores si es que no hubiese triunfado la revolución cubana. Lamentablemente, desde el punto de vista empírico, nunca lo sabremos.

Sin embargo, existe una rama dentro de la literatura que ha tratado de aprovechar cambios institucionales de naturaleza exógena para la identificación de efectos causales. Y es en esa línea en la que se respalda el ejemplo de Corea. A estos cambios exógenos se les conoce en la literatura como experimentos “naturales”, aunque tal vez el uso del adjetivo “natural” pueda llevar a la confusión. La idea de esta literatura es que muchos de los fenómenos interesantes que pretendemos estudiar en las ciencias sociales son endógenos, es decir, difíciles de atribuirlos a un factor causal en particular, mas aun cuando muchos de ellos son de naturaleza no observable. Así por ejemplo, si uno esta interesado en evaluar el impacto de las instituciones socialistas en Cuba sobre su crecimiento se enfrentaría a problemas de doble causalidad (o sea, el crecimiento también afecta a las instituciones), error de medición (como medir la calidad institucional sin tener como referencia a algo que consideremos como “buenas” instituciones) y sesgo de selección (hay países que se auto seleccionan en función a factores no observables, y eso explicaría su crecimiento mas que las instituciones). Dados estos problemas de endogeneidad, hay que buscar exogeneidad a fin de explicar las diferencias observadas en términos del outcome de interés.

El caso coreano ofrece una ventaja única en esa dirección. Antes de la guerra de Corea, las dos coreas constituían una unidad y por tanto compartían los mismos factores observables y no observables. Luego con la división, se produjo una introducción de instituciones de naturaleza claramente exógena. Por un lado, en Corea del Sur se introdujo instituciones de propiedad privada, mientras que en Corea del Norte se experimento lo propio con instituciones socialistas. Siendo homogéneas en cultura, población, y demás factores no observables, es difícil argumentar que las diferencias en términos de crecimiento se debieran a otra cosa que no sean exactamente la diferencia en instituciones de propiedad privada, por lo que tranquilamente puede tomarse a Corea del Norte como el escenario contrafactual para Corea del Sur (es decir, que hubiera pasado con Corea del Sur si se hubiese introducido instituciones de carácter no capitalista) y visceversa. Con los datos de Angus Maddisson (disponibles en su pagina web en la Universidad de Gronigen), reconocido historiador económico, uno puede trazar la divergencia observada en las dos coreas tras su separación. Con esos datos he armado el grafico siguiente (hacer click para ampliar). Las diferencias son significativas. La evidencia sugiere que las instituciones de propiedad socialista son responsables de la mala performance de Corea del Norte.



La nueva economía política moderna y la literatura institucionalista han venido explotando este tipo de entornos no experimentales para identificar el efecto causal de, por ejemplo, las instituciones sobre el crecimiento. De hecho, el ejemplo de Corea se lo tome prestado a Daron Acemoglu, Simon Johnson y James Robinson, probablemente los economistas que están expandiendo más la frontera en esa dirección. Por ejemplo, en un justamente famoso articulo (ver aquí), estos autores aprovechan un “experimento natural”, la introducción de instituciones occidentales en el nuevo mundo por medio de la colonización, para evaluar el rol de las instituciones de propiedad sobre el desarrollo. De acuerdo con ellos, la estrategia de colonización seguida por los europeos estuvo determinada, en parte, por el clima al que se enfrentaban a la hora de colonizar una región. En aquellos lugares en donde la dureza del clima y las enfermedades ambientales se expresaron en altas tasas de mortalidad, los europeos establecieron instituciones de carácter extractivo, esto es, instituciones que no aseguraban la protección de los derechos de propiedad ni protegían a los individuos contra la expropiación del gobierno. El objetivo de estas instituciones se reducía básicamente a transferir los recursos de las colonias hacia los países colonizadores al menor costo posible. Por otro lado, en aquellas colonias con un entorno climático favorable, los colonizadores estuvieron más dispuestos a replicar las instituciones de sus países de origen, poniendo gran énfasis en la protección de los derechos de propiedad y en el establecimiento de contrapesos contra la acción del gobierno. Para estos autores, en los países que fueron colonias han persistido el tipo de instituciones con las que nacieron. Usando una estrategia de variables instrumentales y usando como instrumento la tasa de mortalidad de los colonizadores en el nuevo mundo, los autores estiman que el impacto de las instituciones de propiedad privada sobre el desarrollo es positivo.

Bueno, me desvié un poquito de mi objetivo con esto último, pero creo que la idea clave esta. Tengo la impresión que el caso de Corea ilustra claramente el punto de que la introducción de instituciones de propiedad socialistas tiene un efecto empobrecedor. ¿Es cierto ello en todos los casos? No, por las razones discutidas en el post sobre Popper. Es lo que se conoce en esta literatura como “problema de validez externa”, esto es, no podemos extender acríticamente los resultados de este caso a otras situaciones concretas. Volviendo a mi punto sobre las críticas al Consenso de Washington, espero que haya quedado claro que me parece inadecuado evaluarlo del modo que se suele hacer. Lo correcto seria tratar de establecer un escenario contra-factual, es decir, tratar de establecer que hubiera pasado en la región si es que no se hubiera optado por las reformas de mercado. ¿Hubiésemos crecido más? ¿Se hubiera reducido la desigualdad? Ciertamente, la construcción de un escenario contra-factual en este caso -y en las ciencias sociales en general- es muy complicada, pero precisamente por esa misma razón deberíamos ser más cuidadosos a la hora de evaluar -usualmente de forma negativa- la performance del modelo de mercado vigente en la región sin tener evidencia empirica seria.

En resumen, si queremos ser serios con la crítica al modelo “neoliberal”, deberíamos ser capaces de construir un escenario-contrafactual en donde podamos demostrar que se pudo haber logrado una mejor performance en términos de crecimiento y equidad en un escenario alternativo. Hasta ahora las críticas han ido por otro lado, no constituyéndose por tanto en argumentos sólidos como para cuestionar el modelo de desarrollo vigente desde un punto de vista conceptual.

Lecturas recomendadas
Sobre el enfoque de resultados potenciales y toda la literatura relacionada, las notas de clases de Jas Sekhon, profesor del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de California en Berkeley, son de lo mas interesante desde el punto de vista de las ciencias sociales. Especialmente recomendado para los que se dedican a las ciencias políticas en el Perú, tan pocos rigurosos con los métodos estadísticos y los datos, adictos al método del “verso”. Aquí el Syllabus: http://sekhon.berkeley.edu/causalinf/causalinf.pdf

Otro buen curso sobre el tema, es el ofrecido por Adam Przeworski del Departamento de Política de la Universidad de Nueva York. Aquí el Syllabus:
http://www.nyu.edu/gsas/dept/politics/grad/syllabi/G53.2129_przeworski_s05.pdf

Este mismo autor, originalmente un marxista analítico, ha escrito extensivamente sobre el tópico, indicando sus limitaciones. Encuentro recomendables los siguientes papers:

“Is the Science of Comparative Politics Possible?” In Carles Boix and Susan C. Stokes (eds.), Oxford Handbook of Comparative Politics. New York: Oxford University Press.
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/isthescience.pdf

“The Last Instance: Are Institutions the Primary Cause of Economic Development?” European Journal of Sociology 45(2): 165-188
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/archives_2004.pdf

"Identifying the Causal Effect of Political Regimes on Employment.”
http://politics.as.nyu.edu/docs/IO/2800/amsterdam.pdf

Otro autor importante, es Gary King, profesor del Departamento de Gobierno de la Universidad de Harvard. Un articulo relevante es el siguiente:
“When Can History be Our Guide? The Pitfalls of Counterfactual Inference”
http://gking.harvard.edu/files/counterf.pdf

A partir de estas referencias, el lector puede seguir por su cuenta. He privilegiado las referencias en ciencias políticas debido a la enorme debilidad que hay en la academia peruana al respecto. Por ejemplo, en la maestría de la PUCP, uno no encuentra un buen curso de métodos cuantitativos! Es increíble!
http://www.pucp.edu.pe/content/pagina42.php?pID=776&pIDSeccionWeb=25&pIDContenedor=779&pIDIdiomaLocal=1&pIDReferencial=

2 comentarios:

Carlos del Carpio dijo...

Stanislao, es un excelente post. Gracias por tomarte el trabajo además de poner las referencias.

Para los que recien entran al tema (como yo) y quieren dar una mirada general al trabajo de Acemoglu y cia., recomiendo también sus presentaciones selectas disponibles en su página Web. En particular, una muy relacionada con este post:

Political Economy of Growth:
Towards a Framework


Saludos cordiales,

Anónimo dijo...

Manya, paja este post, aunque mucha bola a Pzresworski quien suele trabajar con variables dicotomicas y no continuas...pero vale, ese es otro debate. Paja, porque de verdad la ciencia politica en el pais es florazo, y los que queremos hacer cosas serias somos muy muy pocos y encima considerados "tontos" por hacer estas cosas.

Saludos,

Carlos Melendez

ps. Interesa que te hayas graduado "con honores" en San Marcos?